• Poemas

    LA TRISTEZA MUY DENTRO

    La tristeza,
    prendida como atada a su alma,
    lleva pena muy dentro.

    Es el rostro,
    la imagen del sufrimiento,
    las huellas del tiempo muestran cicatrices

    La tristeza,
    muy dentro deja ver hacia fuera
    todo el daño con el ir de los años.

    Ya sin nada consigo, solo carga humildad,
    la pobreza en el ser y el hambre del día pero,
    igual sigue andando.

    Autor: Miguel Márquez
    Imagen de la red 

  • Cuentos,  Sueños

    EL DINERO NO ES TODO

    REPORTE DIARIO. Primera entrega.

    -“Como si fuera un reporte diario, escribo esto para no olvidar”. Lo dijo Rubén y lo hizo.

    “Hoy 24 de Mayo de 2021, o más bien anoche, ocurrió algo diferente.
    Mis sueños fueron, por primera vez en mucho tiempo, algo completamente distinto a lo de siempre.
    Esta vez, soñé sin saber cómo ni por qué, con que participaba de una banda que nos hacíamos de una gran cantidad de dinero. Pero, la verdad, era que no lo robábamos ni asaltábamos a nadie. Era muy extraño.
    Tampoco recuerdo quienes eran los demás. Eso sí: debimos ser 5 personas. Y lo recuerdo porque uno de todos los que estábamos repartiéndonos esa enorme cantidad de dinero dijo: “Bien, pero fui yo el que preparó las cosas y compró todo lo necesario para que vengamos a tomar todo este dinero, me merezco algo más, o la devolución de mis gastos…”. Yo fui el que respondí a aquello, diciendo: – “Es justo que le demos una quinta parte de todo lo que nos estamos embolsando, ya que, gracias a él, podemos hacerlo. A partir de este momento, haré 5 pilas de fajos con billetes de los cuales, uno de ellos, será para él…”
    No había, en realidad, en mí, ningún egoísmo, sino sólo agradecimiento. Era una cantidad tan grande, que ni siquiera éramos capaces de contar todo ese dinero. La sensación que yo tenía era que no iba a poder gastarlo por el resto de mi vida, estaba allí (era una mesa grande, como llena de fajos de 100 billetes de $100 dólares cada uno, es decir 10 mil dólares por fajo), y los estaba poniendo cuidadosamente en una caja grande de cartón, bien acomodados en la misma, para que quepan más. Tampoco sentía miedo, ni ansiedad. Era simplemente algo de lo más común, como una cosa natural, más natural que caminar.
    Una vez que llené mi caja, y que separé lo que había decidido entregar a quien nos llevó hasta el lugar, pensé que lo que tenía en esa caja era suficiente para mí, por lo que decidí envolver la caja con un pliego de papel madera, y salir de allí. Mientras tanto, veía a los demás que seguían tomando fajos de billetes y llenando bolsas. No me importó, yo ya tenía lo que consideraba suficiente para mí.
    Pensé -en ese momento- en retirarme de allí antes de que se terminen de repartir el dinero. Creo que el sentimiento justo para ese instante fue que aquellos (a quienes no conocía, ni siquiera los había visto en mis sueños) podrían ponerse violentos y tratar de pelear por quitarles a los demás el dinero que habían separado para sí. Yo me pregunté: “¿Qué sentido tiene pelear por un fajo -o muchos- más, cuando uno pudo separar todos los que quiso, sin que los demás lo molesten? Pero entendí que la avaricia humana es infinita, y que -no conociendo a los demás- estaría tomando un riesgo innecesario si me quedase.
    Así, tomando mi caja de cartón llena de fajos con dinero, envuelta en papel madera (todo muy elegantemente envuelto, y preparado), me escabullí de allí, prácticamente (al menos esa era la idea), sin que me vieran. Y al salir de allí fui hasta una habitación de hotel (al parecer, estábamos en un edificio que parecía un gran hotel, pero donde nuestras habitaciones parecían un departamento, o quizás una oficina) en la ciudad de Buenos Aires. Había una especie de placar, sobre una pared, con una gran cantidad de puertas. Abrí una de ellas y coloqué la caja con todo el dinero adentro.
    De pronto, recordé que debía hacer una diligencia en algún lugar de la ciudad, y se me estaba haciendo tarde. Con lo que dejé las cosas allí, y salí para hacer aquello que debía (no recuerdo ni qué era, ni para qué). Tampoco recuerdo en qué viajé para hacer esa diligencia, aunque parecía ser un tren, o el subte. Viajé cómodamente y con rapidez, hasta que me bajé en algún lugar y empecé a caminar, para llegar a dónde tenía que ir.

