CON LOS OJOS ABIERTOS
Hay historias que nacen despacio,
como si el tiempo dudara en contarlas,
y sin embargo crecen,
se enredan en la piel
como un susurro antiguo que nos reconoce.Caminamos dentro de ellas sin darnos cuenta,
con los ojos abiertos y el asombro intacto,
preguntándonos en silencio
si esto que arde tan suave
puede ser verdad.Porque hay instantes
que no piden permiso para ser eternos,
que se instalan en el pecho
como un latido nuevo,
como algo que no sabíamos que buscábamos.Y entonces el mundo se vuelve ligero,
como si todo encajara sin esfuerzo,
como si el sueño,
ese que guardamos sin nombre,
decidiera, por fin, sucedernos.Y no queremos despertar.
No por miedo,
sino porque, por primera vez,
la vida se parece demasiado
a lo que siempre imaginamos en secreto.Malania
Imagen: de la red
ASÍ AMIGOS
Si nos toca perder, siempre estará ese amigo que dirá:
-levántate y sigue que nada terminó, tú puedes-
Si nos ven llorando, tratarán dibujarnos sonrisas, secar nuestras lágrimas poniendo el hombro.
Si la vida nos trae reveses, empujan el carro juntos y nunca se rinden.
Así amigos en buenas y malas, caminando firme lado a lado derramando alegría.
Así amigos, siendo sol en día gris, luna en noche oscura, mostrando firmeza que vence temores.
Así amigos, sin dejar que nos gane el tiempo y distancia, sin echar nada al olvido.
Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza del autor
ME VOY O ME QUEDO
¿Me voy o me quedo? Pesa la balanza,
los huecos duelen, mas son necesarios;
cuidarlos es de espíritus valientes,
quedarse es dar al tiempo a su templanza.¿De qué partir, si incierta es la esperanza
de hallar en otros rumbos lo esperado?
Si el alma duda, el paso apresurado
se vuelve sombra fría en lontananza.La única partida no elegimos,
la que al final nos borra del camino;
las otras nacen donde decidimos.Si sanas son las raíces, su destino
es florecer con fe, como intuimos:
ningún jardín es libre de espino.Malania
Imagen: propia
RESILIENCIA Y ADAPTACIÓN
Ser flexibles en la vida,
como una flor que no resiste al viento,
sino que lo escucha
y aprende su lenguaje secreto.No son solo los pétalos
que se atreven a brillar en la mañana;
hay raíces silenciosas
abrazando la tierra con paciencia,
y un tallo que sostiene sin quejarse
la belleza que luego se regala.Así también somos:
una red de fuerzas invisibles
que se entrelazan para sostenernos,
aunque a veces olvidemos
todo lo que nos habita.Ojalá cada quien se permita florecer
aun cuando el cielo se nuble,
aun cuando el tiempo pese
y las estaciones parezcan no perdonar.Porque el color no desaparece,
solo se esconde
cuando dejamos de mirarnos con luz.Y no es la vida la que apaga el brillo,
sino el miedo que, en silencio,
nos convence de no desplegarnos.Pero basta un gesto suave,
un acto de ternura con uno mismo,
para volver a erguirse,
para recordar que incluso en lo difícil
la flor no deja de ser flor,
y siempre, siempre,
encuentra la forma de mostrarse al mundo
para ser admirada.Malania
Imagen: Gentileza de Ricardo Gamero
LUZ VIVA
(Soneto)
Hay cuentos que la vida va tejiendo
con hilos de imposibles y de latido,
y al vernos en su cauce detenidos
sentimos que es un sueño sucediendo.Creerlo se hace frágil y tremendo,
pues todo luce claro y sin sentido,
como si el tiempo, en calma suspendido,
dejara al alma al borde de su estruendo.Y así, sin despertar, nos sostenemos,
tomando cada instante como un puente
que une lo soñado con lo cierto.Porque en su luz tan viva comprendemos
que a veces lo más hondo y sorprendente
es vivir lo imposible ya despierto.Malania
Imagen: Roxana E. S.
