IMAGINARIO O REAL
No todo lo que se escribe ha sucedido,
ni todo verso tiene un destinatario;
a veces nace un mundo imaginado,
un sueño que jamás hemos vivido.El que no lee quizá no lo ha entendido:
confunde al escritor con su relato,
y busca en cada verso un nombre, un dato,
un rostro que en la vida haya existido.Yo misma alguna vez tuve ese miedo,
cuando alguien que yo amaba preguntaba
a quién iban los versos que escribía.Por evitar los celos y el enredo,
un cuaderno de amores se quemaba…
y con él, tantas voces que inventaba.Pero el tiempo, con su extraña melodía,
me enseñó que escribir también es vuelo:
puede ser verdad, mentira, fantasía,
memoria, ficción, deseo o desvelo.Después de aquella ausencia dolorosa,
volví a tomar la pluma entre mis manos,
y descubrí, serena y dichosa,
que no todo precisa ser humano.Hoy escribo sin miedo a que pregunten
si aquello sucedió, si fue conmigo;
que cada lector encuentre lo que busque,
porque el verso es libre… y no es testigo.Aquí caben lo real y lo inventado,
la pena, el amor, el sueño y la ilusión;
todo puede habitar lo imaginado,
porque escribir también es liberación.Malania
Imagen: de la red
GUIRNALDAS
El sonido de los grillos era el único acompañante de don Mateo en aquella noche estrellada, como muchas otras noches. El pueblo dormía, pero en su corazón latía una mezcla de emoción y nerviosismo. Había pasado días decorando el sendero que llevaba a su pequeña casa, transformándolo en un túnel mágico de luces cálidas y guirnaldas coloridas.
Parece que las luciérnagas han bajado a visitarnos -murmuró para sí mismo-, contemplando cómo los banderines de colores, ahora iluminados por las pequeñas bombillas, bailaban suavemente con la brisa nocturna. Quería que la bienvenida fuera perfecta. Quería que el primer paso que ella diera de vuelta a casa fuera sobre un camino de alegría.
Con un suspiro, don Mateo se sentó en el banco de madera que había colocado a la entrada del sendero. Estaba vacío, un recordatorio silencioso de la ausencia que pronto llegaría a su fin. Sus dedos, callosos por el trabajo de jardinería, acariciaron la madera pulida, mientras sus ojos se clavaban en la oscuridad del camino principal, esperando divisar la figura que anhelaba.
¿Y si no le gusta? ¿Y si prefiere el bullicio de la ciudad? -los fantasmas de la duda comenzaron a rondar su mente-. Pero la imagen de su nieta, la pequeña Lucía, con su risa contagiosa y sus ojos llenos de curiosidad, disipó cualquier rastro de inseguridad. No importaba la edad que tuviera, ella siempre sería su pequeña exploradora.
El tiempo pasaba lentamente, pero la determinación de don Mateo no flaqueaba. Se levantó y ajustó una de las bombillas que parecía estar parpadeando. Luego, regresó al banco, dispuesto a esperar todo el tiempo que fuera necesario.
Y entonces, en la distancia, un destello de luz. El coche de su hijo asomaba por la curva. El pulso de don Mateo se aceleró. Se puso de pie, su mirada fija en el vehículo que se acercaba.
El coche se detuvo y una figura joven y esbelta descendió. Era Lucía, pero no la niña que recordaba. Había crecido, se había convertido en una mujer hermosa y segura de sí misma.
¡Abuelo!, -gritó, corriendo hacia él-.
Don Mateo no pudo contener las lágrimas. La abrazó con fuerza, sintiendo el calor de su cuerpo y el aroma de su perfume, que le evocaba recuerdos de tardes de verano y risas compartidas.
Bienvenida a casa, mi niña, -susurró-, con la voz entrecortada por la emoción
Lucía se separó un poco, sus ojos brillando con lágrimas de alegría. Contempló el sendero iluminado, las guirnaldas de colores que se mecían suavemente con el viento.
“Es… es hermoso, abuelo”, dijo, su voz apenas un hilo. “Es el camino más bonito que he visto nunca”.
Don Mateo sonrió, su corazón rebosante de felicidad. Tomó la mano de su nieta y, juntos, comenzaron a caminar por el sendero iluminado.
