• Poemas

    QUIEN SE QUEDA

    Es más difícil para quien se queda,
    despedir los aromas
    de las rosas y de las lilas.
    Apilar los recuerdos y revisarlos
    es imposible,
    porque permanece la casa llena
    de presencias y experiencias,
    de vivencias, las cuales se graban en la mente.
    Nos quedamos y revivimos
    Nos vamos y dejamos la huella…
    Por eso, es más difícil para quien se queda
    despojarse de lo vivido.
    Cada rincón de la casa, grita su presencia.
    Cada momento, representa un desafío,
    para desligarnos de quien ha partido.
    Cada hora, nos cuenta aquello que hacíamos.
    El ambiente, se confabula para recordar a quien se fue,
    porque se quedó ahí, como energía ausente.
    Los recuerdos atrapan el consciente,
    es telaraña que nos succiona al abismo de la muerte.
    Morimos cada día por el hastío,
    por la falta de esa presencia, que dejó ese frío.
    Cuando estaba, el calor abundaba
    y ahora, la cobija no alcanza para subir
    la temperatura a 38 grados.
    Por eso… es más difícil para quien se queda.
    Quien se va se lleva todo y nos deja, en la orfandad,
    sin calor, sin charlas, sin un ser para compartir la soledad.
    La copa, se queda casi vacía, y cada gota de vino duele,
    se clava en las células de quien la bebe.
    Sangramos poco a poco, sorbiendo los recuerdos,
    reviviéndolos uno a uno, porque no queremos que se nos escapen.
    Deseamos que perduren como fotografías en la mente,
    que se puedan revisar día a día para fijarlas más.
    Aprehenderlas, como fichas dentro de nuestras manos,
    para observarlas cuando lo deseamos.
    Mis lágrimas, dicen que te llevo dentro,
    que me voy… pero me quedo.
    Estás sobre mí, como la nube que cruza el cielo,
    te siento como al aguacero,
    porque eres atmósfera, sol y cielo.
    Mañana, tarde, noche desesperada
    A donde mire, estás
    Donde voy… te encuentro.
    Por eso, es más difícil para quien se queda
    Pero igual, para quien se va, la ausencia pega…

    Autora: Escritora Prof. Sira Vargas de Biheller
    Barquisimeto Venezuela.

    Imagen: propia (Malania)

  • General

    VACÍOS SIN LLENAR

    Hay ausencias que llegan
    con un final irremediable
    y dejan un hueco intacto hasta en el aire,
    un lugar donde nada encaja
    porque ya no hay forma de volver.

    Pero existen otros vacíos más callados:
    los que dejan quienes aún
    respiran a nuestro lado,
    los que se alejan sin irse del todo,
    los que están lejos aun estando cerca.

    Son huecos sin nombre ni consuelo,
    nacidos de silencios prolongados,
    de distancias que nadie mide
    y que tampoco saben llenarse
    ni siquiera con fuegos apagados.

    Ambos pesan igual en el pecho:
    unos por lo perdido,
    otros por lo que sigue ahí
    pero ya no alcanza.
    Son vacíos que la nostalgia abraza.

    Malania

    Imagen: de la red


  • Poemas

    REGALOS VACÍOS

    Llegan las manos temblorosas,
    niños, ancianos, almas en tránsito,
    despertando una chispa de fiesta
    ante las cajas vestidas de colores.

    El papel brillante se desgarra
    como un amanecer que promete abundancia,
    y en los dibujos de frutas, cereales y pasteles
    respiran su perfume imaginado.

    Creen tocar la salvación con los dedos,
    pero al abrir la entraña de cartón
    solo encuentran un hueco frío,
    un silencio que golpea fuerte y vacío.

    La nada les estalla en los ojos,
    la ilusión cae hecha polvo sobre el suelo,
    y el llanto —viejo y nuevo—
    se mezcla con la nube de sombras al vuelo.

    Porque cada caja, tan perfecta, tan radiante,
    es apenas una sonrisa cruel disfrazada de promesa,
    una ausencia envuelta con esmero,
    un espejismo que se deshace entre sus manos.

    Y allí, en la hondura de ese vacío,
    se revela una oscuridad antigua,
    ligera como un alma cansada
    que ya partió hacia el otro lado del valle,
    dejando solo el eco
    de lo que pudo haber sido alimento,
    y fue nada.
    El hambre continúa, danza en la panza,
    y en burbujas de aire se desplaza.

    Malania

    Imagen propia                        

  • Poesía

    AMOR DE VIDA

    Si volviera a verte,
    amor de mi vida,
    sabrías que en mi pecho
    tu ausencia sigue herida.

    Me pierdo en tu silencio,
    me envuelve su dolor;
    y en él voy descubriendo
    la sombra del adiós.

    Mi vida es para ti,
    mi eterno y fiel deseo;
    soñar que estoy contigo
    alivia lo que siento.

    Quisiera así abrazarte,
    besarte como ayer,
    y darte mis anhelos,
    mis sueños de papel.

    Aquellos que tejimos
    bajo el amanecer,
    jurando estar unidos
    por siempre y hasta el fin.

    Amor, cuando te nombro
    susurro mi querer:
    tu ternura me enciende,
    tu dulzura es mi bien.

    Te amo por tu fortaleza,
    por todo lo que fue;
    aunque el tiempo nos cambie,
    jamás te olvidaré.

    Malania

    Imagen: gentileza de Ricardo G.

