• Efemérides,  Poesía

    FARO DE JUSTICIA Y LAUREL

    Nació en Lisboa una aurora encendida,
    allá por mil ciento noventa y cinco,
    Fernando fue su nombre en la partida,
    y Antonio el que grabó el destino.

    Fraile humilde de palabra clara,
    médico santo de la Iglesia fiel,
    su voz al pobre siempre acompañaba
    como un faro de justicia y de laurel.

    Cruzó los siglos su ejemplo luminoso,
    llevando amor, esperanza y verdad;
    defensor del humilde y del necesitado,
    sembrador de fe y fraternidad.

    Llegó su nombre al río rumoroso,
    a la tierra del Salto colonial,
    cuando un fuerte y una capilla alzaron
    bajo su amparo paternal.

    Mas vino la creciente desatada,
    en mil setecientos sesenta y nueve,
    y el agua borró la obra levantada,
    como quien todo arrastra y todo mueve.

    Entonces cuentan viejas tradiciones,
    que el Santo cruzó el ancho vendaval,
    desde la orilla oriental del Uruguay
    hasta la costa argentina y litoral.

    Y en Concordia, ciudad recién nacida,
    en mil ochocientos treinta y dos,
    una capilla humilde fue erigida
    para honrar a su querido protector.

    Mariano del Castillo lo nombraba
    patrono de aquella comunidad,
    y bajo su mirada florecían
    la esperanza, la unión y la bondad.

    De adobe y paja fue primero el templo,
    sencillo refugio de oración;
    hasta que la Catedral elevó sus muros
    como un canto de piedra y devoción.

    Mientras tanto, en sus últimos senderos,
    Antonio enseñaba con fervor,
    en Bolonia, Toulouse y Montpellier,
    compartiendo la ciencia y el amor.

    Y un trece de junio, hacia Padua marchando,
    su alma al cielo emprendió el viaje final;
    quedó su cuerpo en la tierra descansando,
    pero su luz se volvió universal.

    Patrono de los sueños enamorados,
    de quienes buscan cariño y unión,
    escucha las plegarias de los corazones
    que anhelan hallar verdadera pasión.

    San Antonio, peregrino de dos orillas,
    entre Portugal, Padua y el litoral,
    tu nombre sigue uniendo generaciones
    como un puente de fe inmortal.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Prosa Poética

    EL HUERTO

    Hechos que acontecen darán cuenta que algunas cosas pasarán. Tarde o temprano llegarán y solo quedarás. Todos se irán y el refugio en tu fe te dará paz. Pero los hechos serán y solo quedará enfrentarlos. Uno a uno. Todos juntos. Los que vengan de frente. Los que apuñalen por detrás. Hablarán más de la cuenta. Callarán verdades. Carga tu cruz. Responde con sabiduría. Perdona. No condenes. Ofrece tu paz. Se quién eres. Da lo que tienes. Siembra ejemplo. Se tu esencia. Deja huella.

    Autor: Patricio Massa
    https://patriciomassa.blogspot.com/

    Imagen: del autor

    Nota: Al navegar por varios sitios, encontré este post de un gran amigo y escritor, Patricio, y por supuesto, con su permiso, lo comparto porque estoy totalmente de acuerdo con sus palabras. Quizás, y como ya he comentado en su blog, no para todos será igual, pero la posibilidad existe. Entonces, pienso: hay que tratar de dejar huellas firmes, que generen paz, sembrando el ejemplo. De nada sirve hablar y hablar si en el día a día se hacen cosas que no condicen con la palabra.
    Que en este Viernes Santo meditemos sobre una frase que me enviaron acompañado de un grato saludo: “Que el día de hoy nos invite a perdonar, agradecer y tener más compasión por el prójimo.”
    Gracias por leer. Gracias por estar.

    Malania

    Imagen de la red

  • Poemas

    TU SILENCIO

    Extraño tus saludos de madrugada
    cuando al despertar tú me llamabas.
    En mi ser tú penetrabas
    exaltando mis sentidos
    susurrándome al oído
    un acto de amor intenso,
    estremecían mi cuerpo,
    llenabas mi corazón
    de alegría y de pasión.
    Pero ahora, ¿qué ha ocurrido?
    mis sentidos te reclaman
    y al amanecer te extrañan
    porque tú ya no me llamas.
    ¿Quién ocupa mi lugar?
    ¿Será mujer? ¿Será varón? ¿Será otra cosa?
    ¿O simplemente será…tu soledad ignota?

