MANERA DE PENSAR
Sé tú mismo. No te dejes perturbar por los demás ni permitas que cambien tus ideas o tu manera de pensar. Pero para lograrlo, debes comenzar por aprender a guardar silencio respecto a aquellos proyectos, metas o propósitos que deseas realizar. Hasta que no los hayas concretado, procura no comentarlos con nadie, y verás cómo todo empieza a fluir con mayor libertad y menos obstáculos.
Recuerda que cada persona piensa de manera diferente, y nunca sabemos en qué momento podemos encontrarnos con opiniones, energías o influencias que, consciente o inconscientemente, terminen afectando aquello que queremos desarrollar. Por eso, muchas enseñanzas aconsejan actuar primero y hablar después, permitiendo que nuestros esfuerzos y resultados hablen por nosotros.
Debemos permanecer fieles a nuestros principios y mantenernos serenos en todo momento. También debemos buscar esa fuerza, esa firmeza y esa valentía que nos permitan controlar nuestros pensamientos y evitar que cada idea se convierta inmediatamente en palabras. Muchas veces hablamos antes de tiempo y después descubrimos que lo dicho no era lo correcto o que hubiera sido mejor esperar el momento oportuno.
Por eso es importante permanecer siempre despiertos, atentos y vigilantes, como nos enseñan nuestros guías espirituales. Debemos observar nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras decisiones, analizándolas con serenidad y aprendiendo también de las experiencias de quienes nos rodean.
Si sabemos observar y reflexionar, las personas que encontramos en nuestro camino se convierten en un espejo que nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y corregir nuestros errores. De esta manera podremos seguir avanzando con paso firme, construyendo sobre terreno sólido y no sobre tierra movediza, caminando con mayor seguridad, sabiduría y paz interior.
Autor: Eduardo Rivera C.
Imagen: Roxana E. S.
UN PAQUETE
Hay días que parecen decididos a poner a prueba la paciencia. Hoy fue uno de ellos.
Esperaba la llegada de un paquete con la tranquilidad de quien sabe que en algún momento sonará el timbre. Sin embargo, esa llamada nunca llegó. En su lugar, comenzó una larga cadena de incertidumbres.
El transportista, suponiendo que yo no me encontraba en casa, tomó una decisión por su cuenta: entregó el paquete a una señora llamada S. M., una vecina que vive a varias casas de distancia. Ella aseguró conocerme y dijo que luego me haría llegar el envío. Pero la realidad era muy distinta: no nos conocemos.
Desde el mediodía pasé horas averiguando qué había ocurrido. Fui de casa en casa, preguntando con la esperanza de encontrar alguna pista. Mientras tanto, el repartidor había dejado constancia en su hoja de ruta de que el paquete ya había sido entregado a una vecina, dando el asunto por resuelto.
Para alguien con buena salud, tal vez solo habría sido un contratiempo. Pero cuando el estado físico no acompaña, situaciones como esta generan un desgaste mucho mayor. La preocupación, la incertidumbre y el esfuerzo de recorrer el vecindario terminaron convirtiendo una simple entrega en una experiencia agotadora.
Finalmente, decidí comunicarme con la central desde donde había sido enviado el paquete. Escucharon mi reclamo y me aseguraron que buscarían una solución. Y, para mi alivio, así fue. Aproximadamente una hora después, el transportista se puso en contacto conmigo, fue a retirar el paquete del lugar donde lo había dejado y, ya entrada la noche, lo entregó en mi domicilio, como debió haber ocurrido desde el principio.
El problema quedó resuelto, pero la experiencia dejó una enseñanza para todos los involucrados. El transportista comprendió que nunca debe entregar un paquete a un tercero sin la autorización expresa del destinatario, por más bien intencionada que parezca la decisión. Y quien recibe un envío ajeno también debería actuar con prudencia: no corresponde aceptar la responsabilidad de entregar un paquete a alguien que en realidad no conoce.
Al final, el paquete llegó a destino. Pero lo que debió ser un trámite sencillo terminó convirtiéndose en una tarde de preocupación, búsquedas y llamadas. Ojalá esta experiencia sirva para recordar que, en cuestiones de confianza y responsabilidad, hacer las cosas correctamente desde el principio evita problemas innecesarios para todos.
Malania
Imagen: de la red
SE ENAMORÓ
Tan solo verla no pudo dejar de mirarla,
su belleza lo conquistó,
suspiró por ella en su silencio.No pudo dejar de pensarla,
no pudo sacarla de su corazón
aunque no la tuviese a su lado.Se enamoró sin entender el porqué,
hoy la tiene presente
dejando cada palabra hable de ella.Quisiera olvidarla pero los recuerdos no dejan,
el tiempo la hace extrañar,
sabiendo, a la distancia la sigue amando.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza del autor.EL RELOJ INTERIOR
Hubo un tiempo en que corría,
como si la vida premiara al primero en llegar.
