• Prosa Poética

    CUANDO LLORA EL SILENCIO

    Cuando habla el sentido, seguro algo trae,
    serán las voces tan vivas buscando desahogo.

    Cuando el viento nos deja,
    queda esa soledad cual nos llega sin darnos cuenta.

    Cuando llora el silencio,
    duermen todos los sueños apagando su magia.

    La risa se borra,
    dejando momentos colgados para no ser olvido.

    Es el tiempo quien busca dejar su felicidad,
    tratando alegrar al silencio, borrando su llanto
    y seguir andando con una sonrisa presente.

    Autor: Poeta uruguayo Miguel Márquez
    Imagen propia

  • General

    ERUPCIONES

    TEMIDAS ERUPCIONES

    Desde el centro visceral emergerán incontenibles.

    Inestables placas en equilibrio alejadas del intelecto superficial
    ignorando su mandato fluyen contundentes arrasando
    todo a su alrededor.

    Cuando todo vuelva a la calma nada será igual
    después que hables en caliente…
    siempre temerán tus erupciones.

    Autor: Patricio. https://patriciomassa.blogspot.com/

    Al leer este texto me llevó a recordar las veces que llamaba la atención a mis hijos por algún motivo, por algo que no me gustaba o que creía que no estaba bien. Ellos decían y hasta ahora lo afirman, que mis palabras dolían más que una paliza.
    No sé si comparar mis palabras con el volcán, con su lava candente. Pero sé que hay palabras que queman, igual o más que esa erupción volcánica. Duelen y perduran en el tiempo.
    A veces son lecciones que sirven para saber cómo actuar, qué hacer para no encender esa llama que luego quema y hiere.
    Mi intención nunca ha sido herir pero sí orientar y corregir. Tal vez mi cara con sus gestos y seriedad, carente de sonrisa, hacía ese efecto.

    Malania Nashki

    Imagen: P. M.

  • Poemas

    REAL Y FABULAR

    La vida estaba allí
    a punto de brotar
    topándose con el sol.
    Aspiró el aire
    como si necesitara revivir.
    Se detuvo el tiempo
    y la distancia desapareció
    frente a un horizonte en llamas.
    Susurró tu nombre
    que nació de pronto
    en la todavía tibia memoria
    anunciando una primavera
    en pleno invierno
    descubriendo tonos rosas
    desde el blanco de tus manos y pies
    transformando el paisaje
    en dorado oleaje
    de la luna sobre el río.
    Bebió en el espejo mojado
    el eco del viento
    bajo el perfume
    de las nubes
    y de las estrellas escondidas.
    Ella se estremeció
    cuando vio brotar
    entre la hierba fresca
    las flores silvestres
    asomando sus primeros capullos.
    Apoyó su cabeza
    sobre una piedra
    pulida por el agua
    y se sintió feliz viéndote
    a través de sus pupilas
    aún hundidas bajo sus párpados
    consciente
    de que esta historia fuera una fábula.
     
    Malania
    Imagen propia
  • Prosa Poética

    PALABRAS AL VIENTO

    “Palabras que perdidas al antojo del viento nunca lograron encontrarse”. de “El paño blanco” escrito por Hanna.

    Me hizo recordar a varios mensajes que algún día perdido en el tiempo fueron enviados y nunca tuvieron respuestas. Quizás se fueron con  el viento a otra parte, o se dispersaron con alguna tormenta, desparramándose sus letras.
    Hoy las busco en el lejano horizonte y las veo entre las nubes atravesadas por los últimos rayos del sol. Son indescifrables, se han deteriorado con el ardor del verano, con el frío invierno y las inclemencias del tiempo.
    Siento que nunca más las podré hilar para que queden bordadas en bellas frases, aquellas que plasmabas en escritos memorables.