    Malania

    Imagen: de la  red

  • Poesía

    SOY GAVIOTA

    Soy como gaviota hecha de humo
    que inventa su viento
    y pinta su día, con pinceles de niebla,
    o con colores del cielo.

    Si me dejo ir, no me pierdo:
    puedo ser flor que camina con raíces al hombro,
    brújula que gira solo cuando sueño,
    barca que navega en mares
    plegados dentro de un cuaderno.

    El amor no precisa credos ni puertos,
    sólo espejos donde reconocerse;
    pueden ser astros que se saludan sin tocarse,
    susurros que no buscan respuesta.

    El tiempo es un reloj sin números
    y yo hecha de aire que aprende su forma;
    cada paso que doy se convierte en constelación,
    y en ella comprendo que mi fuerza
    no necesita sostenerse de nadie con pasión.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poemas

    ¡LAS MADRES!

    Madres de cada día 
    Con amor y alegría 
    Dan de ellas lo mejor
    Para que sus hijos crezcan con amor.
    Despliegan toda su capacidad…
    Para entregarse con naturalidad
    A, labores que construyen
    La cotidianidad:
    Lava, plancha, cocina, lleva a la escuela…
    Para que los pequeños se formen 
    como ciudadanos  
    Con consciencia…
    Cuando  ellos crecen,  son los nietos,
    la otra generación,  que sobrelleva con pasión…
    Los mima, los cuida con mucha  dedicación,
    Porque su responsabilidad  es mayor
    Son sus tesoros…su corazón 
    Esos retoños se  los regaló Dios. 
    Se siente doblemente  premiada,
    Eso la convierte en el pilar de la casa
    En una gladiadora, con su escudo protector
    Para arropar a todos con su calor.

    Autora: SIRA VARGAS DE BIHELLER 

    Barquisimeto- Venezuela

    Imagen de la red

  • Poesía

    GATA DE ESCUELA

    Alguien sin alma, sin compasión,
    la dejó sola, sin explicación.
    Una gata pequeña, de negro abrigo,
    fue abandonada… mas halló cobijo.

    En el patio frío de la institución,
    maulló bajito, sin dirección.
    Pero el destino, con mano sincera,
    le regaló una nueva primavera.

    Los niños, los profes, sin dudar,
    decidieron amor regalar.
    Le dieron agua, comida, atención,
    una cama tibia y un rincón.

    Una casita con techo y calor,
    para que duerma sin ningún temor.
    Cuando la escuela se queda en paz,
    ella descansa y sueña en su hogar.

    Pero al llegar la luz del día,
    busca cariño, busca alegría.
    Se sube a sillas, se acurruca en sillones,
    entre cuadernos, juegos y canciones.

    Negra, brillante como la noche,
    con ojos dulces, sin un reproche.
    Ahora es parte del corazón
    de una escuela que le dio redención.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Minicuentos,  Relatos

    QUERER Y NO QUERER

    Delicia tenía unos veinticinco años y Jacinto cerca de los cuarenta.
    Ella había estudiado letras y su pasión era la escritura.
    Se conocieron en una fiesta de carnaval, a la que asistió con unas amigas. Él estaba solo. Ambos bailaron hasta el cansancio.
    Un día, inspirada en su relación más que especial, escribió, y se lo guardó, a nadie quiso contarle lo que le pasaba.

