DISTANCIAS
¿Qué tan distante estás?
le preguntó la luna al sol
Pero él no respondió.
Quizá tiene otra luna más cercana
a la que saluda todas las mañanas.
O quizás otros soles a los que acompañas
durante el trabajo de toda la jornada.
Y yo aquí sentada mirando al cielo
cuando por las noches me desvelo.
Y cuando el sol caliente, con sus rayos,
durante el día me abraza,
pienso en tus bellos versos
y escribo pensando en ellos.
Porque si no lo sabemos
la luna y el sol también escriben
también se enamoran.Malania
Imagen: de la red y de Alejandra de Chubut

EL RETORNO DEL SOL
Creyente de las causas. Fiel apóstol de mi Cristo. Legionario de María y para toda la vida Scout.
El calendario dice que se cierra un año y yo celebro la continuidad de un camino y la confirmación de mi Fe. En el páramo de la esperanza, recodo donde el sol saluda a la luna, recuesto mi cansancio. Presencio el amanecer despierto de sueños. Rebela mi alma su silencio revelando los negativos de la mente y aparecen imágenes de vivencias atesoradas en lo más profundo de la grieta donde proviene mi luz, movilizando emociones a manifestarse a la plaza del corazón repleta de latidos.El balance espiritual destaca lo bueno de saber que estoy donde quiero estar y la fortaleza para superar las tentaciones de mis desiertos. Abocado a cumplir esa misión, me entrego al instinto de supervivencia origen de todas las causas, a descubrir nuevos horizontes; y así voy…con una sonrisa y las alforjas cargadas de semillas para seguir sembrando soles, camino al origen de mi esencia, donde habitan mis convicciones y fundamentan la razón de mi ser.
Autor: Patricio Massa (de su Blog: Algo más que palabras)
Imagen: propia
SALUDO NAVIDEÑO
En esta noche que enciende
su lámpara de estrellas,
les envío un abrazo ancho
como invierno sin fronteras.Familia y amigos queridos,
compañía que el alma celebra,
que la paz les toque el hombro
y la dicha abra sus puertas.Que cada luz del pesebre
encienda un recuerdo bueno,
y que el año que se acerca
nos encuentre más sinceros.Brindo por lo compartido,
por lo que aún nos espera,
por el cariño que persiste
aunque la distancia aprieta.Feliz Navidad, amores del camino:
que la vida les regale calma,
ternura en los pasos cansados
y un calor profundo en el alma.Malania
Imagen: propia



LA SOSPECHA
(Tercera parte)
En se momento don Carlos se dio cuenta que, efectivamente, el Gringo, el hijo menor de la viuda, hacía tiempo que no estaba en el barrio y tampoco la Marta, la hija mayor.
– Sabe que tiene razón, doña, ni el Gringo ni la Marta.
– Ud no es buen observador, le espetó la vecina.
– Y dónde andan.
– No sabemos porque la viuda no quiere hablar de ellos. Eso fue después que la policía le dijo que Raúl no había muerto del golpe en la cabeza, sino que había sido envenenado.
Don Carlos, quedó sorprendido, ¿envenenado?, se dijo.
– Cómo es eso.
– Miré la policía le dijo eso a la viuda unos días después del entierro y no hizo ningún comentario. Solo le dijeron que Raúl habría tomado veneno de hormigas y eso era probable, ya que era un poco descuidado y nunca se lavaba bien las manos después de manipular el veneno. Y mire, don Carlos, que yo soy capaz de hacer hablar a un muerto, sin embargo, no le pude sacar una palabra a la viuda.
Se hizo un silencio no muy largo y la chismosa le preguntó casi al descuido,
– ¿Sabía que la viuda es abuela?
– -No, que iba a saber si casi no me meto con los vecinos.
– Si, es de la Marta y el nene ya tiene casi un año y medio.
– Y dónde está ella, preguntó don Carlos.
– Se fueron ella y el Gringo pocos días después del entierro. La viuda quedó muy triste, pero ya le están rondando la casa y se va alegrando poco a poco.
– Y ¿Quién es el padre?, ¿Ud sabe?
– No hay padre, don Carlos.
– ¿Cómo que no hay padre, fue el Espíritu Santo?
La chismosa no dijo nada, solo lo miró con picardía y se fue a su casa.
Don Carlos quedó pensativo. Qué raro es todo esto, pensó. Empezó a recordar detalles de aquella muerte. Fue el Ernesto el que le dijo que Raúl había muerto, pero no le supo explicar bien lo que había pasado. Don Carlos quedó pensativo. En ese momento sintió que alguien le chistaba. Se dio vuelta y el Ernesto le dijo en silencio:
– Vino la Marta con su hijo que ya tiene dos años y medio, ¿no la quiere ver?,
– Y para qué le dijo Don Carlos.
