• Poesía

    SABIOS DE ORIENTE

    REYES MAGOS

    Vienen de lejos, guiados por una estrella,
    cruzando arenas, noches en vela.
    Melchor trae oro, promesa y verdad,
    Gaspar incienso, fe y humildad.

    Baltazar avanza con paso sereno,
    mirra en sus manos, misterio y consuelo.
    Tres corazones, un mismo andar,
    siguiendo la luz que los hizo soñar.

    Golpean despacio la puerta del cielo,
    un niño los mira desde su anhelo.
    No piden nada, solo dejar
    sus dones sinceros, su amor sin pesar.

    Que en esta noche de magia y canción
    los Reyes despierten la ilusión,
    y traigan al mundo, con suave bondad,
    pan para el alma, luz y paz.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poesía

    CONO DE NUBES

    La noche en calma se avecina
    dos postes silenciosos vigilan.
    Muy cerca, una palmera dormida
    quizá sueña con mareas distantes.

    El bosque observa sin pestañear,
    cómplice del misterio que sucede,
    y en la tierra, un hueco despierto
    exhala nubes de colores que se elevan.

    Parecen suspiros de un mundo oculto,
    secretos que el viento no traduce;
    una puerta en cono se confunde
    donde la magia brota y reluce.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Gerardo S. V.

  • Minicuentos

    EL GALLO CONFUNDIDO

    Había un vecino que estaba orgulloso de su gallinero. Tenía gallinas que ponían huevos gordos y brillantes… y un gallo que se creía tenor de ópera.
    El problema era que al gallo no se le daba por cantar al amanecer, como dictaba la tradición, sino a las dos de la madrugada, cuando todos soñaban con playas paradisíacas o con que les tocaba la lotería. Con un “¡Quiquiriquíííííí!” potente, despertaba a otros gallos que le respondían desde quién sabe dónde, con un ¡Cocorocóóóóóó!. Y es más, se subía a un árbol preferido por él para dormir, y desde allí cantaba hasta que el sol mostraba sus primeros claros de luz, despertando no solo a su dueño sino a todo el barrio.  Hasta al perro, que respondía con un ladrido enojado.
    Los vecinos intentaron al principio ignorarlo, luego taparse los oídos con almohadas, otros sugirieron inscribir al gallo en un concurso de canto…, pero como el sonido era tan estridente, ninguna de las opciones resultó convincente y el descanso se volvió imposible. Así que tras varias noches de insomnio, cansados de las ojeras y los bostezos, decidieron que lo más sensato era reunirse para hablar con su dueño.
    Y así fue. Después de aquella charla, el gallo desapareció misteriosamente del barrio. Nadie volvió a escucharlo. Algunos dicen que terminó en una quinta lejana; otros, más maliciosos, aseguran que se convirtió en sopa de domingo. Lo cierto es que, desde entonces, todos pudieron volver a dormir… aunque, de vez en cuando, alguien sueña con un “¡quiquiriquííí!” lejano y se despierta sobresaltado.
    Pero lo de hoy, sorpresa de domingo en madrugada, no fue un sueño. Ahí estaba el gallo, subido a su árbol preferido, cantando su “¡Quiquiriquíííííí!”, pero esta vez, a las cinco, con los primeros claros del día.

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • Poemas

    HERMETISMO

    El hermetismo muchas veces
    lleva al aislamiento,
    va de la mano del silencio.
    Forma parte del misterio
    de un corazón inquieto.
    Quizás le cuenta al viento
    y le dice: No te miento.
    O al pájaro que lo acompaña
    en el vaivén de su vuelo.
    O a las quietas aguas
    que con el sol se espejan
    por días eternos.
    O lo esconde bajo la piel
    endurecida por el invierno.
    Lo no contado puede estar
    en los muebles empolvados
    de un lejano monasterio.
    O tras la puerta de una taberna,
    embriagado en vino patero.
    O quizás recitando poemas
    por caminos polvorientos.
    O reposando tras los muros
    en siestas de un verano intenso.
    O en páginas de libros
    de poemas y versos muertos.
    El hermetismo puede estar guardado
    en el ombligo de un ovillo
    a la espera de ser desenredado.
    Pero el secreto enclaustrado
    difícilmente pueda ser revelado.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Víctor J.

  • Minicuentos,  Relatos

    SIN GARABATOS

    Quizá fueron varias manos. O tal vez una sola, que día a día hacía un garabato y lo agregaba al que ya estaba, en ese muro que al principio fue blanco.
    Se comunicaron en el anonimato durante años, él escribía un par de versos en un poema con pasión, y ella le respondía con más versos en poesía de amor.  Como si fueran duetos. Siempre firmaban con un pseudónimo, nunca con el nombre verdadero.
    Pasó el tiempo, hasta que un día él no aguantó más tanto misterio. Le propuso hablar por teléfono y conocerla por cámara. Y así lo hicieron.
    No terminó la magia, pero ya no fue lo mismo. Si bien siguen en contacto hasta hoy día, una hermosa amistad entre un hombre español y una mujer argentina, el tono de las charlas, son más formales y espaciados. Ella, sin compromisos de pareja, pero él sí, con hijas y nieta.
    Prima el respeto hacia la familia.
    Una hermosa amistad, sin garabatos, real.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    EN SUS QUINCE AÑOS

    PARA MIA

    De parte de su abuela, con todo mi amor

    Han pasado muchas lunas, muchos soles,
    el tiempo no se ha notado entre canciones y colores.
    De repente, quince años —¡qué misterio tan callado!—
    y mi niña se ha hecho grande, sin que el tiempo haya avisado.

