Poesía

GATA DE ESCUELA

Alguien sin alma, sin compasión,
la dejó sola, sin explicación.
Una gata pequeña, de negro abrigo,
fue abandonada… mas halló cobijo.

En el patio frío de la institución,
maulló bajito, sin dirección.
Pero el destino, con mano sincera,
le regaló una nueva primavera.

Los niños, los profes, sin dudar,
decidieron amor regalar.
Le dieron agua, comida, atención,
una cama tibia y un rincón.

Una casita con techo y calor,
para que duerma sin ningún temor.
Cuando la escuela se queda en paz,
ella descansa y sueña en su hogar.

Pero al llegar la luz del día,
busca cariño, busca alegría.
Se sube a sillas, se acurruca en sillones,
entre cuadernos, juegos y canciones.

Negra, brillante como la noche,
con ojos dulces, sin un reproche.
Ahora es parte del corazón
de una escuela que le dio redención.

Malania

Imagen: M. Julián T.

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