Las FIESTAS DE FIN DE AÑO nos traen nostalgia por aquellos seres que ya no están, porque no podemos compartir con ellos. Pero la vida continúa y tenemos que abocarnos al día a día, dando importancia a los seres que nos rodean, sentirnos bien con ellos o simplemente, los que se sienten solos, dar gracias por la vida misma y amarla como se nos presenta. Que la luz de la estrella de Belén ilumine los corazones de todos y cada uno de los que habitamos este planeta, para que haya paz, armonía, respeto y que, por sobre todas las cosas, primen los valores que de a poco están desapareciendo. Hagamos fuerza para que desaparezca el odio, el rencor, la mentira y todo aquello que hace tanto mal a la humanidad. por nosotros y por nuestros niños.