    Malania

    Imagen propia

  • General

    DULCE DE MAMÓN


    El dulce de mamón es un postre típico del noreste de Argentina, muy delicioso. El mamón es conocido en otros lugares como papaya, fruta bomba o lechosa. Se trata de una fruta grande de color amarillo o naranja, muy digestiva y nutritiva.
    El dulce se prepara preferentemente con fruta verde o pintona. Pero también puede prepararse con fruta madura, aunque el resultado no será en trozos sino quedará como mermelada para untar.
    Este dulce a muchos le empalaga y por eso le agregan jugo de limón o pomelo cuando está casi listo para contrarrestar el dulce. -Mi madre agregaba jugo de naranja o mandarina para darle mejor sabor-.
    Este delicioso postre es fácil de preparar pero al mismo tiempo lleva muchas horas de cocción, así que hay que tener paciencia para que quede muy bien, pero la demora vale la pena. 
    Ingredientes

    2 kg Mamón verde o pintón

    1 kg Azúcar

    1 cucharada grande de esencia de vainilla

    1 ramita de canela

    3 o 4 Clavos de olor

    3 o 4 Trocitos de cáscara de limón.

    Optativo: jugo de dos o tres naranjas o mandarinas

    Elaboración

     1.- Lavar la fruta y pelarla, luego cortarlas en tiras que tengan más o menos 5 cm de largo, y para el espesor, cortar por los surcos de la misma fruta o si no los tiene, de 2 cm de ancho, para que todas se cocinen igual. También se lo puede cortar en cubos, todo depende de gusto.

    2.- Colocar en un recipiente, cubrir con el azúcar y dejarlo hasta el día siguiente. No hace falta agregar agua porque la fruta suelta su propio líquido. Si el líquido se evapora, se puede ir agregando agua hervida o jugo de naranja natural.

    3.-Añadir una cucharada de esencia de vainilla, unas cascaritas de limón, 1 ramita de canela y 3 o 4 clavos de olor. (No es necesario poner todo esto si no lo tienes) Llevar a fuego lento por aproximadamente 2 horas o hasta que se forme el almíbar, no mover mucho porque se pueden romper las lonjas (NO revolver, salvo que quieras convertirlo en mermelada). Al cabo de las 2 horas agregar un poco más de azúcar si el almíbar no ha tomado suficiente color y dejar que hierva una hora más.

    4.- Envasar cuando está caliente en frascos de vidrio, taparlos y darles vuelta boca abajo para que se forme el vacío. Una vez que esté frío, llevarlos a la heladera y al cabo de un rato, cuando se han enfriado, dar vuelta los frascos.

    De dos kilos de mamón pueden salir hasta tres frascos grandes de dulce o seis chicos.

    Malania

    Imágenes de la red

  • Cuentos

    DÍA DISTINTO.