    “Dices que me quieres, que no quieres perderme.
    Pero tampoco la dejas, sigues a su lado.
    Que soy tu pimpollo, me deseas todo el tiempo, quieres estar conmigo, te gusta mi forma de ser, mis besos, mi pasión.
    Que con ella solo tienes un techo en común y un lugar para dormir, cada uno mirando hacia el lado opuesto.
    Que hace mucho no la tocas ni la besas.
    Que ella está enferma y es por eso que no la dejas.
    Todo esto es verdad. Lo sé.
    Pero también sé que tienes todo a tu alcance y con todo lo que está a tu alcance no te hace feliz.
    Entonces pregunto si vale la pena seguir viviendo de esa manera, por aparentar, por quedar bien delante de los viejos, delante de los hijos ya crecidos, delante de la gente.
    Porque cuando no estoy, desfalleces.
    Y cuando estoy tienes poco tiempo.
    Nos hablamos todos los días.
    Nos vemos solo cuando queda tiempo.
    ¿A muchos les pasará esto o es solamente a mí que la vida me depara migajas?
    Yo lo amo y lo acepto tal cual es con sus limitaciones y reducido tiempo.
    ¿Hasta cuándo podré hacerlo?
    ¿Hasta cuándo la chispa permanecerá encendida?”


    ¿Será verdad? ¿Será mentira? Muchos se preguntarán.
    Solo los corazones de Delicia y de Jacinto podrían responder.

    Malania

    Imagen:   de la red

  • Poesía

    PAPAYAS MADURAS

    Ha nacido una papaya,
    la papaya del amor
    de ese amor que te profeso
    con alegría y dolor.
    Alegría cuando me hablas
    cuando ríes, cuando cantas.
    Pero la tristeza me embarga
    cuando te quejas o callas.
    Entonces el dolor me invade
    me estrangula, me sofoca.
    No sé si morir de a poco
    o encenderte los sentidos
    para que al dolor lo alejes
    y sea feliz de algún modo.

    La papaya va creciendo
    y cuando la miro orgullosa
    tal vez me dice:
    algún día maduraré
    y me comerás, sabrosa.
    Es para ti, es para mí,
    es la papaya que tanto ansié,
    para brindar a tu boca
    la frescura de una fruta hermosa.
    Ha nacido aquí, en mi casa
    para brindártela toda
    con amor y con ternura
    la comerás sabrosa.

    La papaya ha madurado,
    pero ¿Cómo te la envió?
    Si está llena de rocío
    del rocío del amor.
    Se maduró con el sol
    que con sus radiantes rayos
    la iluminó toda, toda,
    y la inundó de pasión.
    El sol entibó su piel
    y la azucaró por dentro,
    la volvió exquisita en sabor
    la anaranjó en talento.
    Cómo quisiera que hoy,
    estuvieras tú muy cerca
    de la papaya y mi vida
    para comértela entera.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poemas

    OH DIOS DILE A MI AMOR

    Oh! Dios
    Dile que lo quiero con locura,
    que cada día que pasa
    más deseos tengo
    de abrazarlo y acariciarlo
    con pasión y con ternura.
    Quiero brindarle mi amor,
    cuando dice que me ama.
    Quiero mirarme en sus ojos
    por su insinuante mirada.
    Sé que me desea,
    sé que nos deseamos.
    Y también sé muy bien
    que al vernos nos excitamos.
    Todo esto es tan hermoso,
    es un milagro increíble.
    Porque transcurren los días  
    y más nos necesitamos.
    Dile Dios a mi amado
    que soy incondicional.
    Él lo ha dicho, él lo sabe
    pero díselo igual.
    Y que mi mayor deseo es
    que la frescura de este amor
    nunca se acabe.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Minicuentos,  Relatos

    SIN GARABATOS

    Quizá fueron varias manos. O tal vez una sola, que día a día hacía un garabato y lo agregaba al que ya estaba, en ese muro que al principio fue blanco.
    Se comunicaron en el anonimato durante años, él escribía un par de versos en un poema con pasión, y ella le respondía con más versos en poesía de amor.  Como si fueran duetos. Siempre firmaban con un pseudónimo, nunca con el nombre verdadero.
    Pasó el tiempo, hasta que un día él no aguantó más tanto misterio. Le propuso hablar por teléfono y conocerla por cámara. Y así lo hicieron.
    No terminó la magia, pero ya no fue lo mismo. Si bien siguen en contacto hasta hoy día, una hermosa amistad entre un hombre español y una mujer argentina, el tono de las charlas, son más formales y espaciados. Ella, sin compromisos de pareja, pero él sí, con hijas y nieta.
    Prima el respeto hacia la familia.
    Una hermosa amistad, sin garabatos, real.

    Malania

    Imagen: de la red