• Poemas

    EL PASADO PRESENTE

    Tus palabras fueron como un botón antiguo,
    de esos que el alma aprieta en silencio.
    Y, sin darme cuenta, rebobiné la memoria
    hasta encontrar instantes que creía perdidos.

    La vida no se detiene para avisarnos.
    Pasa despacio y, al mismo tiempo, vuela;
    nos regala pequeños milagros cotidianos
    que a menudo se escapan entre pensamientos.

    Mientras la mente viaja hacia lo que falta,
    el presente escribe su propia historia.
    Y cuando por fin volvemos la mirada,
    descubrimos que hubo abrazos, sonrisas y despedidas
    que ocurrieron sin pedir permiso a la memoria.

    Y entonces aparece un amanecer sobre la playa,
    pintando el horizonte con la luz de enero.
    En esa orilla aún caminan los recuerdos,
    como olas que regresan con su ruido.
    El sol vuelve a nacer cada mañana,
    pero hay auroras que permanecen para siempre
    porque aprendieron a vivir dentro del corazón.

    Quizá vivir también sea eso:
    aprender a mirar lo que parecía invisible,
    escuchar el eco de lo ya vivido,
    sin quedarse atrapado en el mar,
    desacelerando el ritmo cardíaco.

    Porque el pasado no vuelve,
    pero sus huellas iluminan el camino;
    y cada recuerdo, al rebobinar el tiempo,
    nos enseña que la vida siempre estuvo ocurriendo,
    minuto a minuto, incluso cuando no la veíamos.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poesía

    MILAGRO SENCILLO

    Las margaritas siempre me han cautivado,
    con su blanco fulgor tan delicado;
    las cuidaba en su tiesto cada día,
    como quien guarda un sueño y su alegría.

    Mas mis perritas, jugando sin medida,
    revolvieron la tierra entretenidas;
    sacaron planta y raíces del lugar,
    dejando solo el desorden al pasar.

    Pensé entonces que nada quedaría,
    que aquella flor su historia cerraría;
    y sin ganas de volver a comenzar,
    eché la tierra en otra maceta al azar.

    Allí quedó mezclada con otras flores,
    perdida entre raíces y colores;
    sin esperanza alguna de encontrar
    aquello que creí ya no brotar.

    Pero la vida guarda sus secretos,
    y el tiempo suele andar por otros senderos;
    la semana pasada, al contemplar,
    vi un milagro sencillo despertar.

    La maceta entera estaba engalanada,
    de margaritas blancas coronada;
    como si una mano las hubiera sembrado,
    justo en ese instante, recién llegado.

    Y comprendí, mirando aquel tesoro,
    que a veces florece lo que lloro;
    que aquello que creemos terminar,
    encuentra siempre un modo de regresar.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poemas

    BREVE Y NO TANTO

    Hay amores que se cuentan en años,
    y otros,
    que se cuentan en latidos.
    Veintiséis inviernos compartidos,
    veintiséis veranos de pinceladas imperfectas,
    de rutinas, risas, silencios,
    y cuatro pimpollitos floreciendo entre las manos.
    La vida parecía eterna,
    hasta que la salud, caprichosa y cruel,
    decidió arrancarle el último chiste al cielo.
    Y el cielo, necesitado de risas, se lo llevó.

    Dicen que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
    Pero nadie enseña qué hacer cuando lo bueno termina.

    Pasaron los años…
    y creo que fue él quien lo envió.
    Como quien deja una luz encendida,
    para que el alma no vuelva a dormir en penumbras.
    Entonces llegaron otros años
    muy distintos en mi vida diaria.
    Pocos para el calendario,
    infinitos para el corazón.

    Ya no hubo sombras.
    Ni una sola pincelada negra.
    Todo era tibieza, como cuento de hadas,
    manos encontrándose a tiempo,
    amor del bueno, diferente,
    del que no necesita promesas
    porque ya habita en la calma.
    Y otra vez la salud,
    jugó a ser despedida.

