• Minicuentos

    RECUERDOS DEL SUBTERRÁNEO

    EL MUCHACHO DEL METRO

    Hay recuerdos que el metro guarda para uno. Algunos permanecen dormidos durante años, hasta que una palabra, una fotografía o el texto de un amigo los despierta de golpe. Hoy me ocurrió eso al leer una entrada en el blog de una amiga. Bastó que mencionara el metro para que volviera a verme allí, entre el traqueteo del vagón y el ir y venir de la gente.

    Aquel día viajaba como tantas otras veces. El vagón iba lleno, aunque no tanto como para impedirme observar a un joven que permanecía de pie junto a la puerta, listo para bajar en cualquier estación. Vestía como un oficinista: camisa impecable, pantalón bien planchado, zapatos lustrados. En una mano sostenía el teléfono celular y sus dedos se deslizaban sin descanso sobre la pantalla. Escribía con tanta concentración que el resto del mundo parecía no existir.

    Era mucho más joven que yo, casi de la edad de uno de mis hijos. Sin embargo, había algo en él que llamaba la atención. No era solo la juventud ni la elegancia discreta con que iba vestido. Era esa armonía difícil de explicar que, de vez en cuando, aparece en algunas personas. Era, sencillamente, hermoso.

    No pude evitar mirarlo durante buena parte del viaje. Él jamás levantó la vista. Nunca advirtió que una desconocida lo observaba con una mezcla de admiración y ternura, sin otro pensamiento que el de contemplar una belleza tan natural como pasajera.

    Cuando el tren se detuvo una estación antes de la mía, guardó el teléfono y descendió. Las puertas se cerraron y el vagón volvió a ponerse en marcha.

    Mientras lo veía alejarse por el andén, pensé que, si hubiera bajado conmigo, tal vez habría reunido el valor para decirle una sola frase:

    —Eres hermoso, como un rey. ¿Lo sabes?

    Nunca lo hice.

    Y quizá por eso, tantos años después, sigue viajando en mi memoria, joven para siempre, entre el ruido del metro y las puertas que se abren y se cierran.

    Malania

    Imagen: de la red

  • General

    HOMBRE INTEGRAL

    Dificultades en las relaciones

    En una charla dictada a jóvenes universitarios sobre el hombre integral, pude comprender mejor por qué se presentan tantas dificultades en las relaciones entre el hombre y la mujer en la actualidad.

    Resulta que la mayoría de los jóvenes estaban sentados, mientras muchas jóvenes permanecían de pie. Al preguntarles a los muchachos por qué no tenían la caballerosidad de cederles el puesto a las jóvenes, me respondieron:

    —Porque ellas son iguales a nosotros, e incluso muchas veces actúan peor que nosotros.

    Sorprendido por aquella respuesta, les pregunté por qué se expresaban de esa manera. Entonces me dijeron:

    —Porque hoy ellas hacen todo lo que nosotros hacemos. Son ellas quienes muchas veces nos invitan a una discoteca o a tomar unos tragos. En ocasiones pagan la cuenta y otras veces compartimos los gastos por igual. También sucede que algunas nos proponen compartir juntos por un tiempo y luego seguir cada uno su camino sin ningún compromiso.

    Añadieron que muchas jóvenes les expresaban abiertamente que trabajaban y estudiaban para ocupar posiciones de poder y que aspiraban a que, en el futuro, las mujeres fueran quienes dirigieran los principales espacios de la sociedad, mientras los hombres asumieran tareas que tradicionalmente habían desempeñado ellas.

    Ante estas afirmaciones, decidí preguntarles a las jóvenes si lo que decían los muchachos era cierto. Ellas respondieron que sí. Explicaron que estudiaban y trabajaban para alcanzar independencia, tomar sus propias decisiones y no depender de la voluntad de ningún hombre. Consideraban que tenían el mismo derecho a actuar libremente y a construir su propio destino.

    Al escuchar ambas posiciones, comprendí mejor por qué muchas personas afirman que la sociedad atraviesa una etapa de profunda confusión. Con frecuencia se confunde la libertad con el libertinaje, así como la igualdad con la competencia o la imposición.

    Sin embargo, considero que ni el hombre ni la mujer deben buscar imponerse el uno sobre el otro. Ambos poseen inteligencia, capacidades y talentos valiosos. Nuestro Padre nos creó con igualdad de dignidad y con la capacidad de complementarnos, colaborar y trabajar juntos.

