• Prosa Poética

    UNA VUELTA AL MUNDO

    Un día salí en mi imaginación del lugar donde vivía, fui cruzando fronteras inexistentes.
    Llevé muy poco, solo las ganas de andar entre valles y montañas recorriendo ciudades.
    Una vuelta por el mundo nada más dije en silencio, mientras conocí esos lugares para mí inexistentes.
    Vi los mares, los océanos y ríos tan perdidos, crucé selvas y sabanas que marcaron mi ir recorriendo caminos.
    Aprendí idiomas y costumbres que a muchos sé, le son inentendibles.
    Conmigo ese aroma de la fruta más extraña que nunca había probado, sentí la lluvia con el sol radiante que quemaba.
    Una vuelta por el mundo en un viaje sin apuro, donde estaba la belleza que no la sabemos cuidar, de mí esa lágrima de pena derramé.

    Autor: Poeta uruguayo Miguel Márquez
    Imagen: Propia y de Miguel M.  

  • Poesía

    NATURA PURA

    El río canta su melódica voz,
    las montañas guardan su serena paz,
    y las estrellas, al caer la noche,
    tejen sueños en el mar.

    La luna, reina de la quietud,
    se alza con gracia, en su viaje sin fin,
    mientras la vida, en su frágil curso,
    nos invita a ser parte de su festín.

    Espectáculos que el alma abraza,
    en cada amanecer, en cada rincón,
    la naturaleza, con su eterno latido,
    nos regala su canción.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    HOY TE BUSQUÉ

    Hoy te busqué en vano,
    fui hasta el fondo del mar,
    recorrí montañas,
    le pregunté a las estrellas
    y a las coloridas nubes,
    nadie te ha visto pasar.

    Te has recogido en silencio
    tal vez para meditar,
    o quizás corres al tiempo
    desde la tierra al mar,
    por campos y bosques
    ¿dónde estás?.

    Te busqué para besar
    tu alma y tu corazón,
    no te encontré,
    pero igual lo hice,
    desde este lejano rincón.

    Malania

    Imagen: gentileza de Gerardo S. V.

  • Poemas

    LOS ANDES

    Las montañas se alzan, firmes y vastas,
    coronadas por el cielo azul, serenas,
    en su pecho rugen ecos de antaño,
    las piedras guardan secretos de épocas lejanas.

    El camino se extiende, empinado y vertiginoso,
    un sendero que desafía el alma y el cuerpo,
    pero el aire fresco acaricia el rostro,
    y el sol brilla alto, iluminando cada paso.

    Los Andes, testigos de nuestra lucha,
    se imponen con su grandeza inquebrantable,
    el tiempo parece detenerse en su altura,
    y el buen clima nos envuelve en su calma.

    Caminamos hacia el horizonte,
    mientras la roca y el viento nos hablan,
    y cada paso nos acerca más al misterio
    en hilos de agua, en altura congelada.

    Malania

    Imagen propia

  • Poesía

    SUSPIROS

    Con el viento viajan los suspiros
    y la música, entre ecos,
    se esconde entre las montañas.
    En el desierto la arena hace silencio
    y duerme bajo la noche calma.
    Pero a veces comparte los suspiros con el viento
    y vuelan abrazados por todo el universo.
    Quizás buscan el reflejo de incumplidos sueños,
    pidiendo a la lluvia que lave cicatrices,
    y que haga brotar semillas en cualquier superficie.
    Porque la naturaleza es luz y vida
    en desiertos, en montañas o en planicies.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poesía

    UNA ORQUÍDEA SOLITARIA

    Vive y sueña el eco en las montañas,
    el sol y la luna con su luz lo acompañan.
    Una solitaria orquídea se mece con el viento
    erguida despliega sus pétalos hacia el cielo.
    Alberga en su radiante belleza
    los secretos de las aves que la cotejan,
    cómplice con el rocío y la madrugadora brisa
    su esencia perdura mientras la acarician.
    En los días invernales, cuando cae la nieve
    la orquídea la derrite con una simple sonrisa.
    Las nubes se despliegan en celeste y blanco
    vigilantes pintan el cielo con su manto.

    Malania

    Imagen: de la red gentileza de Ricardo G.

  • Poemas

    BORDANDO ESPERANZAS

    Susurra el silencio entre las sombras,
    los destellos de luz se destacan
    bajo el manto de la bruma nocturna.
    Suspiros del viento como sueños anhelados
    en la penumbra bajo un cielo estrellado,
    van  tejiendo y bordando esperanzas sin miedo.
    Los sueños vuelan alto en ecos compartidos
    entre muros, detrás de montañas y mares
    latiendo en hilos de un destino no resuelto.
    Son sueños, son deseos infinitos
    que nacen en las noches con estrellas
    o en las tempestuosas y sin ellas.

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • General

    EL SENDERO DEL SOL

    El sol se abre camino al atardecer entre árboles,
    mientras el viento ayuda a pintar
    el horizonte de colores diferentes.
    Es como si bajara del cielo al mismo suelo
    queriendo caer al pasto para dormirse
    bajo la luna llena que no tardará en salir.
    Las nubes, coronando montañas y las ramas,
    aplauden su paso y se admiran de tanta belleza
    que el sol en su recorrido traza.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poemas

    MONTAÑAS

    Montañas nevadas
    montañas muy altas
    picos puntiagudos
    nieve derretida.
    Árboles petrificados
    se bañan en el lago
    imágenes invertidas
    siluetas congeladas.
    Multicolores figuras
    sumergidas y doradas
    nubes protectoras
    velan y atestiguan.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Ricardo G.

  • Prosa Poética

    ATARDECER FOGOSO

    En el último suspiro del día, cuando el sol todavía alumbraba el horizonte en un atardecer fogoso, los árboles del bosque parecían sombras dormidas bajo una aureola dorada. Las nubes, como enormes montañas nevadas, navegaban lentamente por el cielo teñido de tonos rosados y naranjas.
    En medio de ese espectáculo celestial, dos amigos se encontraban en el claro del bosque. Ella, con brillo en sus ojos y el cabello iluminado por los últimos rayos del sol, miraba maravillada el juego de luces y sombras. Él, con una sonrisa cómplice, extendió la mano hacia ella, atrapando un momento que parecía suspendido en el tiempo.
    “¿Ves cómo todo cobra vida al caer el sol?”, susurró él, mientras el cielo se oscurecía lentamente y las estrellas comenzaban a despertar. Ella asintió, sin apartar la mirada del cielo encendido. En ese momento, supieron que aquella tarde les había regalado algo más que un atardecer fugaz: habían descubierto la magia de estar juntos en un mundo donde hasta las sombras de los árboles parecían bailar al compás del sol que se despedía.

    Malania

    Imagen: R. G. B.