• Relatos

    CULPAR AL OTRO

    Todo lo que nos sucede en nuestro diario transcurrir, vivimos culpando a los demás de todo lo malo, de todas las perturbaciones y de las desgracias que nos suceden, sin darnos cuenta de que los verdaderos responsables de muchas de esas situaciones somos nosotros mismos, por no aprender o no querer despertar a la realidad y vivir siempre sumergidos en todo lo que el mundo material pone a nuestro alrededor.

    Y aunque la mayoría no lo crea, todo está codificado para esclavizarnos y mantenernos siempre dominados por aquello que otros quieren y desean. Y lo vienen consiguiendo a través de toda la historia, porque nosotros no hemos querido despertar ni reconocer que muchas veces somos títeres de lo que dicen y quieren los demás.

    No somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestro libre albedrío, que es precisamente el que debemos poner a prueba para poder caminar basados en la verdad y no en la mentira, como muchas veces vivimos actualmente.

    Porque muchas de las cosas que nos rodean y que nos muestran no son necesariamente la verdad. Incluso hemos llegado a desconfiar hasta de aquello que debería estar destinado a cuidar nuestra salud. Hay medicamentos que no buscan sanar la causa de una enfermedad, sino solamente aliviar sus síntomas o mantenernos estables, y algunos tratamientos, si se utilizan de manera inadecuada, pueden incluso terminar afectando nuestro organismo.

    Y pensar que, si empezamos a buscarnos y a extraer esa chispa divina que está dentro de nosotros, donde, según nuestra creencia, reposa todo el conocimiento, podemos comenzar a comprender mejor nuestro cuerpo, nuestras necesidades y aquello que nos ayuda a mantenernos saludables.

    También podemos aprender a reconocer los beneficios que nos ofrece la naturaleza y las plantas que tradicionalmente han sido utilizadas para cuidar nuestra salud, siempre con conocimiento y responsabilidad, para mantenernos fuertes, activos y saludables, y no enfermos o debilitados como muchas veces permanecemos.

    Todo esto ocurre por seguir un patrón que, según mi manera de ver las cosas, ha sido construido para mantenernos esclavizados, sumisos y llevados hacia donde otros quieren y desean.

    Mírense bien, analícense profundamente y observen todo lo que los rodea y aquello que constantemente nos muestran. Analicen, cuestionen y saquen sus propias conclusiones. Solo así podremos despertar, recuperar nuestro libre albedrío y comenzar a ser verdaderamente nosotros mismos.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen de la red

  • Relatos

    TRES COSAS QUE NUNCA DEBEMOS OLVIDAR

    En el transcurrir diario de nuestra vida, debemos mantener presentes tres cosas que nunca debemos olvidar.

    La primera es el amor verdadero: ese amor que debemos sentir por nosotros mismos, aprendiendo a amarnos, querernos, respetarnos y cuidarnos.

    La segunda es el amor puro, aquel que debemos expresar en todo lo que hacemos y hacia todas las personas que nos rodean, actuando siempre con bondad, respeto y comprensión.

    Y, por último, está el amor que debemos sentir diariamente hacia nuestro Creador, agradeciéndole por la vida y por todo aquello que nos permite experimentar y aprender.

    Por eso, la única barrera invisible frente a cualquier acto, cualquiera que sea su naturaleza, es el amor. El amor es lo que nos protege, lo que nos mantiene vivos y lo que nos permite conservar la paz interior.

    Sin embargo, poco a poco fuimos cambiando ese patrón de amor por el egoísmo, la envidia, la codicia y la mentira, sin darnos cuenta de que, al hacerles daño a los demás, en realidad también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Y muchas veces continuamos actuando de esa manera, creyendo que estamos perjudicando a otros, cuando las consecuencias terminan regresando a nosotros.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

  • Cuentos

    PASAJERA SIN BOLETO

    El ómnibus avanzaba como un hilo oscuro atravesando la tarde. Afuera, los árboles se inclinaban al paso del viento y el sol se despedía sin apuro, como si también estuviera de viaje.
    Yo miraba por la ventanilla cuando la vi.
    Era una abeja pequeña, casi dorada, que golpeaba una y otra vez contra el vidrio. Su vuelo no era firme: más bien parecía una pregunta insistente. Zumbaba bajito, como si pidiera permiso para volver al mundo de afuera.
    —Mátala —dijo una mujer a mi lado, sin mirarla demasiado—. Esas cosas después pican.
    Pero la abeja no tenía cara de amenaza. Tenía cara de extravío.
    Se había colado en el colectivo quién sabe en qué parada, y ahora estaba atrapada entre destinos que no eran suyos. Un viaje sin flores, sin aire, sin rumbo propio.
    La observé un rato largo. Cada intento suyo contra la ventana era más débil que el anterior. Pensé en lo fácil que sería aplastarla con un gesto mínimo. Pensé también en lo fácil que es, a veces, decidir por la vida de otros.
    No hice nada.
    O mejor dicho, decidí esperar.
    Cuando el chofer anunció una parada técnica, sentí que algo dentro mío también se detenía. Me saqué la bufanda despacio, como si el movimiento pudiera asustarla, y con cuidado la envolví. Apenas pesaba: era como sostener un soplo.
    Bajé del ómnibus. El aire de afuera tenía otro olor, más abierto, más cierto. Caminé unos pasos hasta un árbol que parecía estar esperando a alguien.
    Abrí la bufanda.
    La abeja dudó un instante, como si no creyera en esa libertad repentina. Después, desplegó sus alas y se fue. No hizo ruido. No miró atrás.
    Yo sí la miré.
    No supe qué fue de ella después. Tal vez encontró flores. Tal vez encontró su camino. O tal vez el mundo
    siguió siendo difícil, como suele ser.
    Pero no murió en ese vidrio.
    Y eso, pensé mientras volvía al asiento, ya era suficiente.
    El ómnibus arrancó otra vez. Yo también seguí viaje, con la extraña certeza de haber compartido kilómetros con una pasajera sin boleto, que por un rato fue tan humana como cualquiera de nosotros.

