• Poesía

    MAJESTUOSO CIELO

    La luna, costurera del silencio,
    hilvana con hilos de plata
    ilusiones que el sueño desfleca
    en la orilla secreta de las estrellas.

    Se desnuda en su blancura intacta,
    aunque juegue a esconderse
    tras el velo errante de las nubes,
    como quien sabe que ser vista
    también es una forma de misterio.

    La noche, paciente,
    extiende su manto oscuro
    y cobija las luces diminutas
    que laten desde la tierra,
    encendiendo deseos que no se nombran.

    Y desde lo hondo,
    desde ese rincón donde arde lo invisible,
    emergen los sueños,
    ligeros, obstinados,
    alzando su vuelo sin permiso.

    Suben,
    como si supieran el camino,
    como si el cielo los llamara por su nombre.

    Y allí,
    en lo inmenso,
    donde todo parece comenzar de nuevo,
    se vuelven parte
    del majestuoso
    y azabache cielo.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    MISTERIOS CELESTIALES

    Zurce la luna en el cielo
    ilusiones deshiladas,
    entre estrellas plateadas
    va bordando su desvelo;
    la noche tiende su velo
    sobre luces terrenales,
    y en impulsos naturales,
    extendiéndose en el día,
    alzan su vuelo en sueños,
    buscando en lo alto del cielo
    los misterios celestiales.

    Malania

    Imagen: Alejandra de Comodoro R.

  • Poesía

    ATRACCIÓN POR LO DESCONOCIDO

    Hay sombras que no asustan,
    sino que llaman despacio,
    como puertas entreabiertas
    en mitad de un sueño intacto.

    El miedo nace primero,
    con su pulso tan humano,
    pero a veces se disuelve
    cuando el alma da un paso.

    Porque no todo lo incierto
    es abismo o desengaño,
    hay misterios que florecen
    si los miras sin rechazo.

    Y entonces cambia el latido,
    ya no huye, va buscando:
    lo desconocido deja
    de ser miedo… y es abrazo.

    Malania

    Imagen: De la red

  • Poemas

    PUZLES DE LA VIDA

    Como preguntas sin respuesta a la vista
    los silencios quedan suspendidos
    en bordes que no encuentran forma.
    Son piezas sueltas de la vida.

    Pero, de pronto, sin aviso,
    llega un instante y se queda,
    como ancla en medio del alma,
    como certeza que no tiembla.

    Y encaja lo que dolía,
    y ordena lo que era incierto,
    y ya no hay nada absurdo:
    todo respira en un mismo verso.

    La vida, misterio abierto,
    es jardín de luces y sombras,
    donde la marea arrasa
    y también puede irse en calma.

    Porque después del desborde
    y del temblor más profundo,
    vuelve la paz lentamente
    y florece, otra vez, el mundo.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poesía

    SABIOS DE ORIENTE

    REYES MAGOS

    Vienen de lejos, guiados por una estrella,
    cruzando arenas, noches en vela.
    Melchor trae oro, promesa y verdad,
    Gaspar incienso, fe y humildad.

    Baltazar avanza con paso sereno,
    mirra en sus manos, misterio y consuelo.
    Tres corazones, un mismo andar,
    siguiendo la luz que los hizo soñar.

    Golpean despacio la puerta del cielo,
    un niño los mira desde su anhelo.
    No piden nada, solo dejar
    sus dones sinceros, su amor sin pesar.

    Que en esta noche de magia y canción
    los Reyes despierten la ilusión,
    y traigan al mundo, con suave bondad,
    pan para el alma, luz y paz.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poesía

    CONO DE NUBES

    La noche en calma se avecina
    dos postes silenciosos vigilan.
    Muy cerca, una palmera dormida
    quizá sueña con mareas distantes.

    El bosque observa sin pestañear,
    cómplice del misterio que sucede,
    y en la tierra, un hueco despierto
    exhala nubes de colores que se elevan.

    Parecen suspiros de un mundo oculto,
    secretos que el viento no traduce;
    una puerta en cono se confunde
    donde la magia brota y reluce.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Gerardo S. V.