Teníamos mucho que contarnos, pero el banco vacío ya no lo estaba. Ahora, estaba lleno de risas, de recuerdos y de la certeza de que el amor, como las luces del sendero, siempre brilla con más fuerza en la oscuridad.
Malania
Imagen: M. Julián T.
PADRES PRESENTES Y AUSENTES
Hoy pienso en ti, padre querido,
que ya no caminas por este sendero,
pero tu voz sigue siendo abrigo
y tu amor, mi refugio sincero.Hay sillas ocupadas en muchas mesas,
abrazos que aún pueden darse hoy;
padres que sonríen entre sus familias,
y qué bendición tan grande son.Y aunque el mío partió hace tiempo,
no se ha ido de mi corazón;
vive en cada consejo aprendido,
en cada paso, en cada decisión.A quienes tienen a su padre cerca,
abrácenlo sin esperar después;
digan hoy las palabras guardadas,
porque el tiempo no vuelve otra vez.Y a ti, padre mío, donde estés,
te llevo conmigo cada día;
porque la distancia no vence al amor,
ni la ausencia borra tu compañía.Hoy celebro a los padres presentes,
y también a los que ya partieron;
porque quienes amaron de verdad
nunca mueren: permanecen,
viviendo en nuestros recuerdos.Malania
Imagen: de la red
QUIEN SE QUEDA
Es más difícil para quien se queda,
despedir los aromas
de las rosas y de las lilas.
Apilar los recuerdos y revisarlos
es imposible,
porque permanece la casa llena
de presencias y experiencias,
de vivencias, las cuales se graban en la mente.
Nos quedamos y revivimos
Nos vamos y dejamos la huella…
Por eso, es más difícil para quien se queda
despojarse de lo vivido.
Cada rincón de la casa, grita su presencia.
Cada momento, representa un desafío,
para desligarnos de quien ha partido.
Cada hora, nos cuenta aquello que hacíamos.
El ambiente, se confabula para recordar a quien se fue,
porque se quedó ahí, como energía ausente.
Los recuerdos atrapan el consciente,
es telaraña que nos succiona al abismo de la muerte.
Morimos cada día por el hastío,
por la falta de esa presencia, que dejó ese frío.
Cuando estaba, el calor abundaba
y ahora, la cobija no alcanza para subir
la temperatura a 38 grados.
Por eso… es más difícil para quien se queda.
Quien se va se lleva todo y nos deja, en la orfandad,
sin calor, sin charlas, sin un ser para compartir la soledad.
La copa, se queda casi vacía, y cada gota de vino duele,
se clava en las células de quien la bebe.
Sangramos poco a poco, sorbiendo los recuerdos,
reviviéndolos uno a uno, porque no queremos que se nos escapen.
Deseamos que perduren como fotografías en la mente,
que se puedan revisar día a día para fijarlas más.
Aprehenderlas, como fichas dentro de nuestras manos,
para observarlas cuando lo deseamos.
Mis lágrimas, dicen que te llevo dentro,
que me voy… pero me quedo.
Estás sobre mí, como la nube que cruza el cielo,
te siento como al aguacero,
porque eres atmósfera, sol y cielo.
Mañana, tarde, noche desesperada
A donde mire, estás
Donde voy… te encuentro.
Por eso, es más difícil para quien se queda
Pero igual, para quien se va, la ausencia pega…Autora: Escritora Prof. Sira Vargas de Biheller
Barquisimeto Venezuela.Imagen: propia (Malania)
VACÍOS SIN LLENAR
Hay ausencias que llegan
con un final irremediable
y dejan un hueco intacto hasta en el aire,
un lugar donde nada encaja
porque ya no hay forma de volver.Pero existen otros vacíos más callados:
los que dejan quienes aún
respiran a nuestro lado,
los que se alejan sin irse del todo,
los que están lejos aun estando cerca.Son huecos sin nombre ni consuelo,
nacidos de silencios prolongados,
de distancias que nadie mide
y que tampoco saben llenarse
ni siquiera con fuegos apagados.Ambos pesan igual en el pecho:
unos por lo perdido,
otros por lo que sigue ahí
pero ya no alcanza.