Creía que la prisa era el idioma de los sueños,
y que detenerse era perder y llorar.
Pero el camino, sabio en sus silencios,
me habló con la voz de las caídas y las tormentas.
Me enseñó que no toda carrera
se conquista con velocidad,
y que a veces el paso más valiente
es aquel que sabe esperar.
Aprendí a caminar sobre cáscaras de huevo,
con el alma despierta y los sentidos abiertos,
descubriendo que no toda sonrisa nace del corazón,
ni todo elogio es reflejo de la verdad.
Hay palabras que abrazan de frente y,
al darse vuelta, se convierten en sombras.
Hoy camino despacio.
Ya no persigo las horas, ni discuto con el reloj.
Solo escucho el compás que marca mi pecho,
ese latido sincero que conoce los senderos
antes que mis propios pasos.
Porque el corazón,
cuando aprendemos a oírlo,
es el único mapa que casi nunca se equivoca.
Y en su calma he encontrado el destino
que la prisa jamás pudo mostrarme.Malania
Imagen: propia
CONSEJOS DE LA ABUELA
Mi abuela, desde que yo era niño, me enseñó varios consejos. Como suele suceder, en aquel entonces me entraban por un oído y me salían por el otro. Solo con el paso de los años, después de haber cometido muchos errores, comprendí el verdadero valor de sus enseñanzas.
El primero de sus consejos era este:
—Hijo mío, recuerda siempre pedirle al Padre que te proteja de las aguas mansas, porque de las bravas te libras tú mismo.
El segundo era:
—Pídele que, a medida que vayas creciendo, encuentres personas leales y honestas, siempre dispuestas a colaborar en todo lo bueno y nunca en lo malo.
Y el tercero decía:
—Hijo, veas lo que veas y oigas lo que oigas, no hables a la ligera. Recuerda siempre este dicho: “En boca cerrada no entran moscas”.
Con el tiempo comprendí la sabiduría que encerraban esas palabras. Cuando una persona aprende a no dejarse dominar por las emociones ni por las sensaciones del momento, permanece serena, en calma y dueña de sí misma. Esa serenidad le permite mantenerse en comunicación con Dios.
En cambio, cuando nos dejamos absorber por todo lo que el mundo material pone en nuestro camino, olvidamos cuál es nuestra verdadera esencia. Mi abuela decía que la comunicación más importante es la que tenemos con nosotros mismos, porque, en la medida en que nos conocemos y nos escuchamos interiormente, también nos acercamos a nuestro Padre.
Dentro de cada uno de nosotros habita la esencia divina. No olvidemos que fuimos creados por Él y que nos dotó de las capacidades y los conocimientos necesarios para avanzar por el camino del bien. Somos nosotros quienes debemos luchar contra las inclinaciones del cuerpo y vencer aquellas debilidades que nacen de nuestra propia desobediencia, para seguir creciendo espiritual y moralmente.
No lo olvides nunca.
Autor: Eduardo Rivera
ColombiaImagen: de la red
AMIGOS MÁS ALLÁ DEL FRÍO O DEL CALOR
Cuando la vida se vaya vistiendo de silencios,
y caminemos despacio, sin dejar de avanzar,
cuando los años nos inviten a hacer una pausa
y la memoria juegue a esconder algún lugar,
seguirá latiendo el alma con la fuerza del camino,
porque cada paso compartido nos enseñó a continuar.Cuando la noche se transforme en un nuevo amanecer,
y el sol nos regale otra oportunidad de agradecer,
miraremos el horizonte con el corazón sereno,
abrazando cada instante como un precioso regalo.
La esperanza será la luz que nunca se apague,
y la gratitud el refugio donde siempre volver.Seremos amigos más allá del frío o del calor,
caminando bajo la lluvia con sonrisas en los labios,
compartiendo el peso y la alegría de los días,
sin permitir que el tiempo deshaga nuestros lazos.
Porque hay afectos que vencen todas las estaciones,
y nada en este mundo podrá jamás separarnos.Malania
Imagen: Jorge G. T.
DECEPCIÓN
Quiero compartir este artículo, que lo encontré por ahí y por casualidad, porque me pareció y me parece muy interesante y actual. Lo que dice sobre el “cierre emocional” es tal cual como lo describe.
Malania«La decepción duele porque rompe no solo expectativas, sino significados»
La decepción tiene un dolor silencioso. No siempre llega con grandes escenas ni con palabras fuertes. A veces aparece lentamente, cuando alguien no fue lo que esperabas, cuando una puerta se cerró o cuando la vida tomó un rumbo distinto al que imaginabas.
