Poesía

MAJESTUOSO CIELO

La luna, costurera del silencio,
hilvana con hilos de plata
ilusiones que el sueño desfleca
en la orilla secreta de las estrellas.

Se desnuda en su blancura intacta,
aunque juegue a esconderse
tras el velo errante de las nubes,
como quien sabe que ser vista
también es una forma de misterio.

La noche, paciente,
extiende su manto oscuro
y cobija las luces diminutas
que laten desde la tierra,
encendiendo deseos que no se nombran.

Y desde lo hondo,
desde ese rincón donde arde lo invisible,
emergen los sueños,
ligeros, obstinados,
alzando su vuelo sin permiso.

Suben,
como si supieran el camino,
como si el cielo los llamara por su nombre.

Y allí,
en lo inmenso,
donde todo parece comenzar de nuevo,
se vuelven parte
del majestuoso
y azabache cielo.

Malania

Imagen: M. Julián T.

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