ME HE LEVANTADO
He vivido muchas malas, pero aprecio lo bueno,
perdí, pero aprendí a disfrutar las victorias.Sé que la humildad vive en mí y toda la entereza,
lloré pero aprecié más la risa.Dormí bajo el cielo en un rincón cualquiera de una calle,
el frío me atrapó y el hambre se apoderó,
pero, aun así no me perdí.Me mojó la lluvia y alguien me dijo
palabras ofensivas que me dolieron,
pero sané heridas sin dejar de lado la empatía.Vi tanta maldad y no me dejé llevar,
seguí andando, afirmé mis pasos,
nada me detuvo.Me he levantado y salí entre las tinieblas para ver el sol,
sé que no soy lo mejor, pero continúo marchando,
nada me detiene ni me detendrá,
por eso agradezco a Dios por guiarme con fe.Autor: Miguel Márquez
Imagen: C. S.
A LA ORILLA DEL MAR
Ven, dame tu mano y caminemos
a la orilla del mar y bajo el sol;
del amor y mil cosas hablaremos
y la tarde al caer contemplaremos
abrazados, el mágico arrebol.En la noche, tendidos en la arena
sin testigos, tu amor me entregarás;
yo, pescador, bajo la luna llena
te tendré entre mis redes, mi sirena,
y esa noche no acabará jamás.Habrá una pausa, porque al día siguiente
brillará el sol con todo su esplendor;
después se irá a dormir al occidente
y tú serás sirena nuevamente
y nuevamente seré yo, pescador.Malania
Imagen: Propia
EN BLANCO Y NEGRO
En el lienzo del día,
blanco y negro se despliegan,
las sombras sueltan ecos
como piedras en el suelo.
La noche profunda y plena
ha quedado atrás,
se oculta con sus sueños
detrás del gris del cielo.
Entre el contraste de claros y oscuros
se desvelan los momentos puros
de un mundo lleno de emoción
que en cada tono lleva su propia canción.Malania
Imagen propia
COMO OREJAS DE CONEJO
En el hogar se enciende el fuego,
las llamas danzan con un toque etéreo.
En un ambiente crepuscular silencioso
oculta su rostro en un velo misterioso.Entre sombras y brillos se esconde
enigma ardiente, difícil de entender.
En las llamas vivas surgen figuras
ocultan su rostro, no se dejan ver.Los reflejos titilan, secretos al oído,
el fuego susurra un enigma encendido.
En la noche, su calor vence al frío
y las orejas de conejo crean un destino.
MalaniaImagen: M. Julián T.
A VECES
A veces las palabras enmudecen, el verbo no acude, el silencio se impone y el latido se acelera cuando el alma habla sublimando el instante en que acontece lo más bello. A veces las preguntas no importan, los obstáculos no impiden el movimiento, mis cielos flotan y se dispersan en la inmensidad de tu universo. A veces se acrecienta la intensidad del deseo por detener el tiempo, paralizar la maquinaria que envuelve con su sonido el transcurrir del tiempo y permanecer en la misma constelación en que nuestras almas vibran eternamente.
A veces, ocurren cosas tan espectaculares solo con tu recuerdo que no necesito verte para sentir en mí el suave fluir de tu aliento. A veces, muchas veces, tantas veces como mi corazón te llama, tantas veces como mi alma te presiente, tantas veces como en sueños tus visitas se prolongan en las horas en que mis desvelos te pertenecen, en los momentos de calma cuando solo tu respiración se escucha desde mi silencio.
A veces, muchas veces, casi tantas veces como años tiene la noche de los tiempos me elevo hacia los crepúsculos sabiendo que entre los rojos fuego del firmamento me esperas y me abrazas confundiéndonos con lo etéreo.
A veces, muchas veces, no es necesario que estés presente físicamente, tu recuerdo puebla mis noches, tu alma conmigo danza, tu corazón palpita al unísono con este corazón que no requiere pronunciar palabras para expresar el amor que mi Ser hacia el tuyo siente.
Siempre, y no solo a veces, el cuerpo se delata y se agita al compás del melódico latido de los corazones que se abrazan, de las almas que se reconocen, se acarician y se estremecen al contacto de las vibraciones que ambas desprenden. A veces con desesperada nostalgia se extrañan, se buscan y se encuentran bajo el sutil manto de estrellas que el Universo les ofrece como morada eterna.
Autora: Escritora española Marina Collado Prieto
Imagen de la red