Y aunque muchas personas intentan seguir adelante rápidamente, el cuerpo y el alma suelen necesitar más tiempo. Porque la decepción no solo afecta lo que pensabas. También afecta lo que habías construido emocionalmente alrededor de eso. Tal vez te pasó: confiar y sentirte defraudada, entregar mucho y no recibir lo mismo, esperar con ilusión y terminar sintiendo vacío.
La decepción no siempre rompe de golpe. A veces desgasta lentamente.
Pregunta para reflexionar: ¿Hay alguna situación reciente que haya cambiado la forma en que hoy te sientes contigo misma y con los demás?
Y justamente ahí aparece otro aspecto importante:
LA DECEPCIÓN TAMBIÉN SE GUARDA EN EL CUERPO
Muchas personas creen que la decepción es solamente emocional, pero el cuerpo también la vive. Por eso, después de una experiencia dolorosa, pueden aparecer: tensión en el pecho, cansancio constante, falta de motivación, dificultad para dormir, sensación de pesadez emocional. Es como si el cuerpo dijera: «No me siento seguro». Por ejemplo una persona puede seguir trabajando, cumpliendo y funcionando aparentemente bien, pero sentirse vacía por dentro después de una traición, una separación o una experiencia rota. El cuerpo no siempre habla con palabras. Muchas veces habla con agotamiento. El dolor emocional sostenido también impacta físicamente en el organismo, afectando energía, descanso y estado de ánimo.
Algunas señales corporales: Presión en el pecho, cansancio al despertar, falta de apetito o ansiedad, sensación de pesadez corporal, dificultad para respirar profundo.
CUANDO LA DECEPCIÓN ENDURECE EL CORAZÓN
Una de las consecuencias más comunes de la decepción es el cierre emocional. Después de sufrir, muchas personas empiezan a pensar: mejor no confiar tanto, mejor no esperar nada, mejor no mostrar lo que siento. Lo que comenzó como protección puede transformarse lentamente en distancia emocional y empiezas a dudar de las intenciones de los demás, te cuesta abrirte, pierdes entusiasmo, sientes que algo dentro de ti se apagó. La decepción no solo duele por lo que pasó. Duele por cómo cambia la forma de relacionarte con la vida.
De Milva Dominguez
Imagen de la redDIFERENTES INCENDIOS
Hay incendios que no vienen a arrasar el suelo,
ni a borrar la huella de lo que un día fue;
arden para romper las sombras y el silencio,
dejando espacio a todo lo que quiere renacer.Hay fuegos que no consumen, sino que dan vida,
que forjan la esperanza entre el frío y el calor;
porque a veces el alma se reconstruye encendida,
y en las llamas más intensas florece un corazón mejor.Y en el fuego del hogar, donde la leña canta,
y el tiempo se hace abrigo al compás de su calor;
en el latir de las llamas la ternura se levanta,
y en el ambiente se percibe la tibieza del amor.
Malania
Imagen: M. Julián T.EL PASADO PRESENTE
Tus palabras fueron como un botón antiguo,
de esos que el alma aprieta en silencio.
Y, sin darme cuenta, rebobiné la memoria
hasta encontrar instantes que creía perdidos.La vida no se detiene para avisarnos.
Pasa despacio y, al mismo tiempo, vuela;
nos regala pequeños milagros cotidianos
que a menudo se escapan entre pensamientos.Mientras la mente viaja hacia lo que falta,
el presente escribe su propia historia.
Y cuando por fin volvemos la mirada,
descubrimos que hubo abrazos, sonrisas y despedidas
que ocurrieron sin pedir permiso a la memoria.Y entonces aparece un amanecer sobre la playa,
pintando el horizonte con la luz de enero.
En esa orilla aún caminan los recuerdos,
como olas que regresan con su ruido.
El sol vuelve a nacer cada mañana,
pero hay auroras que permanecen para siempre
porque aprendieron a vivir dentro del corazón.Quizá vivir también sea eso:
aprender a mirar lo que parecía invisible,
escuchar el eco de lo ya vivido,
sin quedarse atrapado en el mar,
desacelerando el ritmo cardíaco.Porque el pasado no vuelve,
pero sus huellas iluminan el camino;
y cada recuerdo, al rebobinar el tiempo,
nos enseña que la vida siempre estuvo ocurriendo,
minuto a minuto, incluso cuando no la veíamos.Malania
Imagen: Roxana E. S.
EL AMOR ES
El amor es cuidar el mundo,
mostrar que no estamos solos
y todos hermanos sin odio ni rencor.El amor es soñar,
buscando realizar en tiempos difíciles,
tratar cuidar la paz aunque parezca tan lejana.El amor es querer al que a nuestro lado está,
sin dejar perderse todo lo bueno,
mantenernos unidos.El amor es andar regalando alegría,
pintar sonrisa en la tristeza haciendo crecer la felicidad,
aunque debamos esforzarnos.Autor: Miguel Márquez
Imagen de la red gentileza del autor.