    Mientras caminaba comienza otra parte de mi sueño. Como siempre, es casi imposible para mí hacer más de una cosa a la vez. Es decir: puedo hacer una cosa a la vez, pero en esos momentos, empiezan a generarse innumerables pensamientos en mi mente, que me hacen hasta olvidar adónde voy. Y esto ocurrió. De pronto, empecé a pensar en cómo retiraría el dinero de dónde lo había guardado. Y peor ¡por qué lo había dejado abandonado en un lugar que no tenía seguridad de nada, para venirme a hacer una diligencia que ni siquiera recordaba, y que jamás tendría la mínima importancia frente a aquella enorme cantidad de dinero que había colocado en la caja!!
    En aquel momento fue cuando entraron los malos pensamientos. No importaba qué fue lo que pensé hacer que era importante: “no lo era”. Lo importante era volver a buscar el dinero, pero ¿aún estaría donde lo dejé? Y si vuelvo ¿no me encontraré con aquellos con quienes estuve sacando todo aquel dinero de la gigantesca mesa que, habiendo terminado con su labor, me estén buscando para quitarme la parte que yo tomé? O peor: ¿podré sacar esa caja grande con dinero -que además pesa bastante- del edificio donde la dejé sin que nadie se interese por ver lo que llevo? ¿Y si me para un policía? ¿Qué le podría explicar a un policía? Yo sabía que no había asaltado a nadie, pero también sabía que era algo que no me había ganado trabajando. Alguien me llevó a ese lugar, donde se encontraba todo ese dinero, y nos dedicamos a colocarlo en una bolsa o una caja, para llevárnoslo, y nada más. ¿Fue eso un robo? Yo ni lo había pensado, pero cualquier policía pensaría eso y alguien más hasta podría matarme para quitarme el dinero.
    Tenía que hacer las cosas diferentes, de una manera más natural. Hoy, la gente joven, cargan todos ellos una mochila, ya sea para ir a trabajar, al colegio, o por cualquier cosa. Llevar una mochila y poner dentro el dinero podría ser la solución. Pero tengo mi mochila en mi casa, y debería ir a buscarla. Claro que esto me llevó a otra preocupación: ¿Cómo hago para llegar a mi casa desde allí? No tenía en claro ni dónde estaba. Más aún: ¿Entrarán todos esos fajos con dinero en mi mochila? No estaba seguro. Pero lo peor: ¿Cuánto tiempo me llevaría el ir a buscar la mochila y volver? ¿Estaría aquella caja con dinero en el mismo lugar cuando finalmente vuelva? Si aquel edificio era un hotel, y yo había salido de la habitación, había la posibilidad de que la gente del hotel hubiese alquilado la habitación a otra persona, quien quizás hubiese encontrado ya mi caja con dinero, y no me quedase nada. Es decir, una gran posibilidad de que hubiese perdido todo. Y peor aún, encontrarme con aquellas otras personas que estuvieron retirando dinero y sabrían que yo tenía una parte, y trataran de quitarme algo que realmente en este momento ni tenía, sino que lo había olvidado en aquel placar de una habitación de hotel que ni siquiera recordaba cuál era la ubicación del hotel o edificio. Tampoco recordaba siquiera el número de habitación.
    Creo que la angustia que me estaba causando este sueño a esta altura del asunto hizo que es ese momento me despertase. ¡Y me sentí feliz de darme cuenta que era sólo un sueño!
    También me sentí feliz de que no me hubiese importado mucho toda esa enorme cantidad de dinero que había guardado en la caja, que parecía que era como para vivir más de 3 vidas. Nunca lo miré al dinero como si fuese una cosa importante. Mientras recogía los fajos de billetes, le daba menos importancia que si fuesen frutas colocándolas en una bolsa del mercado.

    Al final, incluso me llegó un sentimiento de alegría por no tener ese dinero. Por no tener que pensar qué haría con eso, y que tenerlo, posiblemente me alejaría de todas las personas que tengo cerca, ya fuese porque las conozco personalmente, o no. La avaricia y el egoísmo son -además de pecados capitales o, al menos, la “avaricia” creo que lo es- sentimientos que “pudren” no sólo el alma de las personas, sino también de aquellos relacionados con uno. Y no quiero eso. No quiero volver a la pudrición de vivir sólo por el dinero”.

    Continuará el próximo domingo 06-10-24

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    TESTIGO ENTRE FLORES

    En la vereda del tiempo
    donde nada se detiene
    sobre la verja de hierro
    se cuelga un buzón de acero.
    Quién sabe qué esconde adentro.

    Es testigo de los sueños
    bajo la lluvia y el viento
    guarda muchos misterios
    con esperanzas que vienen
    quizás desde muy lejos.

    Detrás del buzón, las azaleas
    son cómplices, tal vez espías,
    imaginan dolores y risas,
    cartas que a veces tienen prisa
    y otras que no desearían ser vistas.

