Poesía

CON LOS OJOS ABIERTOS

Hay historias que nacen despacio,
como si el tiempo dudara en contarlas,
y sin embargo crecen,
se enredan en la piel
como un susurro antiguo que nos reconoce.

Caminamos dentro de ellas sin darnos cuenta,
con los ojos abiertos y el asombro intacto,
preguntándonos en silencio
si esto que arde tan suave
puede ser verdad.

Porque hay instantes
que no piden permiso para ser eternos,
que se instalan en el pecho
como un latido nuevo,
como algo que no sabíamos que buscábamos.

Y entonces el mundo se vuelve ligero,
como si todo encajara sin esfuerzo,
como si el sueño,
ese que guardamos sin nombre,
decidiera, por fin, sucedernos.

Y no queremos despertar.
No por miedo,
sino porque, por primera vez,
la vida se parece demasiado
a lo que siempre imaginamos en secreto.

Malania

Imagen: de la red

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