NO MORIRÁ
Soy la ola que vuelve
acariciando la playa
en busca de tu espalda
juntando los tiempos
en la noche y la mañana
con sombras intactas
de marzo a febrero.
Vestiré tu canto
en la noche abierta
para compartir la antorcha
de ese gran incendio
con aire de aromas
de gaviotas y violetas
con pétalos en vuelo.
Nunca morirá tu tallo
porque mi flor está
esa que hiciste crecer
permanece viva y late
siempre esperándote.Malania
ATARDECER DE DICIEMBRE
De a ratos un viento débil, pero agradable y fresco, desplazaba el velo gris y dibujaba siluetas de niebla en el camino. En un instante, la hierba iba tomando el color de la noche. A lo lejos había quedado el banco y un grupo de palmeras junto a un corpulento cedro azulado. Fijó su atención en el camino para evitar los profundos charcos y los regueros de agua.
Algunas ventanas iluminadas indicaban que todavía alguien estaba despierto, quizás para completar alguna tarea que seguramente no podía esperar a otro día. La tristeza volvió a apoderarse de ella, debía de ser el tiempo con esa horrible niebla. Tampoco le gustaban las despedidas.A la derecha e izquierda los árboles se balanceaban como espíritus presentes. Algunos extendían las ramas hacia la niebla como lamentándose del mal tiempo.
Ella aceleró el paso porque no quería pensar en que llegaría tarde. En su casa la esperaban para la cena. Como intuyendo algo, se detuvo y dio media vuelta.
Entonces vio la silueta de una persona que estaba en medio del camino oscuro, envuelto en la niebla, solo se reconocía el contorno de la figura.
Él, preocupado por su demora, la había ido a esperar. La tomó por sorpresa y ni hablar del susto que se llevó cuando se le acercaba sin emitir palabra. La quiso sorprender y solo consiguió que ella entre en pánico. La alzó en sus brazos y recién dentro de la casa, abrió muy grande los ojos sin entender lo que estaba pasando. Él estaba nuevamente allí abrazándola, susurrándole al oído cuánto la quería y que jamás la abandonaría.Malania
Imágenes: propia y de G. F. T.
ESE ALGO
Él poseía algo que me hacía estremecer el corazón, desde aquel primer día, cuando a través de la ventana, lo vi sentado vestido con su traje gris.
Había despertado algo que hacía mucho tiempo estuvo dormido en mi interior. Era un anhelo puro y ardiente.
Emanaba de sus ojos como una fuerza imantada, escondida, misteriosa.
¿Qué era? Cómo definir aquella emoción que yo sentía de pronto, al estar sentada frente a él.
Él está allá, pensando en qué escribir, a la una de la tarde, o quizás en medio de la noche. Y yo aquí, tratando de recordar lo que iba pensando mientras caminaba durante la mañana.
Él no es mi sol, ni mi luna, ni mi estrella, porque es un ser pensante, maravilloso, que posee algo, ese algo que aún me hace estremecer cuando lo miro a través de esta ventana.
Camino y lo veo, en el pestañear de los pétalos de rosa, cuando las mece el viento; en el aleteo de un gorrión con el cuerpo mojado por la lluvia. Y siento su perfume, al pasar frente a la arboleda cubierta de frutas de guayaba, maduras y jugosas, o de enredaderas de maracuyá (mburucuyá) prendidas al cerco de alambre tejido. Y lo escucho, en el gorjeo de una paloma o en el canto del zorzal.
No es locura, ni soy zombi. Estoy cuerda, muy cuerda.Malania
Imagen de la red.
CAMPANILLA SILVESTRE
RECUERDOS DE LA INFANCIA
Muchos son los hechos ocurridos en la infancia y que son recordados con amor, con nostalgia. Algunos con alegría y otros con tristeza. Hechos que a lo largo de nuestras vidas han marcado huellas, profundas o superficiales, pero huellas al fin.
En una de esas charlas cotidianas, al intercambiar opiniones entre amigos/as, uno de ellos, Ricardo, me relató:
En aquel tiempo (refiriéndose a cuando era niño), no todas las casas tenían pared medianera y muchas usaban como divisorias un tendido de alambre tejido formando una malla de cuadrados o rombos, que llamábamos “cerco”.
Y en la casa donde viví mi niñez, había tramos de pared medianera de ladrillos y parte, de ese tejido divisorio con los vecinos de los laterales.
Con uno de esos vecinos, en la parte donde existía ese tejido de alambre, había un cierto espacio ocupado por una planta que, hermanada con el tejido, pasaba ida y vuelta de un lado al otro, tal como una enredadera, que no sé si tan así lo era. Y tenía bonitas flores, de pétalos color naranja y con forma perfectamente acampanado… y que siempre la conocí y así la llamábamos: “campanita”. Y tan dentro mí quedó el recuerdo de ella, porque (también lo hacíamos con las flores de algunas otras plantas) separábamos con un tironcito los pétalos en conjunto, de la copilla verde que los contenía y livábamos el néctar, compitiendo con las abejas que hacían lo propio, con la diferencia que las abejas no destruían la flor como nosotros lo hacíamos (ellas clavaban el aguijón a través de los pétalos)…
Quizás las hay de varios colores en otros lugares y ojalá no se repita con ellas la ignorante depredación que inocentemente cometíamos sin que nuestros padres nos vieran.Malania
Relato gentileza de R. G.Imagen propia.