    Los veintiséis años se fueron,
    con su hermosura y sus tormentas
    Los otros años fueron breves.
    Quizá demasiado breves,
    sin oscuridades aún en noches
    sin luna ni estrellas.

    Ahora entiendo:
    que la vida no mide los amores en tiempo,
    sino en la huella que dejan.
    Porque hay personas
    que viven décadas a nuestro lado,
    y otras,
    que en apenas un suspiro,
    nos enseñan para siempre,
    cómo se siente el amor de otra manera.

    La historia tiene sus profundidades,
    muy delicadas, por cierto.
    Amores  distintos, inmensos,
    tiempos diferentes,
    cada cual con sus matices.
    Mucho tiempo, suficiente.
    Poco tiempo, dos veces bueno.
    La medida real no es la duración,
    sino la intensidad con la que se vive.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poemas

    EL ECO DE LA TREGUA

    Bajo la luz que no juzga,
    donde el viento es un susurro,
    se desmorona el muro
    que la soberbia dibuja.
    Ya no hay voz que nos estruja
    con el peso del ayer,
    pues sanar es aprender
    que detrás de cada herida,
    hay una historia escondida
    que solo busca entender.

    No es el rigor de la espada
    lo que rinde a la verdad,
    es esa dulce humildad
    de la mirada calmada.
    La palabra, ya lavada
    de la hiel y del reproche,
    no trae sombras de noche
    ni el trueno del desamor;
    solo el bálsamo mejor:
    la paz tras el trasnoche.

    Acepto tu herida y la mía
    como causas del destino,
    compañeras de camino
    en esta geografía.
    Que la paz sea la guía
    y el silencio nuestro aliado,
    pues lo que fue perdonado
    ya no pesa en el oído:
    es solo un nido tejido
    en el alma, con cuidado.

    Malania

    Imágenes: propias

  • Poesía

    UN SILENCIO, UNA HISTORIA

    Ahí, donde el silencio respira despacio,
    comienza la magia sin hacer ruido,
    como un pulso escondido en la sombra
    que de pronto, aprende a escucharse sin juicio.

    Nombrar es encender lo invisible,
    darle forma al temblor de lo incierto,
    atar con hilos de tinta y de aire
    lo que huía sin dejar huella a cielo abierto.

    La pregunta y la respuesta nacen juntas,
    se buscan en la misma palabra,
    como si el mundo, al ser pronunciado,
    encontrara su propio sentido.

    Y entonces escribimos,
    no por certeza, sino por abrigo,
    para no extraviar lo que amamos
    en la intemperie del olvido.

    Porque al nombrar, rescatamos instantes,
    les damos un lugar en la memoria,
    y el latido, como un secreto tan nuestro,
    deja de ser silencio y se vuelve historia.

    Malania
    Imagen: propia

  • Poesía

    CON LOS OJOS ABIERTOS

    Hay historias que nacen despacio,
    como si el tiempo dudara en contarlas,
    y sin embargo crecen,
    se enredan en la piel
    como un susurro antiguo que nos reconoce.

    Caminamos dentro de ellas sin darnos cuenta,
    con los ojos abiertos y el asombro intacto,
    preguntándonos en silencio
    si esto que arde tan suave
    puede ser verdad.

    Porque hay instantes
    que no piden permiso para ser eternos,
    que se instalan en el pecho
    como un latido nuevo,
    como algo que no sabíamos que buscábamos.

    Y entonces el mundo se vuelve ligero,
    como si todo encajara sin esfuerzo,
    como si el sueño,
    ese que guardamos sin nombre,
    decidiera, por fin, sucedernos.

