Poesía

SIN ALMANAQUE

No me cuentes los años hacia el frente,
prefiero el tierno truco de la inversa;
dejar que el almanaque se disperse
mientras avanza el alma, simplemente.

Que sumen los caminos y los viajes,
los proyectos que nacen con el día,
pero la edad… la edad es cortesía
de quien sabe mudar de camuflajes.

El once es la cita, por si acaso,
mas no te abrumes buscando algún regalo;
me basta con saber que estás presente
en tu casa, por las redes, o en algún otro lado.

Una flor virtual, una caricia leve
que venza la distancia y el olvido,
vale el oro del tiempo compartido
y el afecto constante que nos mueve.

¿Y qué importa el error del calendario?
¿Qué importa que el saludo llegue el cuatro?
No es por vejez, mi amigo, es por llenura,
de tanto recuerdo acumulado y datos.

Gracias por el saludo anticipado,
por la hoja en blanco llena de colores;
al final, los despistes son mejores
si nos hallan queriendo y abrazados.

Malania

Imagen: de la red, gentileza Ricardo G.

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