  • Relatos

    SI VOLVIERA A VERTE

    “Si se volvieran a ver, ella emitirá un silencio para contemplarlo.”
    Alguien escribió esa frase y me ha hecho reflexionar.
    Sinceramente, si lo volviera a ver algún día,
    depende de quien sea, seguramente reaccionaría
    de diferente manera.
    He pensado en dos personas:
    a una, la contemplaría sin emitir palabra,
    quizás con una sonrisa.
    A otra persona, correría para abrazarla.
    En fin…todo depende del sentimiento del momento
    y también, del acumulado en su ausencia.
    Mi vida ha sido sacudida por un ventarrón de cambios:
    domicilio, ocupación, costumbres.
    Gracias a Dios, las puntadas en el pecho que a veces tenía
    no eran por problemas cardíacos (según los médicos) sino por ansiedad o mala conciencia (recuerdos ingratos).

    Malania

    Imagen: Javier A. T.

  • Poemas

    AMOR IMPOSIBLE

    Hay una parte de mí
    que vive soñando contigo
    pendiente de ti.
    Cada día despierto contigo
    te siento y sonrío,
    estás lejos de aquí.
    Amor increíble
    Amor imposible
    Amor de locura
    Sintiendo sin ti.

    Tu yo, vanidoso
    se burla, altivo,
    se ríe de mí.
    Y cuando llega la noche
    te busco en mis sueños.
    Me duermo en tus brazos
    me siento feliz.
    Tu vida, ajena a mí,
    sin saber lo que siento.
    O, acaso, sabiendo,
    muy lejos de aquí.
    Caricias sin roce,
    latidos pequeños.
    Dibujos sin trazos,
    labios sin carmín.

    Malania
    Poema de El Refugio de la Playa

    Imagen: propia

  • Poemas

    SUSURRO DE AUSENCIA

    Sus ojos lo buscaron
    como quien abraza
    lo que no se puede tocar
    y en una calma agitada
    hablaron el idioma
    que solo podían entender
    el corazón y el alma.
    No hubo palabra
    que no cubriera el vacío,
    ni silencio
    que no presagiara,
    con el eco de los latidos
    un sentimiento oculto.
    El reloj, con un lento tic tac,
    devoró las horas,
    y con la última campanada
    llegó el fin del encuentro.
    En su sonrisa,
    quedó guardada la imagen,
    como un secreto dulce
    que solo el corazón conoce.
    Lo acarició con la mirada
    y sin querer herirlo
    lo estrechó
    en un interminable abrazo.
    Ella lo miró partir
    por el andén del tren
    en aquel largo subterráneo.
    Aún susurra su nombre
    cuando el silencio se hace noche.


    Malania

    Imágenes: Gentileza de A. M. N. y propia

  • Poemas

    MELANCÓLICOS DOMINGOS

     Hoy el café sabe a eco,
    a pasos que no vuelven,
    a mensajes sin enviar.

    La ciudad bosteza lento,
    como si el tiempo dudara
    en avanzar sin ti.

    Hay domingos que no son días,
    sino estados del alma:
    una canción antigua,
    una foto sin filtro,
    una ausencia con nombre.

    Me siento en el borde del sofá
    como quien espera que algo pase,
    aunque sepa que nada pasa
    cuando el corazón está en pausa.

    Hoy los minutos son suaves,
    la melancolía me invade.
    Hoy me abrazo en silencio,
    porque a veces,
    la nostalgia también es compañía.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poemas

    LABERINTO ESPIRALADO

    Mi mente deambuló perdida   
    por la 9 de Julio y otra avenida.
    Caminé como en laberinto espiralado.
    Nada ya me importaba
    si no encontraba lo que yo buscaba.
    La ausencia y lejanía se presentaban
    como un enigma bajo las estrellas
    esas que yo no veía.
    Ni los destellos de los faros
    mis pensamientos iluminaban.
    Hoy las aureolas son más brillantes,
    hacen nacer corrientes
    de inspiración, como vertidas
    de un manantial transparente.
    De aquella locura inquieta y sin sol,
    esa que mi soledad rondaba,
    no quedan vestigios, hoy no existe.
    Ya no pierdo la consciencia por un amor
    que se devuelve en desamor.
    Ya no me pierdo en el laberinto de la nada,
    si el viento sonrisas me regala,
    me divierten la nieve y la escarcha.
    El rocío fresco de la mañana
    me hace respirar profundo
    llenando mis pulmones de aire puro,
    sin recuerdos amargos.
    El sonar de campanas
    los domingos a la mañana,
    o los días entre semana
    anunciando el Ángelus,
    no me traen nostalgia,
    simplemente me alegran.
    Disfruto de los árboles
    sus frutos maduros y sus flores
    porque hay vida en ellos,
    se expresan con todos sus colores.

    Malania

    Imagen: propia

  • General

    INDIFERENCIA

    De los tantos posibles tropiezos
    que hemos podido tener en la vida,
    sin querer nace la indiferencia.
    Cuántas veces nos golpeamos la cabeza
    ante un amor no correspondido,
    por no poder tomar conciencia,
    con serenidad ante la ausencia
    de atracción y compromiso del otro.
    La apatía se instala sin conciencia,
    el sentimiento de amor vuela y muere,  
    por falta de interés y con frecuencia
    el cuerpo, el alma y todo el ser,
    reaccionan sin rechazo, sin atracción,
    evadiendo  el compromiso y la pasión.
    Pero los días continúan
    y nacen otros sentimientos,
    amor por la vida, por la naturaleza
    con su extraordinaria y milagrosa belleza.
    Como el sol que se integra al río
    para acariciarlo con calor y brillo.
    Como la mascota Kiara
    que disfruta del estar alzada.
    Como el paisaje verde y aromático
    que nos saluda al pasar
    con sus ramas al viento y su canto.
    Como la luna llena
    que ilumina los campos
    y la brisa atardecida y fresca.
    No hay indiferencia,
    hay amor por la vida misma.


    Malania

    Imágenes: Rosana G. B., Roxana E. S., Yoli R. y Jorge T.