    Y no queremos despertar.
    No por miedo,
    sino porque, por primera vez,
    la vida se parece demasiado
    a lo que siempre imaginamos en secreto.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Efemérides

    SAN JORGE

    FELIZ DÍA A TODOS LOS JORGE

    Jorge, o Georgius, nombre de un soldado romano ejecutado en Nicomedia a causa de su fe cristiana, por lo cual se lo venera como mártir.
    Vivió desde el año 275 ó 280 y falleció un 23 de abril de 303.
    Según la leyenda áurea, perteneció al linaje de los capadocios. Por eso a veces se lo identifica erróneamente con el obispo arriano Jorge de Capadocia, porque ambos eran de esa región.

    LA LEYENDA DEL DRAGÓN

    En el siglo IX, aparece otra popular historia: San Jorge a caballo como vencedor de un dragón. Esta historia, que es parte de la Leyenda dorada, también es conocida como «San Jorge y el dragón», y es el probable origen de todos los cuentos de hadas sobre princesas y dragones en Occidente.  

    Sant Jordi (Cataluña): Es una festividad romántica y cultural. La tradición consiste en regalar una rosa (sangre del dragón) y un libro (cultura) a los seres queridos. Es el patrón de Cataluña.

    Malania
    Info e imagen: de la red

     

  • Cuentos

    LA CANCIÓN DE JACINTO

    El tiempo es una piedra pesada que se hundió en el fondo del lago. Los días son idénticos a los atardeceres y las noches se sienten infinitas. Este rincón de tierra permanece cercado por un bosque de colosos que vigilan el paso a cualquier otro mundo posible. Aquí, la vida siempre tuvo el ritmo de las ondas mansas que Jacinto contemplaba desde su balsa de madera joven.

    Jacinto era la fuerza del pueblo. Lo recuerdo con los brazos curtidos por el sol y la espalda ancha como un remo de encino. Cuando era muchacho, sus cabellos oscuros bailaban con el viento de la tarde mientras traía la pesca en redes que siempre parecían a punto de reventar. Las mujeres se asomaban a las puertas para verlo pasar; traía consigo el olor del agua viva y el brillo de las escamas plateadas que relumbraban bajo el sol. Jacinto era el pescador más grande de nuestra historia; su nombre significaba alimento y orgullo. Caminaba por las calles con paso firme, vistiendo sus harapos de faena con la dignidad de un rey de agua dulce.

    Una tarde, el bosque decidió hablar. El sonido vino desde las raíces de los árboles.

    (El cuento continúa) se puede seguir leyendo en la web del autor Eduardo Leñero: https://puroscuentos.com/

    Imagen: del autor

  • Poesía

    CÍRCULOS DE GLORIA

    Tres ruedas que cuentan una historia,
    sobre el ladrillo, silentes hoy descansan.
    No son solo caucho, son memoria,
    de los valientes que a la meta avanzan.

    El rojo que arde, el amarillo que aguanta,
    y el blanco que resiste el largo camino.
    Homenaje a la mano que el trofeo levanta,
    y al piloto que en la pista forja su destino.

    Huellas de asfalto, alma de acero,
    el eco de un motor que no se olvida.
    Para el que corre primero…
    y para el que deja en cada curva la vida.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • General

    LECTURA DE LIBROS

    La lectura no solo amplía el vocabulario, también corrige la ortografía; ensancha la manera de pensar, afina la mirada y despierta preguntas que antes no existían.
    Sin embargo, resulta inevitable notar cómo el interés por los libros físicos se ha ido diluyendo con el tiempo, aunque muchos continúen leyendo en formatos digitales. Y aunque esa forma también me acompaña, siento que no es lo mismo.

    Hay algo casi ritual en entrar a una librería, recorrer estanterías, elegir un libro y sentir su peso entre las manos, o en pedirlo prestado en una biblioteca, donde el silencio parece custodiar miles de historias. El libro físico no es solo un objeto: es presencia, pausa, compañía.

    Visitar librerías y bibliotecas se convierte entonces en un acto de resistencia y de refugio, un escape sereno frente al ruido constante de la ciudad. En medio del caos, leer así es una manera de recuperar la calma, de habitar el tiempo con sentido y de encontrarse, aunque sea por un instante, con uno mismo.

    Malania

    Imagen: de la red