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CAMINAR CON LIBERTAD

Si somos nosotros quienes debemos gobernar nuestra propia vida, ¿por qué permitimos que otros la gobiernen por nosotros?

Muchas veces confundimos la orientación y la guía con la sumisión. Una cosa es que alguien nos aconseje, nos oriente o nos comparta su experiencia, y otra muy distinta es seguir esas indicaciones sin pasarlas por el tamiz de la razón y sin analizarlas por nosotros mismos.

Existe, además, otro aspecto importante. Desde niños aprendemos a seguir el ejemplo y las enseñanzas de nuestros padres. Sin embargo, en muchos casos se confunde la humildad con la obediencia.

La verdadera humildad no significa debilidad ni servilismo. Al contrario, es una expresión de fortaleza, firmeza y valentía. Ser humilde no es vivir sometido a la voluntad de los demás ni obedecer ciegamente todo cuanto nos ordenan.

No quiero decir que no debamos obedecer cuando corresponde hacerlo. La obediencia tiene su lugar cuando está fundamentada en el respeto, la justicia y el bien. Pero también debemos desarrollar nuestra propia personalidad y nuestro criterio para saber expresar lo que pensamos cuando sea necesario y tener el valor de decir “sí” o “no” en el momento oportuno.

No podemos guardar silencio ni obedecer ciegamente cuando sabemos que aquello que se nos pide no es correcto. Y precisamente eso es lo que sucede con frecuencia en la actualidad: muchas personas siguen un patrón sin cuestionarlo, sin darse cuenta de los errores que están cometiendo.

Solo cuando despertemos comprenderemos que muchos de esos patrones han sido diseñados para mantener a las personas sometidas, no solo en su forma de pensar, sino también en su manera de actuar. Nos condicionan para aceptar como verdad todo lo que vemos y escuchamos, sin detenernos a reflexionar ni a ejercer nuestro propio discernimiento.

Por eso debemos despertar. Solo cuando aprendamos a pensar por nosotros mismos, a analizar cada situación con serenidad y a escuchar la voz de nuestra conciencia, podremos ver la luz, apartarnos de la oscuridad y caminar con verdadera libertad.

Autor: Eduardo Rivera C.
Colombia

Imagen: de la red

2 Comentarios

  • Maria rodrigues

    Reflexivo e excelente texto.
    Ouvir os outros é um sinal de inteligência e humildade, mas filtrar o que ouvimos através da nossa própria lógica e valores é o que nos define como indivíduos livres. O que funciona perfeitamente para outra pessoa pode ser um desastre para nós.
    Um grande abraço

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