LA TIERRA DEL INSTANTE
Mientras leía, a través
del cristal de la ventana,
lo que no estaba escrito,
descubrí que el silencio
también tiene palabras.El otoño no borraba,
solo en espacios sembraba
memorias nuevas, vivas,
en la tierra del instante.Aquel recuerdo, tan bello,
dibujado por el otoño,
no era pasado,
sino una puerta entreabierta
respirando futuro.Y lo eterno no dudaba,
aprendía a nacer
sin urgencia,
como quien entiende
que el tiempo también acaricia.Así llegó,
como certeza suave,
igual que la lluvia
cuando canta
en un sonar y resonar
y todo florece.Malania
Imagen: Rosana G. B.
SOMOS DOS, NADA MÁS QUE DOS
Somos dos que seguimos el mismo camino,
dos que dejamos el tiempo nos lleve sin echarnos a un lado.Nos verán tan lejanos sin detener nuestro andar,
cruzando noches y días entre recuerdos guardados.Somos dos, nada más que dos sin mirar atrás
buscando lo que no vuelve,
las horas nos llaman en su viaje sin tener regreso.El silencio envuelve y la vida atrapa,
pero nada detiene mientras vamos andando sin apuro,
la prisa no nos acompaña en este mundo diferente al de ayer.Autor: Miguel Márquez
Imagen: gentileza del autor (de la red)UNA FLOR
1
Resucitan los silencios
en el canto de los mirlos
yo resucito al oírlos
en la paz de la mañana
y se me antoja lozana
esa flor que es la primera
nacida esta primavera
al borde de mi ventana.
2
Y al resucitar me entero
lo importante que es la luz
eco de lo verdadero
emoción que alegra el día
un instante de alegría
que parece una canción
y alegra mi corazón
para escribir poesía.Autora: Julie Sopetrán
Imagen: Julie Sopetrán
De su blog: El tiempo habitado o Eltiempohabitado¨sCOMO LLUVIA DE VERANO
Todo pasó tan de repente y quedó un gran vacío,
la luna se marchó, el sol se escondió,
creció la soledad.Hoy miro a mi alrededor, todo me es recuerdo
que no podrá borrarse alejando los olvidos,
de a poco la tristeza va creciendo.Como lluvia de verano todo fue pasajero,
me pregunto por dónde andarás,
aquí quedó nostalgia de un tiempo que ya fue.Me siento a mirar lejos,
tal vez esperando ese regreso,
sabiendo, eso es para siempre
y el alma tiene pena del corazón dolido.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza del autor.LA CANCIÓN DE JACINTO
El tiempo es una piedra pesada que se hundió en el fondo del lago. Los días son idénticos a los atardeceres y las noches se sienten infinitas. Este rincón de tierra permanece cercado por un bosque de colosos que vigilan el paso a cualquier otro mundo posible. Aquí, la vida siempre tuvo el ritmo de las ondas mansas que Jacinto contemplaba desde su balsa de madera joven.
Jacinto era la fuerza del pueblo. Lo recuerdo con los brazos curtidos por el sol y la espalda ancha como un remo de encino. Cuando era muchacho, sus cabellos oscuros bailaban con el viento de la tarde mientras traía la pesca en redes que siempre parecían a punto de reventar. Las mujeres se asomaban a las puertas para verlo pasar; traía consigo el olor del agua viva y el brillo de las escamas plateadas que relumbraban bajo el sol. Jacinto era el pescador más grande de nuestra historia; su nombre significaba alimento y orgullo. Caminaba por las calles con paso firme, vistiendo sus harapos de faena con la dignidad de un rey de agua dulce.
Una tarde, el bosque decidió hablar. El sonido vino desde las raíces de los árboles.
(El cuento continúa) se puede seguir leyendo en la web del autor Eduardo Leñero: https://puroscuentos.com/Imagen: del autor