• Poemas

    TU SILENCIO

    Extraño tus saludos de madrugada
    cuando al despertar tú me llamabas.
    En mi ser tú penetrabas
    exaltando mis sentidos
    susurrándome al oído
    un acto de amor intenso,
    estremecían mi cuerpo,
    llenabas mi corazón
    de alegría y de pasión.
    Pero ahora, ¿qué ha ocurrido?
    mis sentidos te reclaman
    y al amanecer te extrañan
    porque tú ya no me llamas.
    ¿Quién ocupa mi lugar?
    ¿Será mujer? ¿Será varón? ¿Será otra cosa?
    ¿O simplemente será…tu soledad ignota?

    Malania

    Imagen: de la  red

  • Poesía

    SOY GAVIOTA

    Soy como gaviota hecha de humo
    que inventa su viento
    y pinta su día, con pinceles de niebla,
    o con colores del cielo.

    Si me dejo ir, no me pierdo:
    puedo ser flor que camina con raíces al hombro,
    brújula que gira solo cuando sueño,
    barca que navega en mares
    plegados dentro de un cuaderno.

    El amor no precisa credos ni puertos,
    sólo espejos donde reconocerse;
    pueden ser astros que se saludan sin tocarse,
    susurros que no buscan respuesta.

    El tiempo es un reloj sin números
    y yo hecha de aire que aprende su forma;
    cada paso que doy se convierte en constelación,
    y en ella comprendo que mi fuerza
    no necesita sostenerse de nadie con pasión.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poemas

    ¡LAS MADRES!

    Madres de cada día 
    Con amor y alegría 
    Dan de ellas lo mejor
    Para que sus hijos crezcan con amor.
    Despliegan toda su capacidad…
    Para entregarse con naturalidad
    A, labores que construyen
    La cotidianidad:
    Lava, plancha, cocina, lleva a la escuela…
    Para que los pequeños se formen 
    como ciudadanos  
    Con consciencia…
    Cuando  ellos crecen,  son los nietos,
    la otra generación,  que sobrelleva con pasión…
    Los mima, los cuida con mucha  dedicación,
    Porque su responsabilidad  es mayor
    Son sus tesoros…su corazón 
    Esos retoños se  los regaló Dios. 
    Se siente doblemente  premiada,
    Eso la convierte en el pilar de la casa
    En una gladiadora, con su escudo protector
    Para arropar a todos con su calor.

    Autora: SIRA VARGAS DE BIHELLER 

    Barquisimeto- Venezuela

    Imagen de la red

  • Poesía

    GATA DE ESCUELA

    Alguien sin alma, sin compasión,
    la dejó sola, sin explicación.
    Una gata pequeña, de negro abrigo,
    fue abandonada… mas halló cobijo.

    En el patio frío de la institución,
    maulló bajito, sin dirección.
    Pero el destino, con mano sincera,
    le regaló una nueva primavera.

    Los niños, los profes, sin dudar,
    decidieron amor regalar.
    Le dieron agua, comida, atención,
    una cama tibia y un rincón.

    Una casita con techo y calor,
    para que duerma sin ningún temor.
    Cuando la escuela se queda en paz,
    ella descansa y sueña en su hogar.

    Pero al llegar la luz del día,
    busca cariño, busca alegría.
    Se sube a sillas, se acurruca en sillones,
    entre cuadernos, juegos y canciones.

    Negra, brillante como la noche,
    con ojos dulces, sin un reproche.
    Ahora es parte del corazón
    de una escuela que le dio redención.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Minicuentos,  Relatos

    QUERER Y NO QUERER

    Delicia tenía unos veinticinco años y Jacinto cerca de los cuarenta.
    Ella había estudiado letras y su pasión era la escritura.
    Se conocieron en una fiesta de carnaval, a la que asistió con unas amigas. Él estaba solo. Ambos bailaron hasta el cansancio.
    Un día, inspirada en su relación más que especial, escribió, y se lo guardó, a nadie quiso contarle lo que le pasaba.

    “Dices que me quieres, que no quieres perderme.
    Pero tampoco la dejas, sigues a su lado.
    Que soy tu pimpollo, me deseas todo el tiempo, quieres estar conmigo, te gusta mi forma de ser, mis besos, mi pasión.
    Que con ella solo tienes un techo en común y un lugar para dormir, cada uno mirando hacia el lado opuesto.
    Que hace mucho no la tocas ni la besas.
    Que ella está enferma y es por eso que no la dejas.
    Todo esto es verdad. Lo sé.
    Pero también sé que tienes todo a tu alcance y con todo lo que está a tu alcance no te hace feliz.
    Entonces pregunto si vale la pena seguir viviendo de esa manera, por aparentar, por quedar bien delante de los viejos, delante de los hijos ya crecidos, delante de la gente.
    Porque cuando no estoy, desfalleces.
    Y cuando estoy tienes poco tiempo.
    Nos hablamos todos los días.
    Nos vemos solo cuando queda tiempo.
    ¿A muchos les pasará esto o es solamente a mí que la vida me depara migajas?
    Yo lo amo y lo acepto tal cual es con sus limitaciones y reducido tiempo.
    ¿Hasta cuándo podré hacerlo?
    ¿Hasta cuándo la chispa permanecerá encendida?”


    ¿Será verdad? ¿Será mentira? Muchos se preguntarán.
    Solo los corazones de Delicia y de Jacinto podrían responder.