    “Día frío, especial para quedarme en casa y disfrutar de mucha tranquilidad y mi soledad”, pensó Rita esbozando una sonrisa. Era sábado. Se levantó de la cama más tarde de lo que acostumbraba y como era habitual, se desperezó bajo la ducha tibia y reconfortante. “Hoy no estás para compartirla” se dijo en el momento justo en que sus manos espumosas dejaban al descuido el jabón rosa que le traía recuerdos. El ritual posterior no fue diferente al de todos los días: secador  y cepillo para el cabello, crema y loción para el cuerpo, delineador y labial para no verse con una simple cara lavada, todo como si hubiera adivinado lo que la esperaba. Preparó unos mates, colocó la yerba, un poquito de azúcar, y apenas media cucharadita de manzanilla. Lo sacudió como para mezclar todo y echó un chorrito de agua fría sin mojar toda la yerba, luego el agua a punto, listo como para cebar la infusión. Esperó unos minutos y colocó la bombilla. Los primeros sorbos que suelen venir acompañados de polvo de la misma yerba mate, los escupió a la pileta. Recordó las cascaritas de naranja, por lo que desenroscó la tapa del frasco y tomó varias que ya estaban secas (Las cascaritas ella misma las preparaba cuidadosamente, tomando solo la parte anaranjada sin la corteza blanca amarga, dejándolas secar al aire libre y al sol).  Estaba feliz por el día que la esperaba. Ni siquiera iba a cocinar porque había comida en la heladera y solo faltaba calentarla antes del almuerzo.
       Bastó que se sentara ante la computadora (servidor) para que sonara el teléfono.
    -¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Cómo será tu día hoy? ¿Estarás muy ocupada? –la voz  al otro lado del hilo no le dio tiempo de elegir respuesta.
    -¡Hola! Bien! Nada especial para hoy. ¿Por qué? –recordó que tenía que salir a las cuatro de la tarde a visitar a un alumno para explicarle un tema de matemática, y se lo dijo.
    -Entonces voy a visitarte –dijo con tono decisivo.
    -Está bien –respondió la dueña de casa con el pensamiento puesto en que su día no sería el mismo de como lo había planeado.
       Tomó unos mates, encargó empanadas para reforzar el almuerzo, revisó su correo electrónico, escribió un par de comentarios en algunas de las Comunidades a la que es asidua visitante, y sonó nuevamente el teléfono.
    -Ya estoy cerca, ¿puedes salir a mi encuentro?
    -Ahí voy –respondió Rita.
    Era casi mediodía  cuando se encontraron. -Entre sus domicilios había más de hora y media de viaje-. El almuerzo transcurrió con amena charla. Sobre todo la de la visita que no se callaba ni para masticar los alimentos. Contó historias y más historias. Rita que acostumbraba a estar en silencio hasta cuando escuchaba la radio o sintonizaba un canal de televisión, -el volumen no supera los 20 decibeles-, estaba segura que Marta sobrepasaba al doble de ese volumen, hablaba a los gritos. En bien de sus oídos quería decirle basta, pero su corazón y su alma la invitaban a tener paciencia ya que la grata visita (dentro de todo, grata) no sería para mucho tiempo. La hora se aproximaba, Rita avisó que pasaría al cuarto a cambiarse de ropa, porque el ambiente no estaba para andar desabrigada. Se calzó las botas, tomó un abrigo grueso y se sentó a esperar a que Marta terminara la casi última charla como visitante. Rita se aseguró de que todo esté cerrado, hasta las llaves de luz y calefacción.
       Caminaron juntas, Marta del brazo de Rita por temor a tropezar con una baldosa suelta, que en este barrio y muchos otros, abundaban. Llegó el tren a horario y ambas ascendieron. Rita bajó tres estaciones antes de la que iba su amiga para hacer combinación. Pero la historia no terminó ahí, y el día realmente se presentaba distinto.
    Ya en casa de su alumno, se dispuso a explicar los temas demandados. Había pasado una hora cuando comenzó a sentir que su  olfato no le fallaba y desde la cocina un reconocido olor se expandía por todo el dos ambientes. El aroma particular y penetrante como molesto, salvo cuando se está dispuesto a comer al amigo del colesterol, comenzó a nadar hasta impregnar los cabellos limpios y prolijamente peinados, el abrigo colgado de un perchero y los poros de su piel perfumada. Rita solo pensaba en llegar al final de la clase. El olor a quién sabe qué cosa frita con aceite de mil usos,  le había quitado hasta las ganas de ir pasar por la parroquia y asistir a la misa vespertina. Se sintió tan mal que lo único que quería era hacer lo que hizo: llegó a su casa, se desvistió, colocó su ropa en el lavarropas (lavadora) y respiró profundo bajo la ducha tibia.
  • Prosa Poética

    TODO CONFLUYE

    Convergen,
    la deliciosa copa de helado con crema y frutilla,
    con la mirada melancólica de un niño hambriento.
    El hombre cultiva la tierra y planta árboles,
    pero basta una cerilla encendida
    para envolver el monte en tristeza
    y lloran las aves después de un incendio.
    Corroe el tiempo,
    el indeleble recuerdo
    de un amor que aun somnoliento vibra,
    para sobrevivir en el mismo aliento.
    Se relaja el artista
    y difumina el tinte cromático del manantial
    que el aguacero ha fortalecido
    en una mina de rocas adormecidas.
    Malania
    Imagen: M. J. T.

