Poemas

ACHIRA

La flor, a gusto no se sentía,
pensaba cómo embellecer su imagen.
Consultó con el verde de las hojas
y con la tierra caliente a mediodía.
Cuando se despertó,
en un soleado día,
el amanecer la sorprendió:
unos de sus pétalos
vestían de otro color.
Quizás la tierra roja
y un rayo de sol
forjaron en ella ese otro color.
La flor agradeció
y por mucho tiempo
erguida y esbelta, permaneció.
Ni el calor de mediodía
esta vez la sofocó.

Malania

Imagen: propia

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