• Poemas

    DIFERENTES INCENDIOS

    Hay incendios que no vienen a arrasar el suelo,
    ni a borrar la huella de lo que un día fue;
    arden para romper las sombras y el silencio,
    dejando espacio a todo lo que quiere renacer.

    Hay fuegos que no consumen, sino que dan vida,
    que forjan la esperanza entre el frío y el calor;
    porque a veces el alma se reconstruye encendida,
    y en las llamas más intensas florece un corazón mejor.

    Y en el fuego del hogar, donde la leña canta,
    y el tiempo se hace abrigo al compás de su calor;
    en el latir de las llamas la ternura se levanta,
    y en el ambiente se percibe la tibieza del amor.

    Malania
    Imagen: M. Julián T.

  • Poemas

    CUANDO ESTEMOS ALEJADOS

    Cuando la vida nos separe estaré extrañándote,
    miraré en la lejanía donde viven los recuerdos.

    Quedará mi voz quebrada con una lágrima presente,
    penas del alma prendidas al dolor del corazón.

    La nostalgia volará atrapándome,
    olvidarte no será fácil esperando tu regreso,
    sin saber si otra vez estaremos juntos.

    Cuando estemos alejados en mis sueños,
    cerca he de tenerte para sentir
    que aún no pierdo la esperanza- 

    Mi mirada al sol saliendo por el horizonte
    para imaginar verte venir caminando lentamente,
    estaré pensando en ti todos los días
    guardando los momentos que vivimos tan felices.

    Autor: poeta uruguayo Miguel Márquez
                   
    Imagen: Gentileza del autor

  • FRASES

    SALUDO MAÑANERO

    Cada mañana, al despertar, invita a la alegría, a la esperanza, al triunfo, a la paciencia y al amor para que te acompañen en tus  miradas, acciones y dificultades.
    Que tengas un excelente día.


    Autor: Carlos Aguirre Fulcado. 

    Imagen: gentileza del autor

  • Efemérides,  Poesía

    FARO DE JUSTICIA Y LAUREL

    Nació en Lisboa una aurora encendida,
    allá por mil ciento noventa y cinco,
    Fernando fue su nombre en la partida,
    y Antonio el que grabó el destino.

    Fraile humilde de palabra clara,
    médico santo de la Iglesia fiel,
    su voz al pobre siempre acompañaba
    como un faro de justicia y de laurel.

    Cruzó los siglos su ejemplo luminoso,
    llevando amor, esperanza y verdad;
    defensor del humilde y del necesitado,
    sembrador de fe y fraternidad.

    Llegó su nombre al río rumoroso,
    a la tierra del Salto colonial,
    cuando un fuerte y una capilla alzaron
    bajo su amparo paternal.

    Mas vino la creciente desatada,
    en mil setecientos sesenta y nueve,
    y el agua borró la obra levantada,
    como quien todo arrastra y todo mueve.

    Entonces cuentan viejas tradiciones,
    que el Santo cruzó el ancho vendaval,
    desde la orilla oriental del Uruguay
    hasta la costa argentina y litoral.

    Y en Concordia, ciudad recién nacida,
    en mil ochocientos treinta y dos,
    una capilla humilde fue erigida
    para honrar a su querido protector.

    Mariano del Castillo lo nombraba
    patrono de aquella comunidad,
    y bajo su mirada florecían
    la esperanza, la unión y la bondad.

    De adobe y paja fue primero el templo,
    sencillo refugio de oración;
    hasta que la Catedral elevó sus muros
    como un canto de piedra y devoción.

    Mientras tanto, en sus últimos senderos,
    Antonio enseñaba con fervor,
    en Bolonia, Toulouse y Montpellier,
    compartiendo la ciencia y el amor.

    Y un trece de junio, hacia Padua marchando,
    su alma al cielo emprendió el viaje final;
    quedó su cuerpo en la tierra descansando,
    pero su luz se volvió universal.

    Patrono de los sueños enamorados,
    de quienes buscan cariño y unión,
    escucha las plegarias de los corazones
    que anhelan hallar verdadera pasión.

    San Antonio, peregrino de dos orillas,
    entre Portugal, Padua y el litoral,
    tu nombre sigue uniendo generaciones
    como un puente de fe inmortal.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    PUERTAS ABIERTAS O NO

    A veces, sin querer, quedamos presos,
    inertes, sin impulso ni salida,
    como quien ve su fuerza ya vencida
    tras muros que parecen muy espesos.

