RECUERDOS DEL SUBTERRÁNEO
EL MUCHACHO DEL METRO
Hay recuerdos que el metro guarda para uno. Algunos permanecen dormidos durante años, hasta que una palabra, una fotografía o el texto de un amigo los despierta de golpe. Hoy me ocurrió eso al leer una entrada en el blog de una amiga. Bastó que mencionara el metro para que volviera a verme allí, entre el traqueteo del vagón y el ir y venir de la gente.
Aquel día viajaba como tantas otras veces. El vagón iba lleno, aunque no tanto como para impedirme observar a un joven que permanecía de pie junto a la puerta, listo para bajar en cualquier estación. Vestía como un oficinista: camisa impecable, pantalón bien planchado, zapatos lustrados. En una mano sostenía el teléfono celular y sus dedos se deslizaban sin descanso sobre la pantalla. Escribía con tanta concentración que el resto del mundo parecía no existir.
Era mucho más joven que yo, casi de la edad de uno de mis hijos. Sin embargo, había algo en él que llamaba la atención. No era solo la juventud ni la elegancia discreta con que iba vestido. Era esa armonía difícil de explicar que, de vez en cuando, aparece en algunas personas. Era, sencillamente, hermoso.
No pude evitar mirarlo durante buena parte del viaje. Él jamás levantó la vista. Nunca advirtió que una desconocida lo observaba con una mezcla de admiración y ternura, sin otro pensamiento que el de contemplar una belleza tan natural como pasajera.
Cuando el tren se detuvo una estación antes de la mía, guardó el teléfono y descendió. Las puertas se cerraron y el vagón volvió a ponerse en marcha.
Mientras lo veía alejarse por el andén, pensé que, si hubiera bajado conmigo, tal vez habría reunido el valor para decirle una sola frase:
—Eres hermoso, como un rey. ¿Lo sabes?
Nunca lo hice.
Y quizá por eso, tantos años después, sigue viajando en mi memoria, joven para siempre, entre el ruido del metro y las puertas que se abren y se cierran.
Malania
Imagen: de la red
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8 Comentarios
miguelmarquez
Muy bueno amiga 💪💪💪
Malania Nashki
Muchas gracias Miguel.
Buen fin de semana.
Anónimo
Pués lo has dicho ahora… en buena hora entonces. No hacía falta que lo sepa sino que lo expreses. Muy emotivo relato.
Malania Nashki
Gracias por comentar, Anónimo.
A veces no hace falta decirlo sino sentirlo y ya.
Buenas tardes.
Anónimo
Ahh… nunca me habías contado esa historia.!!!…
A menudo nuestra mente guarda los recuerdos en algún rincón perdido, pero no los borra y a veces afloran por algún hecho que los asocia y entonces reflorecen…
Lindo recuerdo.
RG
Malania Nashki
Hola Ricardo! tanto tiempo.
Es que hay sucesos como éste, que no son relevantes y no merecen demasiada importancia hasta que alguien escribe algo referente en su blog y aflora el recuerdo, que como bien decís, la mente guarda y los revela sin que nos propongamos a que eso suceda.
Gracias por leer y comentar.
Espero que tu visita sea más asidua.
Un abrazo a la distancia.
Besos
Anónimo
Hermosa historia. Pasa, hay personas muy hermosas dignas de contemplar. Yo siempre me pregunto; ? Qué se sentirà ser tan bello?
Malania Nashki
No puedo responder de manera personal. Creo que la belleza no estuvo presente a la hora de mi nacimiento jaja.
Pero generalmente las personas que se saben y se sienten bellas, puede ser que se lo tomen tan en serio que dejan de lado otras cosas
y se enfocan en su belleza para sentirse el centro del universo. Es mi humilde opinión.
Gracias por leer y comentar.
Buenas noches.