    Eres risa en la mañana, luz serena en el andar,
    una mezcla de ternura con el fuego de soñar.
    A veces callas bajito, con mirada de universo,
    otras, el mundo se alegra cuando ríes sin esfuerzo.

    Entre libros y voleibol, vas dejando tu señal,
    con coraje y con dulzura, con cariño sin igual.
    Buena hija, buena amiga, con tu corazón abierto,
    el amor que tú regalas siempre vuelve, siempre es cierto.

    Hoy tus quince son un canto, una flor que va a brotar,
    un camino que comienza con promesas de brillar.
    Y aunque crezcas y te alejes, lleva siempre en la memoria
    que este amor que yo te tengo… es eterno, es tuyo, es gloria.

    Estoy segura que desde el cielo
    tu abuela y tus abuelos sonríen al verte brillar,
    orgullosos de tu esencia, de tu forma de amar.
    Y yo, desde aquí cerquita, te abrazo con emoción,
    porque verte crecer, Mía, es mi mayor bendición.

    Sigue siendo buena hija, buena hermana, buena amiga,
    no dejes que el mundo apague esa luz que hay en tu vida.
    Sé valiente, sé tú misma, con tu alma generosa,
    que quien ama siempre encuentra la vida hermosa.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Relatos

    MASCOTA OBSERVADORA

    El aire del ambiente me transmite una sensación de calma y curiosidad. La mascota de mis nietas, Kiara, como una especie de guardiana, observa en silencio las luces del otro lado del río. Tal vez se siente atraída por el brillo distante, pero también mantiene una distancia tranquila, como si estuviera reflexionando sobre lo que ve.
    Con sus ojos fijos en una lancha, parece captar cada pequeño movimiento del agua, como si pudiera predecir lo que sucederá a continuación. Su concentración es total, y su aguda percepción la hace estar siempre un paso adelante. Al seguir la lancha con interés, parece como si quisiera entender su destino, como si fuera parte de un misterio que ella sola debe resolver.
    La lancha comienza a alejarse lentamente, y la mascota, que nunca se equivoca, intuye que hay algo más en esa travesía. Tal vez siente que la lancha se dirige hacia un lugar desconocido, o quizás presiente un cambio en el viento, una alteración en el agua… Algo está por suceder, pero, ¿qué será? ¿La lancha llegará a su destino sin contratiempos, o algo la hará detenerse?
    La perra sigue observando, y en ese instante, podría ocurrir algo que cambiará todo: tal vez un giro inesperado en el río, o una luz que parpadea y alerta a la mascota de que no todo es lo que parece. ¿Qué crees que ocurrirá?

    Malania

    Imágenes: Rox E. S.

  • Poemas

    SOMBRA DE NUBE Y FUEGO

    Las nubes se alzan, suaves y lentas,
    dibujan sombras que la brisa lleva,
    mientras los rayos de sol, presentes, vibrantes,
    se cuelan entre palmeras, en un baile constante.

    Una nube, curiosa y sabia, toma forma de animal,
    de espaldas, gigante, mirando hacia el mar.
    De su boca surge en soplo, vapor caliente,
    como un suspiro del cielo, secreto y latente.

    El mar susurra en su azul profundo,
    reflejo del cielo celeste, inmenso y sereno,
    y al atardecer, el horizonte se tiñe de fuego,
    un cuadro de luz que calma el alma, lleno de misterio.

    Malania

    Imágenes: Guillermo F. T  y Gerardo S. V.

  • Prosa Poética

    DESDE EL BALCÓN

    Su habitación se presentaba como un mar en plena tormenta.
    Quiso respirar aire fresco y salió al balcón.
    Desde lo alto él observaba el paisaje otoñal.
    Los árboles tenían aspecto misterioso y solemne. Así los veía.
    Quizás era solo imaginación.
    El sol se retiraba tiñendo de colores brillantes las nubes grisáceas del horizonte.
    Algunas parecían transparentes. Una de ellas se extendía como en alas de pájaro.
    Las nubes  navegaron, otras desaparecieron y con ellas los deslumbrantes rayos de luz,
    internándose suavemente hasta ocultarse en el espejo del río.   

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • Poemas

    LOS ANDES

    Las montañas se alzan, firmes y vastas,
    coronadas por el cielo azul, serenas,
    en su pecho rugen ecos de antaño,
    las piedras guardan secretos de épocas lejanas.

    El camino se extiende, empinado y vertiginoso,
    un sendero que desafía el alma y el cuerpo,
    pero el aire fresco acaricia el rostro,
    y el sol brilla alto, iluminando cada paso.

    Los Andes, testigos de nuestra lucha,
    se imponen con su grandeza inquebrantable,
    el tiempo parece detenerse en su altura,
    y el buen clima nos envuelve en su calma.

    Caminamos hacia el horizonte,
    mientras la roca y el viento nos hablan,
    y cada paso nos acerca más al misterio
    en hilos de agua, en altura congelada.

    Malania

    Imagen propia