General,  Prosa Poética

EL DOMINIO DE LA LOCURA

Es un error pensar que la locura se quedará sentada en un rincón: su propia naturaleza la impulsa a expandirse. Para lograr esto, no necesita reclamar todo de una vez, no tiene que expresar abiertamente su vocación de dominio. Basta con que exija una pequeña porción que no le corresponda. La cordura, que detesta entrar en conflicto por nimiedades, preferirá ceder ese espacio.

Ahora bien, tanto como odia el conflicto, la cordura ama la coherencia. Entonces, una vez admitida la primera excepción, tendrá que reordenar el conjunto, porque la locura se habrá apoderado de una parte que no le pertenecía y eso obligará a crear un esquema de ajustes y compensaciones que vuelva a establecer el equilibrio perdido. Este esfuerzo de reordenación acabará produciendo un completo sistema de la locura.

Así pues, la locura tan sólo realiza un pequeño gesto inicial y luego deja que la cordura haga el resto del trabajo. Aprovecha para esto la principal debilidad de su adversaria: la sensación de omnipotencia. La pobre cordura no deja de creer que puede acomodar las cosas y la fuerza de su empuje arrastra todo al dominio de la locura.

Autor: Franco Puricelli de su blog “Tercer Cajón”.



Imagen tomada de Unsplash


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