Son vacíos que la nostalgia abraza.Malania
Imagen: de la red
REGALOS VACÍOS
Llegan las manos temblorosas,
niños, ancianos, almas en tránsito,
despertando una chispa de fiesta
ante las cajas vestidas de colores.El papel brillante se desgarra
como un amanecer que promete abundancia,
y en los dibujos de frutas, cereales y pasteles
respiran su perfume imaginado.Creen tocar la salvación con los dedos,
pero al abrir la entraña de cartón
solo encuentran un hueco frío,
un silencio que golpea fuerte y vacío.La nada les estalla en los ojos,
la ilusión cae hecha polvo sobre el suelo,
y el llanto —viejo y nuevo—
se mezcla con la nube de sombras al vuelo.Porque cada caja, tan perfecta, tan radiante,
es apenas una sonrisa cruel disfrazada de promesa,
una ausencia envuelta con esmero,
un espejismo que se deshace entre sus manos.Y allí, en la hondura de ese vacío,
se revela una oscuridad antigua,
ligera como un alma cansada
que ya partió hacia el otro lado del valle,
dejando solo el eco
de lo que pudo haber sido alimento,
y fue nada.
El hambre continúa, danza en la panza,
y en burbujas de aire se desplaza.Malania
Imagen propia
AMOR DE VIDA
Si volviera a verte,
amor de mi vida,
sabrías que en mi pecho
tu ausencia sigue herida.Me pierdo en tu silencio,
me envuelve su dolor;
y en él voy descubriendo
la sombra del adiós.Mi vida es para ti,
mi eterno y fiel deseo;
soñar que estoy contigo
alivia lo que siento.Quisiera así abrazarte,
besarte como ayer,
y darte mis anhelos,
mis sueños de papel.Aquellos que tejimos
bajo el amanecer,
jurando estar unidos
por siempre y hasta el fin.Amor, cuando te nombro
susurro mi querer:
tu ternura me enciende,
tu dulzura es mi bien.Te amo por tu fortaleza,
por todo lo que fue;
aunque el tiempo nos cambie,
jamás te olvidaré.Malania
Imagen: gentileza de Ricardo G.
SI VOLVIERA A VERTE
“Si se volvieran a ver, ella emitirá un silencio para contemplarlo.”
Alguien escribió esa frase y me ha hecho reflexionar.
Sinceramente, si lo volviera a ver algún día,
depende de quien sea, seguramente reaccionaría
de diferente manera.
He pensado en dos personas:
a una, la contemplaría sin emitir palabra,
quizás con una sonrisa.
A otra persona, correría para abrazarla.
En fin…todo depende del sentimiento del momento
y también, del acumulado en su ausencia.
Mi vida ha sido sacudida por un ventarrón de cambios:
domicilio, ocupación, costumbres.
Gracias a Dios, las puntadas en el pecho que a veces tenía
no eran por problemas cardíacos (según los médicos) sino por ansiedad o mala conciencia (recuerdos ingratos).Malania
Imagen: Javier A. T.
AMOR IMPOSIBLE
Hay una parte de mí
que vive soñando contigo
pendiente de ti.
Cada día despierto contigo
te siento y sonrío,
estás lejos de aquí.
Amor increíble
Amor imposible
Amor de locura
Sintiendo sin ti.
Tu yo, vanidoso
se burla, altivo,
se ríe de mí.
Y cuando llega la noche
te busco en mis sueños.
Me duermo en tus brazos
me siento feliz.
Tu vida, ajena a mí,
sin saber lo que siento.
O, acaso, sabiendo,
muy lejos de aquí.
Caricias sin roce,
latidos pequeños.
Dibujos sin trazos,
labios sin carmín.Malania
Poema de El Refugio de la PlayaImagen: propia
SUSURRO DE AUSENCIA
Sus ojos lo buscaron
como quien abraza
lo que no se puede tocar
y en una calma agitada
hablaron el idioma
que solo podían entender
el corazón y el alma.
No hubo palabra
que no cubriera el vacío,
ni silencio
que no presagiara,
con el eco de los latidos
un sentimiento oculto.
El reloj, con un lento tic tac,
devoró las horas,
y con la última campanada
llegó el fin del encuentro.
En su sonrisa,
quedó guardada la imagen,
como un secreto dulce
que solo el corazón conoce.
Lo acarició con la mirada
y sin querer herirlo
lo estrechó
en un interminable abrazo.
Ella lo miró partir
por el andén del tren
en aquel largo subterráneo.
Aún susurra su nombre
cuando el silencio se hace noche.
MalaniaImágenes: Gentileza de A. M. N. y propia