– Bueno Ud sabe, los chicos siempre delatan al padre, le dijo el Ernesto y lio miró con picardía.
Don Carlos se quedó pensativo. Así que conociendo al hijo conozco al padre…¡qué bueno!…Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos comentarios que alguien le hizo en voz alta. Don Carlos caminó por la vereda y se dirigió hacia donde escuchó los ruidos. Cuando llegó a la esquina giró a la derecha donde estaba la casa de la Raquel. Había bullicio porque se habían acercado para saludar a la Marta que acababa de llegar. Tenía al nene en brazos. Don Carlos sintió curiosidad y se acercó despacito hasta el grupo. La Marta lo vio y sonriendo le saludó:
– ¡Buen día don Carlos! Cómo anda.
– ¿Muy bien gracias, y vos?
– Y aquí estoy, de paseo con mi hijo.
Y al decir esto se lo presenta y don Carlos lo miró y entendió lo que le acababa de decir el Ernesto: Juliancito, era el calco del viejo Raúl. (Fin)Autor: Manuel Clemente Rodríguez
Imagen: de la red
LA SOSPECHA
(Segunda parte)
– Ya son las cuatro, me voy a ir un rato al velorio, le dijo a su esposa.
La sala no era precisamente una sala alegre, pero ese día le pareció que estaba un poco más iluminada y eso la hacía menos agobiante. La Luz, pensó, siempre es bienvenida. Donde hay luz, las tristezas se van. Algunos vecinos estaban en la vereda cuchicheando porque en los velorios nadie habla en voz alta. Se acercó y, como era conocido, lo saludaron.
– Qué tal don Carlos.
– Muy bien. Buenas tardes.
Don Carlos se quedó parado en la puerta de la sala. Deberé entrar porque nadie saldrá a recibirme, pensó. En ese momento salió la viuda, llorosa acompañada de dos o tres vecinas. Don Carlos se sacó la gorra para saludarla, pero ella siguió su camino sin advertirlo. Cuando sus ojos se habituaron a la oscuridad, descubrió algunas coronas, pocas, y una de las hijas de ella, ya que Raúl se había juntado y no tenía hijos con esa mujer. Ella, en cambio, tenía tres hijos de dos maridos distintos. Falta el gringo, se dijo don Carlos, y también la Marta, la otra hija. El gringo, así le decían a ese muchacho alto, flaco, de pelo castaño claro, de unos 23 años. El Gringo, pensó don Carlos. La hija que estaba con otras chicas, no parecían muy tristes. Charlaban con dos o tres amigas comentando no sé qué cosas. Algunas vecinas sentadas como haciendo el aguante, sin decir nada, observaban todo.
Se acercó al cajón y allí lo vió al bueno de Raúl. Tenía la cabeza como vendada, con algún rastro de sangre mal lavada por el rostro. Ni le lavaron bien la cara, pensó don Carlos. Se hizo la señal de la cruz y rezó algo como pidiendo a Dios que le de la paz porque después de todo Raúl era un buen tipo. Jamás jodió a nadie. Siempre vivió de su trabajo. Claro ya hacía unos años que estaba solo, pues su mujer se le fue con otro y él empezó a rondar a la madre del Gringo hasta que un buen día se quedó en su casa. Y así fue nomas. Ahora estaba allí, sin vida, sin aliento con los ojos casi cerrados. Ya dejaste de sufrir, pensó don Carlos. Luego de unos minutos se fue para la calle. Hacía calor allí dentro.
Terminó el velorio, lo llevaron al cementerio y no se habló más de Raúl. La vida siguió. Así nos pasará a todos, pensaba don Carlos mientras ofrecía su mercadería.
Ya nadie se acordaba del pobre Raúl. El tiempo había pasado, sin embargo, la imagen de Raúl no se le iba de la cabeza. Cómo lo mataron, por qué lo mataron, quién lo mató. Eran preguntas que o tenían respuestas para don Carlos, ni para nadie.
Un buen día, siempre hay un buen día, don Carlos se encontró a solas con una de esas vecinas que les gusta hablar de las cosas más secretas de los otros. Hacía rato que esperaba encontrarse a solas con ella y como quien no quiere la cosa, le dijo que no podía olvidarse de Raúl y ya habían pasado varios meses.
– Si, dos años don Carlos, le dijo la vecina.
Se hizo un silencio apenas interrumpido por el lento masticar del caballo y por la soledad del mediodía.
– Nunca supimos qué pasó, dijo don Carlos, como al pasar.
– Pero Ud, ¿no se enteró?, le descargó la chismosa.
– De qué tengo que enterarme.
– No vio que el gringo hace tiempo que no vive por aquí?Autor: Manuel Clemente Rodríguez
Imagen de la red
CONVIVENCIA
La imagen lo dice todo. Sería desmenuzar el significado de cada una y ver si las cumplimos o no.
