Poemas

SUSURRO DE AUSENCIA

Sus ojos lo buscaron
como quien abraza
lo que no se puede tocar
y en una calma agitada
hablaron el idioma
que solo podían entender
el corazón y el alma.
No hubo palabra
que no cubriera el vacío,
ni silencio
que no presagiara,
con el eco de los latidos
un sentimiento oculto.
El reloj, con un lento tic tac,
devoró las horas,
y con la última campanada
llegó el fin del encuentro.
En su sonrisa,
quedó guardada la imagen,
como un secreto dulce
que solo el corazón conoce.
Lo acarició con la mirada
y sin querer herirlo
lo estrechó
en un interminable abrazo.
Ella lo miró partir
por el andén del tren
en aquel largo subterráneo.
Aún susurra su nombre
cuando el silencio se hace noche.


Malania

Imágenes: Gentileza de A. M. N. y propia

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