Poemas

EL PASADO PRESENTE

Tus palabras fueron como un botón antiguo,
de esos que el alma aprieta en silencio.
Y, sin darme cuenta, rebobiné la memoria
hasta encontrar instantes que creía perdidos.

La vida no se detiene para avisarnos.
Pasa despacio y, al mismo tiempo, vuela;
nos regala pequeños milagros cotidianos
que a menudo se escapan entre pensamientos.

Mientras la mente viaja hacia lo que falta,
el presente escribe su propia historia.
Y cuando por fin volvemos la mirada,
descubrimos que hubo abrazos, sonrisas y despedidas
que ocurrieron sin pedir permiso a la memoria.

Y entonces aparece un amanecer sobre la playa,
pintando el horizonte con la luz de enero.
En esa orilla aún caminan los recuerdos,
como olas que regresan con su ruido.
El sol vuelve a nacer cada mañana,
pero hay auroras que permanecen para siempre
porque aprendieron a vivir dentro del corazón.

Quizá vivir también sea eso:
aprender a mirar lo que parecía invisible,
escuchar el eco de lo ya vivido,
sin quedarse atrapado en el mar,
desacelerando el ritmo cardíaco.

Porque el pasado no vuelve,
pero sus huellas iluminan el camino;
y cada recuerdo, al rebobinar el tiempo,
nos enseña que la vida siempre estuvo ocurriendo,
minuto a minuto, incluso cuando no la veíamos.

Malania

Imagen: Roxana E. S.

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