• Poesía

    MAÑANA SOLEADA

    Sentada en la tibieza de la estancia,
    donde el sol dibuja un claro en el suelo,
    y entrega su mirada azul de cielo,
    mientras duerme la quietud en la distancia.

    Su sombra se recuesta con elegancia,
    como un secreto antiguo en terciopelo,
    y el resplandor acaricia su lacio pelo,
    dejando en la piel toda su fragancia.

    No pide más que un rayo luminoso,
    un rincón donde el tiempo quede quieto,
    y un instante de paz, dulce y dichoso.

    Así, entre luz y calma, sin secreto,
    gata Sía hace del día un don precioso
    y convierte su descanso en un soneto.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    PACHAMAMA

    Ya canta el monte temprano,
    despierta el río al pasar;
    agosto llega silbando
    con perfume de chañar.

    Se arrodilla la mañana
    sobre el vientre del terrón,
    y la Pachamama espera
    nuestro humilde corazón.

    No es un día cualquiera,
    lo sabe el cielo y el sol;
    la tierra viste de fiesta
    con su poncho de color.

    Se abre el patio de la casa,
    se enciende el fuego ancestral;
    la memoria de los viejos
    vuelve a hacerse carnaval.

    Corre la caña con ruda
    como un rezo en la reunión;
    cada sorbo es un “gracias”,
    cada trago, una bendición.

    Dicen que espanta las penas,
    que al mal lo deja partir,
    y que fortalece el alma
    para volver a vivir.

    ¡Salud, Madre de los montes,
    de la espiga y el mistol!
    Que nunca falte tu abrazo,
    ni la lluvia, ni el farol.

    Porque el hombre es solo un hijo
    de tu inmensa voluntad;
    quien cuida la tierra, cuida
    su propia eternidad.

    Que florezcan los caminos,
    que haya cosecha y calor;
    y que agosto nos recuerde
    vivir sembrando el amor.

    Levantemos nuestras copas
    mirando el amanecer;
    por la Pachamama eterna,
    ¡gracias por tanto ofrecer!

    Y que la caña con ruda,
    como enseñó la tradición,
    nos encuentre cada agosto
    con fe, respeto y unión.

    Que nunca muera la costumbre,
    ni el respeto al vegetal;
    porque quien honra a la Tierra
    siembra un mañana ancestral.

    Brindo por la Pachamama,
    por su infinito verdor;
    que el primero de agosto
    nos encuentre con amor.

    Malania

    Imagen de la red

  • Poesía

    CIELO DIFERENTE

    Cielo empedrado en nubes de pastel,
    como un jardín pintado en el ocaso;
    la lluvia les dejó su tenue abrazo
    y el campo el dulce aroma de la miel.

    Quizá supieron del color más fiel
    que brota entre las fresas, paso a paso;
    quizá bebieron gotas, vaso a vaso,
    del gris que se volvió rosado y fiel.

    Abajo, el bosque guarda su silencio,
    vestido por la sombra que perdura,
    soñando con la aurora en su paciencia.

    Y cuando el alba encienda la espesura,
    despertará la luz con su presencia,
    besando el cielo, el árbol y la altura.

    Malania

    Imagen: Yoyi G.

  • Poemas

    ESTÁ LLOVIENDO

    Cae la lluvia y los pájaros se resguardan
    van derechito a su casa
    no quieren que se mojen sus alas.
    Traen abrigos de colores
    y luciérnagas para guiarlos
    en medio de guirnaldas en sus almas.
    Las gotas saltan en el suelo
    y vuelan hasta el cielo.
    Cuando el sol las calienta de nuevo
    nos salpica la esperanza
    en un nuevo mañana,
    empapa, sumerge en un éxtasis
    a las plantas…quienes la esperan con ansias.

    Autora: Sira Vargas de Biheller

    Venezuela

    Imagen de la red (Pinterest)

  • Poesía

    UN MAR DE ENCAJE Y ALGODONES

    Se divide el firmamento en dos orillas,
    un mar de encaje blanco y algodones,
    mientras el viento teje sus canciones
    y el sol derrama luces amarillas.

    Arriba, el cielo traza sus caminos
    con hilos transparentes de poesía,
    un suave lienzo donde la agonía
    se rinde ante los brillos matutinos.

    Abajo, el mundo observa en su silencio
    la inmensidad que el día nos regala,
    mientras el alma, en calma, despliega su ala
    bajo este cielo eterno que presencio.

    Malania

    Imagen: Rosana G. B.

  • Poesía

    LUNA VIEJA

    En la noche de luna vieja,
    cuando el cielo parece callar,
    también la sombra guarda un sentido
    para quien se atreve a contemplar.

    Es la luna balsámica, que aun
    pequeña y delgada nos puede guiar,
    invita al descanso, en cierre de ciclos,
    confundiéndose con las luces de la gran ciudad.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poesía

    UN SILENCIO, UNA HISTORIA

    Ahí, donde el silencio respira despacio,
    comienza la magia sin hacer ruido,
    como un pulso escondido en la sombra
    que de pronto, aprende a escucharse sin juicio.

    Nombrar es encender lo invisible,
    darle forma al temblor de lo incierto,
    atar con hilos de tinta y de aire
    lo que huía sin dejar huella a cielo abierto.

    La pregunta y la respuesta nacen juntas,
    se buscan en la misma palabra,
    como si el mundo, al ser pronunciado,
    encontrara su propio sentido.

    Y entonces escribimos,
    no por certeza, sino por abrigo,
    para no extraviar lo que amamos
    en la intemperie del olvido.

    Porque al nombrar, rescatamos instantes,
    les damos un lugar en la memoria,
    y el latido, como un secreto tan nuestro,
    deja de ser silencio y se vuelve historia.

    Malania
    Imagen: propia

  • Poesía

    MAJESTUOSO CIELO

    La luna, costurera del silencio,
    hilvana con hilos de plata
    ilusiones que el sueño desfleca
    en la orilla secreta de las estrellas.

    Se desnuda en su blancura intacta,
    aunque juegue a esconderse
    tras el velo errante de las nubes,
    como quien sabe que ser vista
    también es una forma de misterio.

    La noche, paciente,
    extiende su manto oscuro
    y cobija las luces diminutas
    que laten desde la tierra,
    encendiendo deseos que no se nombran.

    Y desde lo hondo,
    desde ese rincón donde arde lo invisible,
    emergen los sueños,
    ligeros, obstinados,
    alzando su vuelo sin permiso.

    Suben,
    como si supieran el camino,
    como si el cielo los llamara por su nombre.

    Y allí,
    en lo inmenso,
    donde todo parece comenzar de nuevo,
    se vuelven parte
    del majestuoso
    y azabache cielo.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    MISTERIOS CELESTIALES

    Zurce la luna en el cielo
    ilusiones deshiladas,
    entre estrellas plateadas
    va bordando su desvelo;
    la noche tiende su velo
    sobre luces terrenales,
    y en impulsos naturales,
    extendiéndose en el día,
    alzan su vuelo en sueños,
    buscando en lo alto del cielo
    los misterios celestiales.

    Malania

    Imagen: Alejandra de Comodoro R.