    Moraleja: A veces, los gestos más pequeños pueden cambiar un destino. Elegir cuidar, incluso cuando nadie lo espera, también es una forma de viajar mejor por la vida.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poesía

    ME VOY O ME QUEDO

    ¿Me voy o me quedo? Pesa la balanza,
    los huecos duelen, mas son necesarios;
    cuidarlos es de espíritus valientes,
    quedarse es dar al tiempo a su templanza.

    ¿De qué partir, si incierta es la esperanza
    de hallar en otros rumbos lo esperado?
    Si el alma duda, el paso apresurado
    se vuelve sombra fría en lontananza.

    La única partida no elegimos,
    la que al final nos borra del camino;
    las otras nacen donde decidimos.

    Si sanas son las raíces, su destino
    es florecer con fe, como intuimos:
    ningún jardín es libre de espino.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poemas

    PELIGRO Y ESPERANZA

    Donde hubo peligro, pusiste esperanza.
    Donde hubo caída, brindaste refugio.
    Gracias por cuidar de esta pequeña vida,
    por ser el puente entre el suelo
    y su próximo vuelo.
    Tu ternura es el viento que pronto
    la llevará de regreso a las ramas.

    Malania

    Imagen: Ramona M. T.

  • Efemérides

    DÍA DEL MAR

    Hoy, primero de octubre, el mar se celebra,
    con su oleaje profundo que nunca se quiebra.
    Custodio de vida, de gloria y memoria,
    sus aguas azules nos cuentan su historia.

    En su lecho habitan riquezas sin par,
    tesoros que el hombre aprende a cuidar.
    La pesca, sustento de pueblo y cultura,
    herencia que nutre, trabajo que dura.

    El mar es camino, frontera y unión,
    es canto de espuma, tambor y canción.
    Su grandeza invita respeto y conciencia,
    cuidarlo asegura la justa abundancia.

    Que el Día del Mar nos llame a pensar:
    su fuerza es inmensa, su voz es el mar.

    Malania

    Imagen propia

  • Poemas

    NO DEJES QUE TE HIERAN LAS PALABRAS

    No dejes que te desanimen las palabras con maldad,
    que no te afecten lo que digan
    intentando hacerte daño.

    Haz que no te llegue lo que digan y sigue andando
    sin temer a que te puedan afectar,
    deja pasar la falsedad,
    que en su contra ha de volverse.

    No dejes que te hieran las palabras,
    ten fe en Dios y Él te cuidará
    guiándote por su senda,
    para que nada te derribe.
    Y seguro te dirá:
    – Si confías en mí, manteniendo tu fe, nada te derrotará-

    Autor: Miguel Márquez
    Imagen: Jorge G. T.

  • Efemérides

    DÍA DEL PATRIMONIO CULTURAL ARGENTINO

    El objetivo de que un bien o lugar se declare patrimonio cultural o natural es atesorar, guardar, custodiar y cuidar de estos elementos, tradiciones o paisajes que forman parte de la cultura y la identidad de un pueblo.
    Además el objetivo de impulsar la reflexión y el interés de la sociedad en su preservación, en 1990 el Poder Ejecutivo Nacional declaró el 8 de Octubre como “Día Nacional del Patrimonio Natural y Cultural Argentino”.
    Otros países miembros del MERCOSUR lo celebran el 17 de septiembre.

    Info de la red.

    Imágenes propias  (Quebrada de Humahuaca)

  • General,  Prosa Poética

    CAMINOS DE VIDA

    El tiempo corre y se desplaza en silencio por los caminos de la vida. Con momentos apacibles, alegres y soñados, y de repente aparecen otros fastidiosos, ingratos, molestos o como quieran llamarlos. O aunque no los llamemos solos aparecen.
    Quizás la lluvia sea el llanto de las nubes, y el viento el frescor del peregrino. Ambos irrumpen cuando los necesitamos o cuando no son necesarios. Eso escapa a nuestras manos y decisiones.
    A veces caminamos sin darnos cuenta del color de la tierra que hay bajo nuestros pies, o del color de las hojas de los árboles que nos dan la tan necesaria y deseada sombra en cálidos y sofocantes días de verano.
    El tiempo corre, no se detiene ni se vuelve atrás.
    Es necesario que la gente, todos nosotros, cuidemos el medio ambiente, la tierra, el agua, la vegetación, etc. Tomar conciencia desde pequeños que sin la naturaleza no es posible una buena vida.
    Hoy  veía cómo limpiaban las calles y cordones cuneta, los empleados públicos municipales. ¿Cuánto durará esa limpieza? Algunos no valoran el trabajo  de esa gente y es lamentable. No cuesta nada respetar las leyes, sobre todo para vivir en un ambiente limpio, con aspecto agradable a la vista de los que viven en el barrio, pueblo o ciudad y también para dar buena impresión a los visitantes.
    Poner la basura en el lugar que corresponde, no tirar en los espacios públicos que pertenecen a todos.  Porque si todos cuidamos de esto, no se multiplicarán los roedores y los insectos que pueden producir enfermedades.

    Malania

    Imagen: Rosana G. B.