Relatos

TODO VUELVE

Si todos fuéramos conscientes de que todo el mal que hacemos se nos devuelve como un boomerang, actuaríamos de una manera muy diferente. Pensaríamos antes de hablar, de juzgar o de actuar, procurando que cada paso estuviera guiado por el amor, la verdad y el deseo de ayudar, orientar y servir a los demás, en lugar de sembrar odio, envidia, mentira o división.

Sin embargo, la realidad que vivimos es otra. Con demasiada frecuencia encontramos personas que disfrutan enfrentando a unos con otros, difundiendo comentarios o acusaciones sin conocer la verdad. Lo más preocupante es que esta conducta ya no se limita a pequeños grupos o comunidades; hoy la vemos en casi todos los ámbitos de la sociedad: en los hogares, en los lugares de trabajo, en las instituciones públicas y privadas, e incluso en los más altos escenarios del poder político.

Por eso Jesús enseñó la parábola del sembrador. Es una enseñanza sencilla y profunda: todo lo que sembramos, tarde o temprano, lo cosecharemos. Si sembramos mentira, recogeremos desconfianza; si sembramos odio, encontraremos violencia; pero si sembramos amor, servicio, justicia y comprensión, esos mismos frutos regresarán a nuestra vida.

Procuremos entonces sembrar siempre el bien. Que nuestras palabras unan en lugar de dividir; que nuestras acciones inspiren en lugar de destruir; que nuestro ejemplo motive a otros a caminar por el sendero de la verdad. Solo así construiremos una sociedad más justa, más fraterna y más humana, donde la paz, la serenidad y el amor sean la cosecha de nuestras propias obras.

No lo olvidemos nunca.


Autor: Eduardo Rivera C. Imagen: de la red

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