  • Minicuentos

    EL GALLO CONFUNDIDO

    Había un vecino que estaba orgulloso de su gallinero. Tenía gallinas que ponían huevos gordos y brillantes… y un gallo que se creía tenor de ópera.
    El problema era que al gallo no se le daba por cantar al amanecer, como dictaba la tradición, sino a las dos de la madrugada, cuando todos soñaban con playas paradisíacas o con que les tocaba la lotería. Con un “¡Quiquiriquíííííí!” potente, despertaba a otros gallos que le respondían desde quién sabe dónde, con un ¡Cocorocóóóóóó!. Y es más, se subía a un árbol preferido por él para dormir, y desde allí cantaba hasta que el sol mostraba sus primeros claros de luz, despertando no solo a su dueño sino a todo el barrio.  Hasta al perro, que respondía con un ladrido enojado.
    Los vecinos intentaron al principio ignorarlo, luego taparse los oídos con almohadas, otros sugirieron inscribir al gallo en un concurso de canto…, pero como el sonido era tan estridente, ninguna de las opciones resultó convincente y el descanso se volvió imposible. Así que tras varias noches de insomnio, cansados de las ojeras y los bostezos, decidieron que lo más sensato era reunirse para hablar con su dueño.
    Y así fue. Después de aquella charla, el gallo desapareció misteriosamente del barrio. Nadie volvió a escucharlo. Algunos dicen que terminó en una quinta lejana; otros, más maliciosos, aseguran que se convirtió en sopa de domingo. Lo cierto es que, desde entonces, todos pudieron volver a dormir… aunque, de vez en cuando, alguien sueña con un “¡quiquiriquííí!” lejano y se despierta sobresaltado.
    Pero lo de hoy, sorpresa de domingo en madrugada, no fue un sueño. Ahí estaba el gallo, subido a su árbol preferido, cantando su “¡Quiquiriquíííííí!”, pero esta vez, a las cinco, con los primeros claros del día.

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • Poemas

    HERMETISMO

    El hermetismo muchas veces
    lleva al aislamiento,
    va de la mano del silencio.
    Forma parte del misterio
    de un corazón inquieto.
    Quizás le cuenta al viento
    y le dice: No te miento.
    O al pájaro que lo acompaña
    en el vaivén de su vuelo.
    O a las quietas aguas
    que con el sol se espejan
    por días eternos.
    O lo esconde bajo la piel
    endurecida por el invierno.
    Lo no contado puede estar
    en los muebles empolvados
    de un lejano monasterio.
    O tras la puerta de una taberna,
    embriagado en vino patero.
    O quizás recitando poemas
    por caminos polvorientos.
    O reposando tras los muros
    en siestas de un verano intenso.
    O en páginas de libros
    de poemas y versos muertos.
    El hermetismo puede estar guardado
    en el ombligo de un ovillo
    a la espera de ser desenredado.
    Pero el secreto enclaustrado
    difícilmente pueda ser revelado.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Víctor J.

  • Minicuentos,  Relatos

    SIN GARABATOS

    Quizá fueron varias manos. O tal vez una sola, que día a día hacía un garabato y lo agregaba al que ya estaba, en ese muro que al principio fue blanco.
    Se comunicaron en el anonimato durante años, él escribía un par de versos en un poema con pasión, y ella le respondía con más versos en poesía de amor.  Como si fueran duetos. Siempre firmaban con un pseudónimo, nunca con el nombre verdadero.
    Pasó el tiempo, hasta que un día él no aguantó más tanto misterio. Le propuso hablar por teléfono y conocerla por cámara. Y así lo hicieron.
    No terminó la magia, pero ya no fue lo mismo. Si bien siguen en contacto hasta hoy día, una hermosa amistad entre un hombre español y una mujer argentina, el tono de las charlas, son más formales y espaciados. Ella, sin compromisos de pareja, pero él sí, con hijas y nieta.
    Prima el respeto hacia la familia.
    Una hermosa amistad, sin garabatos, real.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    EN SUS QUINCE AÑOS

    PARA MIA

    De parte de su abuela, con todo mi amor

    Han pasado muchas lunas, muchos soles,
    el tiempo no se ha notado entre canciones y colores.
    De repente, quince años —¡qué misterio tan callado!—
    y mi niña se ha hecho grande, sin que el tiempo haya avisado.

    Eres risa en la mañana, luz serena en el andar,
    una mezcla de ternura con el fuego de soñar.
    A veces callas bajito, con mirada de universo,
    otras, el mundo se alegra cuando ríes sin esfuerzo.

    Entre libros y voleibol, vas dejando tu señal,
    con coraje y con dulzura, con cariño sin igual.
    Buena hija, buena amiga, con tu corazón abierto,
    el amor que tú regalas siempre vuelve, siempre es cierto.

    Hoy tus quince son un canto, una flor que va a brotar,
    un camino que comienza con promesas de brillar.
    Y aunque crezcas y te alejes, lleva siempre en la memoria
    que este amor que yo te tengo… es eterno, es tuyo, es gloria.

    Estoy segura que desde el cielo
    tu abuela y tus abuelos sonríen al verte brillar,
    orgullosos de tu esencia, de tu forma de amar.
    Y yo, desde aquí cerquita, te abrazo con emoción,
    porque verte crecer, Mía, es mi mayor bendición.

    Sigue siendo buena hija, buena hermana, buena amiga,
    no dejes que el mundo apague esa luz que hay en tu vida.
    Sé valiente, sé tú misma, con tu alma generosa,
    que quien ama siempre encuentra la vida hermosa.

    Malania

    Imagen: Propia