Relatos

POR EL BIENESTAR DE TODOS

El mundo está girando alrededor de la codicia, la mentira y el egoísmo. Todo esto lleva a que la gente permanezca desinformada, desactualizada y creyendo en todo lo que escucha y en todo lo que ve, sin darse cuenta de que, por no analizar, por no pensar, por no tener carácter ni esa fuerza de voluntad, cada día cae más en la oscuridad de las fuerzas materiales que la esclavizan y la mantienen sumisa a todo lo que otros quieren y desean.

Y mientras el pueblo, ese que sale a votar, ese que sale a discutir y que incluso llega a pelear y a maltratarse físicamente por defender una causa, muchas veces sin analizar si realmente es la correcta, pasa necesidades y sufre hambre, otros se divierten, se gozan y continúan acumulando riquezas.

Pero también debemos reconocer que gran parte de esta situación es consecuencia de nuestras propias decisiones, de no tener el valor de enfrentar la realidad y analizar lo que sucede a nuestro alrededor.

Vemos cómo muchos hermanos, a pesar de estar disfrutando de algo o de haber recibido beneficios que les permitieron vivir mejor, terminan poniéndose en contra de quienes, según su experiencia, les ayudaron, y caminan al lado de aquellos que lentamente pueden conducirlos por un camino que perjudica su bienestar, hasta el punto de no poder tener siquiera el pan de cada día.

Pero, aun viéndose en esa situación, siguen creyendo en muchas mentiras y se dejan llevar y guiar sin analizar, como caballos desbocados que avanzan directamente hacia el abismo.

Y cuando quieren reaccionar, muchas veces ya se encuentran en el fondo y les cuesta mucho trabajo volver a levantarse.

Eso es lo que vemos actualmente: personas pasando necesidades, sin tener con qué alimentarse, padeciendo hambre y dificultades. Sin embargo, muchas veces no somos capaces de mantenernos firmes cuando llega el momento de elegir a las personas que deben trabajar por el bien común, por el bienestar del pueblo y no únicamente por los intereses de los poderosos.

Que Dios de verdad nos proteja y nos ayude a despertar y a encontrar esa fuerza, esa firmeza y esa valentía que necesitamos para analizar, pensar y actuar con conciencia. No sigamos siendo débiles ni permitamos que otros decidan siempre por nosotros. Aprendamos a ejercer nuestra voluntad con responsabilidad y a trabajar por el bienestar de todos.

Eduardo Rivera C.

Colombia
Imagen: De la red

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