    La verdadera armonía no se encuentra en la dominación de un sexo sobre el otro, sino en el respeto mutuo, la comprensión y la cooperación. Debemos aprender a darnos la mano, a reconocer nuestras diferencias y nuestras fortalezas, y a trabajar unidos en beneficio de todos.

    Solo así podremos construir una sociedad más equilibrada, donde hombres y mujeres avancen juntos, apoyándose mutuamente y contribuyendo al bienestar común.

    Autor:  Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

  • Poemas

    EL PODER DE LAS PALABRAS

    Las palabras son así; nunca callan

    en la mente inquieta de la rebelión;

    tan solo descansan su voz

    ante la vergüenza y el asco que las rodean.

    Las palabras son la voz de las injusticias:

    siempre firmes, penetrantes y valientes;

    son el grito —aun cuando mudo— que se alza

    en silencio para proclamar sus heridas.

    Las palabras son la voz de todos nosotros:

    de la alegría, del dolor, de la frustración;

    son el eco de los sentimientos

    que germinan en nuestros corazones.

    Son ellas las que hablan en silencio:

    ese silencio contenido en la garganta

    en medio de la injusticia, el dolor y la soledad;

    ¡es con ellas que el silencio… se alza!

    A FORÇA DAS PALAVRAS

    As palavras são assim, nunca se calam

    na mente inquieta da revolta

    apenas descansam sua voz

    da vergonha e do nojo, à sua volta

    As palavras são a voz das injustiças

    sempre firmes, acutilantes, destemidas

    são o grito, mesmo mudo, que em silêncio

    se levantam para gritar as suas feridas

    As palavras são a voz de todos nós

    da alegria, da  dor, da frustração

    as palavras são o eco do sentir

    que germina no nosso coração

    São elas que falam em silêncio

    que se esconde contido na garganta

    da injustiça, da dor, da solidão

    é com elas que o silêncio…se levanta!

    Autor: Mário Margaride

    Imagen: gentileza del autor

  • Haikus

    GATO EN ALTURA

    Un gato en alto
    en el jardín de casa.
    Cómplice el árbol.

    Trepó ligero.
    Con astucia vigila,
    busca comida.

    Aventurero
    sube al árbol con hambre.
    Tiemblan las hojas.

    Árbol muy feliz,
    bienvenido en sus ramas,
    ronronea el sol.

    Malania

    Imagen: Reyna de Py.

  • Poesía

    LUZ VIVA

    (Soneto)

    Hay cuentos que la vida va tejiendo
    con hilos de imposibles y de latido,
    y al vernos en su cauce detenidos
    sentimos que es un sueño sucediendo.

    Creerlo se hace frágil y tremendo,
    pues todo luce claro y sin sentido,
    como si el tiempo, en calma suspendido,
    dejara al alma al borde de su estruendo.

    Y así, sin despertar, nos sostenemos,
    tomando cada instante como un puente
    que une lo soñado con lo cierto.

    Porque en su luz tan viva comprendemos
    que a veces lo más hondo y sorprendente
    es vivir lo imposible ya despierto.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Descripción

    ARAÑA PLATEADA

    La Argiope argentata, es una araña conocida como araña plateada de jardín o araña tigre.
    Es un arácnido común, inofensivo para humanos y mascotas. No es agresiva.
    Habita en jardines de América.
    Su cuerpo es plateado, amarillo y negro. Se sitúa en el centro de su telaraña formando un signo X con sus patas.
    Las hembras son mucho más grandes que los machos.
    Suelen descansar en el centro de la tela, que a menudo presenta un diseño en zigzag, utilizado para atraer insectos y estabilizar la red.
    Es beneficiosa para el ambiente, se alimenta de insectos atrapados en su telaraña que es bastante más dura que la de otras especies.
    Su hábitat es frecuente en jardines, zonas urbanas y rurales con vegetación.

    Se recomienda no matarla, ya que ayuda a mantener el equilibrio del ecosistema del jardín. 

    Info de la red

    Imagen: Rosana G. B.

  • Descripción

    COMADREJA

    Las comadrejas (especialmente la comadreja overa o zarigueya) son marsupiales nativos que actúan como controladores de plagas naturales, alimentándose de cucarachas, caracoles, garrapatas, serpientes y roedores.
    Son animales solitarios, nocturnos y trepadores que suelen vivir en áreas urbanas y rurales. Al sentirse amenazadas, fingen estar muertas o gruñen.
    A pesar de su pequeño tamaño es un cazador eficiente que puede abatir presas de entre cinco y diez veces su propio peso. La comadreja común tiene un cuerpo pequeño, muy alargado y extremadamente flexible con un hocico pequeño, aunque algo alargado, y cabeza roma que no supera el grosor del cuello. Los ojos son grandes, prominentes y de color oscuro. Las extremidades y cola son cortas; esta última abarca menos de la mitad de su longitud corporal. Las patas están provistas de garras afiladas y las plantas son bastante peludas.
    El cráneo en líneas generales es similar al del armiño, pero más pequeño. ​
    La comadreja común se moviliza por medio de saltos.             