Hoy quiero recordar a una persona, que si bien ya no está en esta vida, siempre se lo recuerda bien, al menos mi familia y yo.
Su nombre era José, como el del pueblo donde había nacido y vivía.
Fue empleado administrativo por mucho tiempo. Pasaban los gobernantes del Municipio, y a él nunca lo removieron. Seguramente desempeñaba bien sus funciones.
Algo que lo caracterizaba en su trabajo era el conocimiento que tenía sobre todas y cada una de las parcelas que formaban el pueblo. Es verdad, en un pueblo chico todos se conocen, y no había alguien que no lo conociera. Recuerdo que cuando estudiaba en el Profesorado, para aprobar el último año, tuve que presentar un trabajo práctico y elegí “Historia y actualidad del pueblo de San José”. Mucho material sobre el tema no pude conseguir y José me facilitó los planos del pueblo para fotocopiarlos y presentar adjunto a mi trabajo. También me ayudó con información sobre los primeros pobladores. Siempre tuvo muy buena predisposición para ayudar a la gente del pueblo. ¡Cómo no recordarlo!
Pero también recuerdo que a veces vivía ensimismado en quien sabe qué pensamientos.
La señora que atendía la panadería donde él compraba el pan a diario, decía que José saludaba al entrar, y si no había muchos clientes, le gustaba conversar con la chica que lo atendía y con los demás clientes. Pero al irse, no saludaba, simplemente, ya después de haber sido atendido, se daba vuelta y se iba, como pensativo y distante. A veces la gente le decía: “chau José” y él, sin darse vuelta, levantaba su brazo derecho y agitaba su mano.
Una persona (personaje) que quedará en la historia del pueblo.Malania
Imagen: de la red, gentileza de M. Julián T y de Gerardo S. V.

SOLO TÚ Y SOLO YO
Cuando estamos en noche de luna bajo el cielo,
pienso que la vida es solo un vuelo.
Qué más da si gira el mundo entero
o se detiene sin viento en el tiempo.
Qué más da si el amor nos envuelve
y es nuestro amigo más sincero.
Cuando dices que soy la única razón de tu vida
y eres la luz que enciende mis días,
tú, para mí; yo para ti,
es la única razón de existir.
Estamos frente a frente
solo tú y yo,
aunque haya mucha gente.
Entre ellos nos movemos
y si nos hablan, no los entendemos.
Solo sonreímos cuando
nos saludan al pasar
como aves en nave de alta mar.Malania
Imagen: de la red
RANA Y RANITA
En casa habita una rana platanera,
no sé si sueña, si ayuna o si espera,
pues siempre que intento su gesto atrapar
permanece inmóvil en el mismo lugar.Un día la lluvia me quiso mojar,
tomé mi paraguas al verlo gotear,
y entonces, sorpresa, saltó a saludar
una ranita pequeña que vino a jugar.Malania
Imágenes: Ramona M. T.


DÍA NACIONAL DE LA ANCIANIDAD
28 DE AGOSTO
Cada 28 de agosto, en Argentina, se celebra el Día Nacional de la Ancianidad, que tiene como objetivo reivindicar los derechos de las y los ancianos.
Por qué se conmemora en esta fecha el Día Nacional de la Ancianidad:
La fecha fue elegida debido a que, un 28 de agosto de 1948, Eva Perón proclamó los derechos de los ancianos a la asistencia, el cuidado y el esparcimiento; garantías que luego formarían parte de la Constitución de 1949.
Esta visión significó una serie de avances sociales, entre los que destacaba el derecho a la asistencia, que tiene como finalidad la protección integral del anciano por cuenta de su familia y, en caso de desamparo, por el Estado.
Cuáles son sus derechos:
Las y los ancianos tienen derecho a: – Respeto – Asistencia – Esparcimiento – Vivienda – Alimentación – Vestido – Salud física – Salud moral – Trabajo – Tranquilidad
Información de la red.
Imagen: de la red
DECIR Y HACER
En este momento quisiera dormirme y no despertar en dos semanas, dijo Romualda a su hermana, o convertirme en rosa o en una flor maravillosa a la que todos admiren al pasar… Algunos dicen que llegada cierta edad se puede decir y hacer lo que uno quiere. Pero eso no es verdad. Todo en este mundo está condicionado por factores externos que escapan al control humano de cada uno. Mi vida no solo es mía, es de otros o es del exterior. Depende de muchas cosas a las que no puedo cambiar ni siquiera pagando su costo con dinero. Todo está condicionado sea por el clima, el dinero, el entorno, la salud, la suerte, etc
Entonces … ¿de qué hablan que llegado a una edad aproximada de más de la mitad de un siglo se puede hacer y decir lo que uno quiere?
Que cuenten como les va a los que tienen más de cinco décadas de edad, seis, siete o más.Malania
Imagen: propia