    Malania

    Imagen:   de la red

  • Poesía

    PAPAYAS MADURAS

    Ha nacido una papaya,
    la papaya del amor
    de ese amor que te profeso
    con alegría y dolor.
    Alegría cuando me hablas
    cuando ríes, cuando cantas.
    Pero la tristeza me embarga
    cuando te quejas o callas.
    Entonces el dolor me invade
    me estrangula, me sofoca.
    No sé si morir de a poco
    o encenderte los sentidos
    para que al dolor lo alejes
    y sea feliz de algún modo.

    La papaya va creciendo
    y cuando la miro orgullosa
    tal vez me dice:
    algún día maduraré
    y me comerás, sabrosa.
    Es para ti, es para mí,
    es la papaya que tanto ansié,
    para brindar a tu boca
    la frescura de una fruta hermosa.
    Ha nacido aquí, en mi casa
    para brindártela toda
    con amor y con ternura
    la comerás sabrosa.

    La papaya ha madurado,
    pero ¿Cómo te la envió?
    Si está llena de rocío
    del rocío del amor.
    Se maduró con el sol
    que con sus radiantes rayos
    la iluminó toda, toda,
    y la inundó de pasión.
    El sol entibó su piel
    y la azucaró por dentro,
    la volvió exquisita en sabor
    la anaranjó en talento.
    Cómo quisiera que hoy,
    estuvieras tú muy cerca
    de la papaya y mi vida
    para comértela entera.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poemas

    OH DIOS DILE A MI AMOR

    Oh! Dios
    Dile que lo quiero con locura,
    que cada día que pasa
    más deseos tengo
    de abrazarlo y acariciarlo
    con pasión y con ternura.
    Quiero brindarle mi amor,
    cuando dice que me ama.
    Quiero mirarme en sus ojos
    por su insinuante mirada.
    Sé que me desea,
    sé que nos deseamos.
    Y también sé muy bien
    que al vernos nos excitamos.
    Todo esto es tan hermoso,
    es un milagro increíble.
    Porque transcurren los días  
    y más nos necesitamos.
    Dile Dios a mi amado
    que soy incondicional.
    Él lo ha dicho, él lo sabe
    pero díselo igual.
    Y que mi mayor deseo es
    que la frescura de este amor
    nunca se acabe.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Minicuentos,  Relatos

    SIN GARABATOS

    Quizá fueron varias manos. O tal vez una sola, que día a día hacía un garabato y lo agregaba al que ya estaba, en ese muro que al principio fue blanco.
    Se comunicaron en el anonimato durante años, él escribía un par de versos en un poema con pasión, y ella le respondía con más versos en poesía de amor.  Como si fueran duetos. Siempre firmaban con un pseudónimo, nunca con el nombre verdadero.
    Pasó el tiempo, hasta que un día él no aguantó más tanto misterio. Le propuso hablar por teléfono y conocerla por cámara. Y así lo hicieron.
    No terminó la magia, pero ya no fue lo mismo. Si bien siguen en contacto hasta hoy día, una hermosa amistad entre un hombre español y una mujer argentina, el tono de las charlas, son más formales y espaciados. Ella, sin compromisos de pareja, pero él sí, con hijas y nieta.
    Prima el respeto hacia la familia.
    Una hermosa amistad, sin garabatos, real.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Relatos

    TIEMPOS DE CAMBIO

    Los tiempos cambian y a pesar de eso, cada momento es especial y amado por el que la vive
    o rechazado según las circunstancias. 
    Ella había aprendido a coser con su hermana mayor, Rosita.
    Cuando se casó se compró una máquina a pedal marca Godeco, de color marrón,
    con mueble de madera barnizada. 
    El sonido rítmico de la máquina de coser imitaba los ejercicios del piano, -eso que quiso estudiar y nunca pudo-  o de la máquina de escribir –que aprendió haciendo un curso de Dactilografía en una Academia a dos cuadras de su casa- o del teclado de la computadora, cosa que aprendió prácticamente sola.
    Por la noche, una vez terminada su labor profesional, -maestra y directora de escuela primaria-, se divertía con las telas y moldes de revista de corte y confección.
    Le gustaba confeccionar camisas, pantalones enteritos largos o los llamados bombachudos, y entre otras cosas, sabanitas y fundas para la cuna y baberos.  Al terminar una ropa para sus pequeños hijos sentía tanta satisfacción como la que siente hoy al acabar de escribir un poema, un relato o cualquier obra literaria, según la inspiración del momento.
    La pasión por la lectura y escritura la acompañan. Es su hobby favorito.
    Los tiempos cambian, pero todo se acomoda para bien. Es mi caso.
    Gracias a Dios y al Universo por tanto.

    Malania

    Imágenes de la red

  • Poesía

    TIERRA FÉRTIL Y MANOS HACENDOSAS

    En el huerto de Doña Cata,
    se esconde un secreto de la tierra,
    donde las verduras bailan al viento,
    y el sol acaricia su verde esencia.

    Zapallos grandes como el sol,
    reposan junto a un tronco en calma,
    mientras morrones coloridos, brillantes,
    se alzan con fuerza, llenando su alma.

    Jalapeños picantes, ardientes,
    guardan su fuego en cada rincón,
    y las calabazas, doradas y sabias,
    sueñan con el otoño y su canción.

    En su chacra, Doña Cata cuida,
    el jardín que canta en su corazón,
    cada verdura es un tesoro,
    que florece en un abrazo de pasión.

    Así, con amor y mucha paciencia,
    cultiva en su tierra el mejor sabor,
    y sus manos, llenas de alegría,
    ofrecen al mundo su más dulce labor.

    Malania

    Imágenes: Cata B.