  • Prosa Poética

    EN BUSCA DE TU PRIMAVERA

    Seguiré el vuelo de las aves, emigrando donde tu primavera florece.
    Iré tras los latidos que agitan mi pecho, a anidar en las ramas de tu corazón.
    Preguntaré a los trigales que visten  la llanura por las huellas de tus pasos que me lleven hasta ti.
    A un costado del camino, un ballet de hojas que hace tiempo su otoño quedó atrás, danzan arremolinadas a mi alrededor para contarme qué cerca estás y mis suspiros como brújula señalan el punto cardinal de tu sonrisa.
    Si el atardecer me encuentra donde el sol bebe de tus aguas, recostaré mis ansias sobre la montaña y llenaré de aire mi espera…recogeré jazmines del cielo, sembraré de caricias tus manos y antes de perderme en tus brazos, mi amor en versos endulzará de besos tus labios.

    Autor: Poeta argentino Patricio Massa

    Imagen: R. E. Ch.

    Imagen: de la red, gentileza P. M.

  • Poesía

    DULCE ESPERA

    No está sola,
    pero guarda un secreto.
    ¿Por cuánto tiempo?
    No lo sabe.
    Hasta que su peso aumente,
    hasta que su panza la delate.

    Otra vez el padre ausente
    el negro se atrevió nuevamente,
    a conquistarla o a violarla.
    Nadie atestigua nada.

    Ella espera,
    a su protector, no dueño.
    Lo espera al atardecer
    subida al sillón
    ese que eligió de cama.
    Allí está cómoda
    y lo ve llegar, por la ventana.

    Lo sigue y ronronea,
    como queriendo contar
    lo que le pasa.
    Pero él lo sabe,
    supo que pasaría,
    cuando vio al negro
    rondar por el patio de su casa.

    Ella no contempla al sol,
    solo sabe que hay luz
    porque ya amaneció.
    Tampoco observa a la luna
    cuando al atardecer la mira
    y se desplaza lentamente.

    Parece estar ausente,
    en la dulce espera
    a que llegue el momento.
    ¿Cuántos gatitos serán?
    Tres o más, qué más da.
    Ojalá encuentre gente buena
    que los pueda adoptar.

    Malania
    Imagen: M. J. T. y M. N.



  • Relatos

    EL SECRETO

    Con sus 67 años de edad, se sintió persuadido y oprimido. El biotopo lo molestaba, no quería seguir así. Observar los líquenes todos los días lo deprimía, se sentía un simbionte. Esa noche eligió tomar un cóctel de frutas tropicales y se acomodó en el mullido sillón para mirar televisión.  Extraño y con sorna singular, diseñó el proyecto de su vida futura. No iba a correr el riesgo de sufrir un colapso a causa de ese trabajo y del techo que lo albergaba. Esa noche se iría para siempre sin contar a nadie cuál sería su destino. No quería seguir viviendo en esa casa cuya propietaria era su novia, la dueña de todo lo que lo rodeaba.
    Se despertó de madrugada con el televisor encendido. Fue a su habitación y ella no estaba. Tomó su maleta lista para partir y decidido se dirigió a la puerta de frente. Su novia yacía en el piso con pocos signos vitales. Tiró su maleta hacia el interior, corrió a buscar el coche y la trasladó al Hospital. Llegó a tiempo -dijo el cirujano-, su vida no corre peligro, pero tendrá un largo período de recuperación.   
    Su deseo nuevamente fue postergado sin saber hasta cuándo. Ese día la vida le deparó una sorpresa, buena o mala, sorpresa al fin.
           
    Malania
                                                                                                              
    Imagen de la red