QUIZÁ NO TE HAYAS DADO CUENTA
Tal vez no lo notamos,
que en nuestras manos
hay más dones
de los que alcanzan los ojos.
No brillan en papel dorado
ni esperan bajo un árbol,
pero laten, silenciosos,
dentro de nuestras vidas.Cada sonrisa nacida
en medio del cansancio
después de un día agitado,
ya es un obsequio.
Cada abrazo sincero, aunque breve,
una forma de milagro cotidiano.Miremos lento a nuestro alrededor,
poseemos una riqueza honda:
voces, presencias, risas;
nos nombran, nos buscan,
nos acompañan o simplemente
nos escriben y nos piensan.
Si recordamos con amor
a quienes partieron,
si su recuerdo abriga y no duele,
ese amor que persiste
también es un regalo:
nos sostiene, nos guía,
nos empuja a seguir andando.Por eso, en estas Fiestas,
detengámonos un instante,
reconozcamos lo que tenemos
lo que ya es nuestro,
o lo bueno que nos acompaña.
Porque lo que verdaderamente
colma el corazón y el alma
es aquello que ya vive
en nosotros, con nosotros
y por nosotros.
Malania
Imagen: de la redSALUDO NAVIDEÑO
En esta noche que enciende
su lámpara de estrellas,
les envío un abrazo ancho
como invierno sin fronteras.Familia y amigos queridos,
compañía que el alma celebra,
que la paz les toque el hombro
y la dicha abra sus puertas.Que cada luz del pesebre
encienda un recuerdo bueno,
y que el año que se acerca
nos encuentre más sinceros.Brindo por lo compartido,
por lo que aún nos espera,
por el cariño que persiste
aunque la distancia aprieta.Feliz Navidad, amores del camino:
que la vida les regale calma,
ternura en los pasos cansados
y un calor profundo en el alma.Malania
Imagen: propia



EL TIEMPO EN FAMILIA
¡EL MEJOR REGALO PARA QUIENES QUEREMOS!
El aire huele a Navidad. Los hogares se están iluminando con lucecitas de colores, los pesebres acaparan la atención de todos y la música nos introduce en el ambiente de la época más linda del año. Es un tiempo en el que, junto a nuestra familia, recordamos con mucha alegría la venida del Mesías.
El tiempo en familia es un verdadero tesoro que debemos custodiar y que, a veces, damos por sentado sin valorarlo. Especialmente ahora, la unión familiar debe ser lo esencial. ¡Por encima del regalo o de la cena!
Lo que realmente da gozo y paz al corazón es esa familia que representa la tierna caricia amorosa de Dios en nuestras vidas.
Es cierto que el trabajo, los estudios y otras realidades nos mantienen ocupados… ¡Pero debemos recordar que el mejor día para amar es hoy! Jamás debemos perder la oportunidad de ser soporte y consuelo para los nuestros.
No permitamos que la agitación nos distraiga ni que lo comercial nos invada. Es mejor ir despacio, disfrutar de cada novena, de un café con un amigo o de una taza de chocolate en familia.
Debemos amar intensamente y procurar que cada paso que demos sea en función de lo que realmente importa: amar y estar presentes.
Estar presente es el mejor regalo para quienes amamos. Implica dejar de lado el móvil, sumergirse en cada compartir, abrazar a los tuyos. Esto hará que esta Navidad sea especial… simplemente porque estamos ahí.
Autor: Escritor y Poeta Martín Lincol
Imagen: generada por Gemini, gentileza del autor, publicada en su blog “Ventana Literaria”MÁGICOS VERSOS
Para ellas, o ellos, que también merecen nuestro respeto y consideración.
¿O no?Ella caminaba rozagante,
como si llevara un sol escondido en los bolsillos,
ese brillo sospechoso
que hacía temblar a las ventanas.En sus ojos chispeaban galaxias mínimas,
y sus gestos—lentos, sigilosos—
eran aves que aprendieron a volar sin ruido.Ambas compartían, como adolescentes antiguas,
un deseo interminable,
un animal suave que dormía entre sus manos
dentro del territorio secreto de la clandestinidad.No se atrevían a girar la vida como un cubo mágico
ni a desordenar los altares domésticos
que sostenían a sus familias.Pero sabían, oh sí, sabían,
que sus versos tenían un poder extraño:
abrían puertas en el aire,
volvían líquido el tiempo,
y las dejaban suspendidas
en un mundo donde el amor
era un cometa que solo brilla
cuando nadie mira.Malania
Imagen de la red
LA TRADICIÓN ARGENTINA
Hoy, 10 de noviembre, se celebra el Día de la Tradición en conmemoración del nacimiento, en 1834, de José Hernández, poeta y escritor argentino, ampliamente reconocido como el autor del Martín Fierro, obra maestra de la literatura argentina y emblema de la identidad nacional.
“El gaucho Martín Fierro” recorre la felicidad inicial de su vida familiar en las planicies, hasta que Martín es obligado a alistarse en el ejército, su odio de la vida militar, su rebelión y su consiguiente deserción. A su regreso, descubre que su casa ha sido destruida y su familia se ha marchado.
