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HOMBRE INTEGRAL

Dificultades en las relaciones

En una charla dictada a jóvenes universitarios sobre el hombre integral, pude comprender mejor por qué se presentan tantas dificultades en las relaciones entre el hombre y la mujer en la actualidad.

Resulta que la mayoría de los jóvenes estaban sentados, mientras muchas jóvenes permanecían de pie. Al preguntarles a los muchachos por qué no tenían la caballerosidad de cederles el puesto a las jóvenes, me respondieron:

—Porque ellas son iguales a nosotros, e incluso muchas veces actúan peor que nosotros.

Sorprendido por aquella respuesta, les pregunté por qué se expresaban de esa manera. Entonces me dijeron:

—Porque hoy ellas hacen todo lo que nosotros hacemos. Son ellas quienes muchas veces nos invitan a una discoteca o a tomar unos tragos. En ocasiones pagan la cuenta y otras veces compartimos los gastos por igual. También sucede que algunas nos proponen compartir juntos por un tiempo y luego seguir cada uno su camino sin ningún compromiso.

Añadieron que muchas jóvenes les expresaban abiertamente que trabajaban y estudiaban para ocupar posiciones de poder y que aspiraban a que, en el futuro, las mujeres fueran quienes dirigieran los principales espacios de la sociedad, mientras los hombres asumieran tareas que tradicionalmente habían desempeñado ellas.

Ante estas afirmaciones, decidí preguntarles a las jóvenes si lo que decían los muchachos era cierto. Ellas respondieron que sí. Explicaron que estudiaban y trabajaban para alcanzar independencia, tomar sus propias decisiones y no depender de la voluntad de ningún hombre. Consideraban que tenían el mismo derecho a actuar libremente y a construir su propio destino.

Al escuchar ambas posiciones, comprendí mejor por qué muchas personas afirman que la sociedad atraviesa una etapa de profunda confusión. Con frecuencia se confunde la libertad con el libertinaje, así como la igualdad con la competencia o la imposición.

Sin embargo, considero que ni el hombre ni la mujer deben buscar imponerse el uno sobre el otro. Ambos poseen inteligencia, capacidades y talentos valiosos. Nuestro Padre nos creó con igualdad de dignidad y con la capacidad de complementarnos, colaborar y trabajar juntos.

La verdadera armonía no se encuentra en la dominación de un sexo sobre el otro, sino en el respeto mutuo, la comprensión y la cooperación. Debemos aprender a darnos la mano, a reconocer nuestras diferencias y nuestras fortalezas, y a trabajar unidos en beneficio de todos.

Solo así podremos construir una sociedad más equilibrada, donde hombres y mujeres avancen juntos, apoyándose mutuamente y contribuyendo al bienestar común.

Autor:  Eduardo Rivera C.

Imagen: de la red

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