LAS ROSAS DE LUISITA
Para quien florece aún en cada pétalo
En el rincón callado del jardín,
donde la luz despierta con ternura,
brotan las rosas que una vez sus manos
plantaron con amor y con dulzura.Ya no está Luisita entre nosotros,
y sin embargo, el viento trae su risa
cuando el pimpollo blanco, tibio y suave,
se abre al sol con gracia y sin prisa.Primero es un susurro amarillento,
como un recuerdo tímido en la brisa.
Luego el color se enciende, se transforma,
rosado pálido, rosado en brisa.Algunas guardan tonos matizados,
como si hablaran de su alma sencilla.
Cada flor lleva un eco de su paso,
y en su perfume vive Luisita.No hay muerte cuando el amor florece.
Ella vive en el canto de estas rosas.
En cada brote nuevo, cada espina,
su memoria se hace eternamente hermosa.Malania
Imágenes: L.M.R. (Neca) y propias



PERFUME DE ROSAS
La señora Luisa ha plantado rosas en su jardín. Ella ya no está entre nosotros. Su hija me ha regalado esquejes y ahora tengo un jardín florido con sus rosas. Cuando empiezan a florecer, sus pimpollos son blanco amarillentos, luego se van abriendo y van cambiando de color, se vuelven rosadas unas, amarillas pálidas otras. Y algunas matizadas con rosado suave y rosado más fuerte. Todas son muy perfumadas, con un aroma dulce e intenso que cubre el aire en derredor.
Luisa se ha convertido en historia, en recuerdo vivo que florece y embellece mi jardín. La evolución de colores desde que son pimpollos hasta que se vuelven rosas adultas, la convierten en poema natural, como si cada flor llevara consigo una parte del alma de quien las cultivó primero.
Mi más sincero y gran agradecimiento a Luisa y a su hija.Malania
Imagen: propia
UNA HISTORIA EN UN POCILLO
Sentado en una esquina,
sus palabras nacen
como agua de vertiente,
para hacer de ellas
un precioso poema,
donde laten
el naciente y el poniente
de un horizonte
olvidado,
hoy no contemplado.
El aroma del café
le susurra una historia
acariciada por el vapor
que emana de la taza
ardiente
en sus temblorosas manos.
MalaniaImagen: de la red
ROSAS AL AMANECER
En el silencio del alba, al despertar,
un ramo de rosas me vino a iluminar.
Sus pétalos rosados, suaves y finos,
hablan del cariño en largos caminos.Cada flor, un suspiro de tu ser,
una caricia que llega sin entender,
y en su fragancia siento tu amor,
te agradezco en cada susurro, en cada flor.Gracias por el gesto que llena mi alma,
por regalarme este instante de calma,
al alba, cuando el sol apenas se asoma,
mi corazón late, agradecido y te honra.Malania
Imagen: Gentileza de Ernesto Rucho
LAPACHO ROSA
Duerme el lapacho rosa
sobre el suelo colorado,
con sus flores marchitas,
de sus ramas, despojado.Las palomas y gorriones,
sus nidos están llorando,
¿Dónde pondrán sus pichones?
el hombre los ha robado.Malania
Imagen: Rubén E. Ch.
EN COMPAÑÍA
Ella, cruza de siamés,
disfruta de su compañía,
el mate es invitación diaria.
Dormita sobre un pequeño mantel
mientras percibe el aroma a yerba.Él, negro de tres patas:
Con su mirada centelleante,
ondulada y solitaria,
observaba a través de la ventana
el pasar de los días,
consciente de que no recuperaría la pata,
esa que no tuvo desde su nacimiento.
Pero de pronto, toda preocupación
la había dejado de lado
por la dicha de estar juntos.
Se revuelca, hace piruetas y pide mimos.
Es feliz con pocas pero amorosas caricias.
Ambos ahora son amigos.Malania
Imágenes: M. Julián T.