    Nos cercan el silencio y los excesos
    de una penosa y larga despedida;
    la sombra se prolonga, endurecida,
    y el alma carga antiguos contrapesos.

    Mas nunca queda el cerrojo sellado,
    ni eterna es la clausura de la puerta,
    ni el paso permanece clausurado.

    Siempre hay una esperanza aún despierta;
    quien busca con valor y con cuidado
    encuentra la manera de estar alerta.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    MILAGRO SENCILLO

    Las margaritas siempre me han cautivado,
    con su blanco fulgor tan delicado;
    las cuidaba en su tiesto cada día,
    como quien guarda un sueño y su alegría.

    Mas mis perritas, jugando sin medida,
    revolvieron la tierra entretenidas;
    sacaron planta y raíces del lugar,
    dejando solo el desorden al pasar.

    Pensé entonces que nada quedaría,
    que aquella flor su historia cerraría;
    y sin ganas de volver a comenzar,
    eché la tierra en otra maceta al azar.

    Allí quedó mezclada con otras flores,
    perdida entre raíces y colores;
    sin esperanza alguna de encontrar
    aquello que creí ya no brotar.

    Pero la vida guarda sus secretos,
    y el tiempo suele andar por otros senderos;
    la semana pasada, al contemplar,
    vi un milagro sencillo despertar.

    La maceta entera estaba engalanada,
    de margaritas blancas coronada;
    como si una mano las hubiera sembrado,
    justo en ese instante, recién llegado.

    Y comprendí, mirando aquel tesoro,
    que a veces florece lo que lloro;
    que aquello que creemos terminar,
    encuentra siempre un modo de regresar.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Prosa Poética

    TE VI PARTIR

     Te vi partir jovencito, con la esperanza a cuestas, muchos sueños por realizar y todas las ganas puestas.

    Te vi alejar, me quedé mirando mientras por dentro hablaba la voz de mi interior:

    -Que así sea, que vuelva un hombre hecho y derecho- decía.

    Te vi partir sabiendo iba a extrañarte, guardé mis lágrimas, lloro el silencio que cultiva nostalgia con los días.

    Quedé esperando ese regreso lleno de risas, tantas anécdotas, historias por contar, sentí alegría que supo mezclarse con la tristeza.

    Te vi partir, me parecía verte regresar triunfante con la felicidad presente, que puedo vestirla a pesar que la vida algunas malas me jugó, pero no pudo vencerme.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: del autor.

  • Poesía

    ME VOY O ME QUEDO

    ¿Me voy o me quedo? Pesa la balanza,
    los huecos duelen, mas son necesarios;
    cuidarlos es de espíritus valientes,
    quedarse es dar al tiempo a su templanza.

    ¿De qué partir, si incierta es la esperanza
    de hallar en otros rumbos lo esperado?
    Si el alma duda, el paso apresurado
    se vuelve sombra fría en lontananza.

    La única partida no elegimos,
    la que al final nos borra del camino;
    las otras nacen donde decidimos.

    Si sanas son las raíces, su destino
    es florecer con fe, como intuimos:
    ningún jardín es libre de espino.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poemas

    POR EL RÍO VOY

    Por el río voy en mi embarcación
    luchando contra la corriente,
    doy pelea a las aguas
    para que no me detengan.

    Cargo fortaleza a pesar del cansancio,
    no pienso rendirme,
    si lo difícil no me asusta,
    por eso sigo hacia adelante. 

    Por el río voy cargando esperanza
    sin bajar los brazos,
    la batalla es dura,
    aún así rendirme jamás. 

    Sé, no me dejaré vencer por aguas rebeldes,
    seguiré remando en mi cansancio
    por más que pueda parecer imposible,
    nada me hará desistir si debo llegar a la otra orilla.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: Gentileza del autor.

  • Poemas

    PELIGRO Y ESPERANZA

    Donde hubo peligro, pusiste esperanza.
    Donde hubo caída, brindaste refugio.
    Gracias por cuidar de esta pequeña vida,
    por ser el puente entre el suelo
    y su próximo vuelo.
    Tu ternura es el viento que pronto
    la llevará de regreso a las ramas.

    Malania

    Imagen: Ramona M. T.