    Alimentación y dieta
    Su minúsculo tamaño no le impide capturar presas mayores que ella, como ratas, ratones y topillos, roedores a los que sorprende introduciéndose en sus propias madrigueras en las que cabe gracias a su extremada finura. Los machos, más grandes que las féminas, cazan conejos y liebres. Las aves, y especialmente las que anidan en el suelo, son presas también consumidas con mucha frecuencia. No solo se conforma con las adultas, sino que saquea y destroza los nidos de los progenitores. Está físicamente muy bien dotada: sabe trepar, correr, escabullirse por pequeños agujeros, nadar e incluso bucear. Esto le permite un diversificado régimen alimentario en el que también se incluyen lagartos, serpientes (incluso las venenosas), ranas y peces. Los insectos le gustan bastante y también come otros invertebrados (crustáceos y moluscos, principalmente).

    Malania

    Info de la red.
    Imágenes: Ramona M. T. y de la red

  • Relatos

    GRATOS RECUERDOS

    Te imagino vestido de azul, sentado junto a una ventana no muy grande, envuelto en hilos de humo, y una colilla de cigarrillo apagado en un cenicero de metal lleno de cenizas.
    Sobre el escritorio, una taza fría y vacía que espera y una cafetera humeante con el contenido exacto para preparar el café con dos de azúcar.  
    Un diario desplegado bajo tu mirada fija en algunos avisos puntuales. Uno de ellos versa: Se ofrece trabajo, para cubrir cargo de Consultor en Hogar de Personas Mayores, cito en la ciudad de Los Amores, calle Recuerdos, entre Díaz Vélez y Jauretche.
    Recuerdos, gratos recuerdos.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poemas

    PAUSAS EN SILENCIO

    En tu silencio encuentro un nido,
    donde mi calma aprende a estar;
    si tus pausas guardan abrigo,
    allí también quiero habitar.

    En la pausa donde te quedas,
    también mi pensamiento va;
    como un eco leve y sereno
    que a tu silencio quiere llegar.

    Malania

    Imagen: Norma A. L.

  • Minicuentos

    EL GALLO CONFUNDIDO

    Había un vecino que estaba orgulloso de su gallinero. Tenía gallinas que ponían huevos gordos y brillantes… y un gallo que se creía tenor de ópera.
    El problema era que al gallo no se le daba por cantar al amanecer, como dictaba la tradición, sino a las dos de la madrugada, cuando todos soñaban con playas paradisíacas o con que les tocaba la lotería. Con un “¡Quiquiriquíííííí!” potente, despertaba a otros gallos que le respondían desde quién sabe dónde, con un ¡Cocorocóóóóóó!. Y es más, se subía a un árbol preferido por él para dormir, y desde allí cantaba hasta que el sol mostraba sus primeros claros de luz, despertando no solo a su dueño sino a todo el barrio.  Hasta al perro, que respondía con un ladrido enojado.
    Los vecinos intentaron al principio ignorarlo, luego taparse los oídos con almohadas, otros sugirieron inscribir al gallo en un concurso de canto…, pero como el sonido era tan estridente, ninguna de las opciones resultó convincente y el descanso se volvió imposible. Así que tras varias noches de insomnio, cansados de las ojeras y los bostezos, decidieron que lo más sensato era reunirse para hablar con su dueño.
    Y así fue. Después de aquella charla, el gallo desapareció misteriosamente del barrio. Nadie volvió a escucharlo. Algunos dicen que terminó en una quinta lejana; otros, más maliciosos, aseguran que se convirtió en sopa de domingo. Lo cierto es que, desde entonces, todos pudieron volver a dormir… aunque, de vez en cuando, alguien sueña con un “¡quiquiriquííí!” lejano y se despierta sobresaltado.
    Pero lo de hoy, sorpresa de domingo en madrugada, no fue un sueño. Ahí estaba el gallo, subido a su árbol preferido, cantando su “¡Quiquiriquíííííí!”, pero esta vez, a las cinco, con los primeros claros del día.

    Malania

    Imagen: Javier A. T.