AMOR Y PASIÓN DE ALGÚN TIEMPO
ÉL:
Cuando bese tus labios tiernamente
y me embriague con el néctar de tu boca
sentirá mi alma el fulgor latente
del vibrar de una pasión tan fiera y loca.
Y cuando a tu flor, ese trofeo sublime
mi pasión desbordante la deshoje
de tal manera el aire de la noche gime
que tal vez hasta la luna se sonroje.ELLA:
Ven a este cielo de nubes
multicolores, azules.
Ven amado con tus besos
de ardientes labios.
Invitas, deliras ecos.
Mientras tanto suspiro
esperando en el recinto
de un amor que quizás nunca
será eterno.Malania
Imagen propia
MISERIA
Hablaba de prisa.
Hablaba sin oír ni ver ni hablar.
Hablaba como el que huye,
emboscado de pronto entre falsos follajes
de simpatía e irrealidad.
Hablaba sin puntuación y sin silencios,
intercalando en cada pausa gestos de ensayada
alegría para evitar acaso la furtiva pregunta,
la solidaridad con su pasado,
su desnuda verdad.
Hablaba como queriendo borrar su vida
ante un testigo incómodo,
para lo cual se rodeaba de secundarios seres
que de sus desprecios alimentaban
una grosera vanidad.
Compraba así el silencio a duro precio,
la posición estable a duro precio,
el derecho a la vida a duro precio,
a duro precio el pan.
Metal noble tal vez que el martillo batiera
para causa más pura.
Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad.Poema de José Ángel Valente (1929-2000)
Imágenes: de la red
Pintura por Cristían Zañartu Campos
SIMIENTE
Mantuvo algo arcanoatrapado en el tiempopreso en el pecho.Se dejó arrastrarpor un río salvajeprisionero de su mente.Sin poder contemplarla belleza de la naturalezase acartonóse vistió de gris.Buscó la luz entre las piedrasasido a la bielaameró sus manoscon la humedad de su gozolejos del todoreducido a nada.Atónito observó la cuevay dentro de ellasu cuerpo cansadotendido en el suelo.En hierbas muy secasrecaló su tibiay dulce simiente.Ella estaba allícompartiendo su gozoeternamente suya.MalaniaImagen propiaPENSANDO EN TI
Pensando en ti.
Si estuvieras hoy conmigo
mis ojos se colmarían de tu presencia,
mis labios, temblando como débil hoja
saciarían su sed, con el néctar de tu amor.
Dejaría libres las miles de caricias
que mis manos aprisionan, y que aguardan
hace tanto tiempo por ti.
Si hoy estuvieras conmigo
no estaría escribiendo estos versos
en un pedazo frío de papel,
los estaría tatuando en tu desnuda piel.Gentileza: A. M. N.
Imagen: de la red
ELLA y ÉL
En el Día del Amor y la Amistad
Elladanza en su cama entre sábanas revueltasapoya la cabeza sobre su fornido hombro.Élcon su brazo la envuelve cálidamenteproyectándose en caricias con sus suaves yemasexaminando la longitud de cada vértebra.Luego en la almohada azul apoya su caraadhiriendo el delicioso y atractivo perfumeese que durará por días hasta una nueva vez.Elladescubriendo los vértices de sus protuberanciaslo acaricia, dibujando sendas y laberintos en su espaldabesos en miniatura distribuye por todo el campo de su pielhasta los recovecos que ni siquiera el sol conocecon suaves mordiscos se deleita preparando el manjarese que fluye reservado esperando el momento justoLuego lo invita a mirar el cielo, único testigo,mientras ella sonríe entre acalorada y dulceburlando a ese testigo envidioso que nada puede hacerY sin mediar el tiempo, vibray hace vibrar con picaresca armoníaexcelso acto de amor que al finalse manifiesta entre Ella y Él
con sublimes y atesorados latidos.MalaniaImagen de la red.SENTIMIENTOS
Por qué me miran tus ojos
intentándome transmitir
lo que tu boca no puede
ella no puede decir.A través de tanto tiempo
he visto dentro de ti
la ternura y el silencio
hoy rotos dentro de mí.