SONRISA
SONRISAS ENTRE CIMIENTOS
Corría el año 2016, era el Día de la Primavera.
Ella, profundamente dolida por una actitud irónica y provocativa, de una mujer que frecuentaba las redes, cansada de leer los permanentes mensajes y comentarios, demostrando a través de ellos interés hacia el hombre que ella amaba, y no por despechada, escribió este poema:El proyecto ya está en marcha
con cimientos llenos de fortaleza
y vigas más fuertes todavía.
Y en poco tiempo florecerá
la sonrisa esperada,
esa sonrisa que amas y provocas
No permitiré que ninguna piraña
de algún contaminado río,
destruya las paredes
de lo que hemos construido,
ni reduzca a cenizas
a lo que fue fuego
Sabes que sin prisa
pero sin pausa
los besos pasados
serán eternamente presente.Malania
Imagen de la red
EN CUALQUIER LUGAR
Gira la rueda
controlando el tiempo.
Al fondo el reloj
con sus manecillas
marcando ese tiempo.
Pero ella,
sin pretender controlar nada
eligió florecer esta vez
en el lugar menos esperado
quizás nada fértil.
Encontró humedad
y terreno apropiado
entre piedras
sin que nadie la molestara
sin que nadie la cortara.
Mientras tanto
lejos de allí
dos guardianes descansan sobre la arena
atentos a cada movimiento extraño
en defensa y protección de sus amos.Malania
Imágenes propias y de la red.A DESTIEMPO
Un hermético silencioen un océano de dudasla sepultaba.Podía remontar vueloa una tranquila ensenadaque la esperaba.A modificar la brújula de la historiaalguien la llamabay el detonador se activóen unas ocho semanas.¿Habrá sido hermafroditala flor que me acunóen sus tiernos pétalosel día en que nacípor nadie vista?¿La que inspiróy se bebió la fraganciaque huía por las laderascon el alba?Ya no tuvo dudasno hubo tal ensenadala brújula la marqué yoa esa flor que me acunóla que me dio discretala fragancia del albapara que hoy me inspiren
palabras tras palabras.MalaniaImagen propia y de la redCOMO TODO HIJO DE DIOS
Como todo hijo de Dios aprendí amar y me amé.
Miré a los ojos dejando escapar unas lágrimas de los míos.
Sentí por dentro algo especial, tendí la mano regalando un “cuenta conmigo”.
Regalé dulzura en el habla dejando pasar palabras hirientes.
Hoy disfruto la vida, guardo momentos que se hacen únicos hechos recuerdos.
Puedo reír y llorar porque aprendí a ser feliz viviendo la tristeza con fortaleza.
Camino firme por el buen camino, sé que no me perderé, no miro atrás,
dejando que el tiempo pase sin una queja.Autor: Miguel Márquez
Imagen: de la redEL HOMBRE QUE LOGRÓ CAMBIAR
Un hombre avaro y egoísta, cierta mañana se sentó en un pequeño banco en el patio de su casa.
Hacía calor ese día. Él miró al cielo y preguntó las razones de su soledad. Tengo todo querido Padre, es decir lo que se puede obtener con dinero, sí. Pero no tengo a nadie que me de amor, no tengo amigos.
Luego hizo silencio cuando una voz le habló suavemente:
– ¿Nunca reflexionaste, pensaste en qué estabas fallando?
Él contestó a la voz
– No, realmente no.
La voz le siguió hablando:
– Reflexiona entonces, reconoce tus errores, ama, sé bondadoso, haz el bien de corazón y tendrás felicidad, calmarás tus aflicciones.
El hombre quedó pensativo, luego de un rato ya decidido a hacer lo que le dijo la voz, salió.
Pasó el tiempo y todo cambió para él, la felicidad se apoderó de su interior.
Aprendió la lección pero, no sabía quién era el dueño de esa voz que lo aconsejó.
Una noche preguntó en la tranquilidad de la casa:
– Voz, si me escuchas ¿Quién eres? dime si es que puedes.
La voz no demoró en contestar
– Soy tu Padre, el que llaman Padre Celestial, búscame al despertar y no te olvides al acostarte, antes acuérdate de mí en una oración.Autor: poeta uruguayo Miguel Márquez
Imagen: de la red
SI PUDIÉRAMOS
Si pudiéramoscon la valentía de buen soldadoy sin soberbiadesempañar los cristaleslustrar las hojas de las plantassazonar con miel las humedadesverter presencia a las soledadesdar luz a las sombrasy alumbrar penumbras y oscuridades.Si pudiéramosvolver a palpitaren el aliento de las rosasreestructurar el tiempocombatiendo la erosióndel camino al corazónavanzandoa través de la densidad del aire.Abre los ojosy vivamos juntos el momento postergado.MalaniaImagen propia