    Las flores bailan con la brisa
    brillando como en sonrisas,
    sus pétalos susurran secretos
    celebrando en fucsia la vida
    pintando historias infinitas.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Rubén E. Ch.

  • Poesía

    BAJO LA LLUVIA

    Bajo la lluvia estoy
    cargando años llenos de recuerdo,
    llevo el ayer atado al hoy
    esperando sin prisa el mañana.

    Miro el mundo,
    todo pasa nada queda,
    añoro lo ido que ya no regresa
    y tan solo queda un vacío.

    Bajo la lluvia estoy
    extrañando lo que un día fue,
    guardo nostalgia prendida
    en cada gota y no hay olvido.

    Autor: Poeta uruguayo Miguel Márquez
    Imagen: de la red 

  • Poemas

    BORDANDO ESPERANZAS

    Susurra el silencio entre las sombras,
    los destellos de luz se destacan
    bajo el manto de la bruma nocturna.
    Suspiros del viento como sueños anhelados
    en la penumbra bajo un cielo estrellado,
    van  tejiendo y bordando esperanzas sin miedo.
    Los sueños vuelan alto en ecos compartidos
    entre muros, detrás de montañas y mares
    latiendo en hilos de un destino no resuelto.
    Son sueños, son deseos infinitos
    que nacen en las noches con estrellas
    o en las tempestuosas y sin ellas.

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • Minicuentos

    SUEÑOS EN LIBERTAD

    Me han dejado solo dentro de esta enorme casa.
    Me llaman Michi o Negrito. Soy negro azabache y no nací completo, pero creo que soy lindo y atractivo por el color miel de mis ojos. A veces me miro al espejo y llevo el pelo impecable y brillante.
    Por suerte las puertas de todas las habitaciones quedaron abiertas. Puedo tener todo bajo control y desplazarme por la casa a pesar de tener solo tres patas. Me dejaron solo, pero tengo comida y agua suficiente para más de un día. Las piedritas para hacer mis necesidades son muchas y no quedará olor si las hago. Puedo ver por la ventana a mis hermanas adoptivas, Huma y Sía. A ellas no les faltan las patas, así que pueden correr y saltar en caso de peligro. El barrio es tranquilo y el perro es un buen guardián. Por eso no tengo miedo, estoy bien acompañado desde el exterior.
    No sé si se enojarán o no conmigo pero hoy quiero soñar lindo. Voy a dormir en la cama grande así puedo estirar mis músculos y desperezarme a mis anchas cuando me despierto.
    ¡Me pillaron! Espero no me regañen, aunque creo que no porque me tienen mucho amor.

    Malania

    Imagen: Julián T.

  • Poemas

    BAJO LA SOMBRA DE ESE ÁRBOL VIEJO

    Bajo la sombra de ese árbol viejo
    me encontré una tarde.
    Reinaba el silencio.

    Me quedé pensando en todo el ayer
    lleno de nostalgia.
    Detuve mi marcha para descansar.

    Quise entender a la soledad sin tener respuesta,
    vi la luz del sol dibujando figuras con todos los gajos
    y quedé callado guardando olvidos.

    Autor: Poeta uruguayo Miguel Márquez 

    Imagen de la red

  • General

    IGUALDAD

    La vida vale igual
    para aquel
    que calza zapatos bien lustrados
    como para aquel
    que lleva puestas unas alpargatas,
    ya que al final del camino
    de esta vida no nos llevaremos nada.
    Solo quedará el recuerdo
    de nuestras obras claras.
    Entonces, deberíamos ser buenos
    obrar para no herir a nuestros semejantes.
    Ayudar cuando esté a nuestro alcance
    ya que la recompensa vendrá,
    tarde o temprano vendrá.
    Quizás no de la misma persona,
    ni por la misma vía, pero…
    cuando menos la esperamos
    seremos retribuidos en doble o más.

    Malania

    Imágenes de la red

  • Efemérides

    PRIMAVERA

    Oficialmente, el 20 de Marzo de 2025 a las 03:06 GMT dará comienzo la primavera en el hemisferio norte. Esta estación durará 92 días y 18 horas, y terminará el 20 de Junio con el comienzo del verano. El equinoccio de Marzo es el comienzo astronómico de la temporada de primavera en el hemisferio norte. Las estaciones se invierten en el hemisferio sur, donde será otoño. 

    Hoy 21 de Septiembre comienza la Primavera en todo el hemisferio Sur, mientras que en el hemisferio Norte comienza el Otoño. Terminará el 20 de diciembre.
    Los árboles y todas las plantas que dan flores, nos muestran su belleza en esta estación y con sus aromas penetran y se difunden en el aire. Imposible no darnos cuenta de que estamos en Primavera.

    Malania

    Imágenes propias.