Para Malania texto
Gentileza de A. M. N.Imagen: M. J. T.
TE VI
Te vi sentada en aquel viejo banco, te vi.
Quedé mirándote, no salían las palabraTe vi. Parecías ida en el tiempo,
buscabas algo que no existe,
tal vez alguna pena llamó.Creí lloraban los silencios del dolor
en noches tan perdidas,
no quise molestarte, me fui.Te vi atada a tu soledad
donde el viento bailaba alrededor,
pero no te movías.Callada estabas ahí,
miré tu cuerpo, parecías tan ausente,
te vi y no pude entender, si te vi.Autor: poeta uruguayo Miguel Márquez
Imagen propia.ORGULLO DE HOMBRES
Su mirada
se escurría sobre las cosas
no lograba detenerse en ellas.
Ese día vibró el aire frío
y deshojó sus palabras
letra por letra.
Su fragilidad se había resguardado
tras un indecible hastío.
Atravesó calles angostas
inundadas por el sol.
A la hora de la siesta.
el silencio era absoluto.
Las aceras recobraron
su inmovilidad espectral.
Las sombras ausentes dormían
lejos del influjo de la luz.
La visión del hombre
se había desvanecido
dejándolo prendido en el brasero
de un cielo demasiado grande para él.
Para saciar el violento deseo
que le había asaltado
con los primeros albores de la mañana
marcando la aurora del tiempo
de los amores lejanos
buscó refugio
en la magia de la casa vacía.
Y ya nada pudo detener
el torrente de palabras
y envuelto en ellas
perdió la noción del tiempo.
En la finitud de un gesto anodino
modificó junto al pájaro
su visión del mundo.
Un auténtico paseo de recreo
inventado
por un jardín prohibido
perfumó su cuerpo
con jazmines, rosas y amapolas.
Un jardín donde florecía
el orgullo de los hombres.Malania
Imagen: C. J. V.
COMO TODO HIJO DE DIOS
Como todo hijo de Dios aprendí amar y me amé.
Miré a los ojos dejando escapar unas lágrimas de los míos.
Sentí por dentro algo especial, tendí la mano regalando un “cuenta conmigo”.
Regalé dulzura en el habla dejando pasar palabras hirientes.
Hoy disfruto la vida, guardo momentos que se hacen únicos hechos recuerdos.
Puedo reír y llorar porque aprendí a ser feliz viviendo la tristeza con fortaleza.
Camino firme por el buen camino, sé que no me perderé, no miro atrás,
dejando que el tiempo pase sin una queja.Autor de la prosa: poeta uruguayo Miguel Márquez
Imagen: Propia
NADA ES PARA SIEMPRE
La abulia nubló sus días y las horas corrían en eslabones tiznados. La adiposis la volvió estática e intolerante. Todo le molestaba, hasta el más mínimo trino proveniente del nido, ese que un par de gorriones construyó a pesar del mal tiempo. Pero nada es para siempre y las sorpresas suceden.
Perdido en las inmediaciones del barrio, un axiólogo la vio sentada junto a la ventana de su casa y se acercó. Preguntó si conocía un local de venta de ropas. La charla se extendió por más de una hora. El axiólogo la convenció para que lo acompañe al lugar que buscaba. Allí se ocupó de vestirla con un hermoso vestido azul marino ceñido al cuerpo y espalda descubierta, un ancho cinturón que marcaba la profundidad de su cintura, zapatos con altos tacones y un collar dorado.
Con imponente figura sorprendió a la vecindad. La cadena tiznada desapareció y el talentoso axiólogo, con sutileza hedonista logró desposar a aquella dama, que desde ese día dejó de lado su abulia.Malania
Imagen de la red