La frase más famosa de Martín Fierro es:
“Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean los devoran los de ajuera”.
El tema principal de la obra, “Martín Fierro” ilustra la lucha del gaucho contra la opresión, comenzando con su reclutamiento forzado para defender las fronteras de Argentina, lo que lo sumerge en un entorno hostil y peligroso.
El tema fundamental de esta obra es el mensaje de fraternidad cristiana que el autor expresó en su poesía gauchesca: cómo debe el hombre transcurrir su existencia en la Tierra y respetar a su Creador, cuál es su dignidad como persona y qué misión tiene en la construcción de su propio destino y el de la historia del hombre.Información e imagen de la red.
LA TAZA VACÍA
Me gusta leer lo que escriben mis amigos virtuales en sus blogs. Me enriquezco con sus palabras y conceptos pero también, en algunos casos como el de hoy, me ha recordado pasajes de los años que he trabajado como docente en diferentes escuelas rurales y urbanas. Treinta y siete años de docencia, siempre en lugares de Misiones, Argentina, mi provincia natal.
Volfredo José Camacho Assef, de Ciego de Ávila, Cuba, escribió “La taza de café vacía”. El escrito acompaña a una imagen, muy elocuente, de libros y la taza.
Me llevó a un pasado no muy lejano, y al ver esa taza vacía, apareció un recuerdo:
Cuando trabajaba en una escuela primaria, los niños, casi todos, traían sus tazas vacías (en distintos tamaños, colores y texturas), para que llegado el momento del desayuno, (algunos llegaban a la escuela con el estómago vacío) se les sirviera la leche con mate cocido o té, muy pocas veces con cacao. Ellos decían que era leche con chocolate, como un regalo en días festivos. Una galleta, o dos, y la taza llena. Por la tarde se servía la merienda de igual manera que el desayuno. ¡Si vieran la alegría en esos ojitos! Cada vez que lo recuerdo, me emociono. Y me pregunto, cuántas tazas vacías habrá en el mundo, sin poder ser llenadas ya sea con algún refrigerio, o como ha escrito Volfredo, con palabras del saber.
Las palabras escritas en los libros no llenan el estómago, pero sí alimentan la mente. Y de alguna manera contribuyen a salir adelante con el propio saber. Y el saber ayuda a no estancarse, a buscar alternativas, soluciones válidas para trabajar y conseguir el sustento diario para sí mismo y para la familia.
MalaniaImagen: de la red
LA SOSPECHA
Mucho tiempo pasaría desde aquel día nefasto en el que se habría de descubrir la trama urdida por el hijo menor de la viuda.
Por aquellos años solía pasar un verdulero que agitaba la calma de la mañana en el pueblo callado. Ofertaba sus verduras, sus frutas maduras y perfumadas con el aroma consabido de la estación. Naranjas, mandarinas, manzanas traídas de Rio Negro, kiwis. Al cabo de unos minutos, las vecinas salían de sus casas para comprar alguna cosa o para chusmear entre ellas las últimas novedades. El verdulero, que las conocía muy bien, tenía para cada una un comentario referido a lo primero que le llamaba la atención. El caballo, manso y paciente, esperaba la orden de seguir adelante, mientras masticaba algún mato de pasto semiseco. Ese día las vecinas estaban casi en silencio. No hablaban y don Carlos, el verdulero, sospechó que algo fuera de lo común había pasado. No dijo nada, pero sus oídos estaban sumamente atentos a cualquier comentario. Pero nada, ni una palabra. Apenas un ‘buen día’ rápido como si hablar fuera considerado una especie de delación. Eso era, precisamente, lo que flotaba en el ambiente. Escuchó un comentario que le llamó poderosamente la atención: alguien había muerto. Pero la muerte no lo había buscado con el lento carcomer de una enfermedad. Había llegado y en breves minutos se lo llevó: un asesinato.
Don Carlos no sabía cómo había venido la mano. Un crimen, se dijo pensativo. Poco a poco las mujeres se empezaron a soltar.
– Lo mataron a don Raúl.
– Pero quién, como fue, preguntó don Carlos.
– Mire hasta ayer andaba, como todos los días, caminando por el barrio. Fue a la nochecita cuando nos enteramos. Lo van a velar recién después del medio día porque la policía tiene que hacer una autopsia pues se trató de un crimen. Lo encontraron con un golpe feroz en la cabeza.
Nadie sabía nada. El barrio quedó sumido en un gran silencio.
Cuando terminaba la recorrida, don Carlos regresaba a su casa. Ese día terminó antes. Tal vez sea porque la gente quedó impresionada, se dijo don Carlos. Lo cierto fue que cuando llegó a su casa, su esposa lo primero que le dijo,
– ¿Te enteraste?,
– De qué tengo que enterarme, le dijo Don Carlos.
– Lo mataron a Raúl y parece que fue alguien de la familia.
– Si me enteré, pero nadie me dijo nada. Parece que no quieren hablar del tema.
Don Carlos se calló. No sabía muy bien por qué no quería hablar del asunto, aunque sus pensamientos volvían sobre Raúl, un buen hombre, al menos eso creía él. Se sentó para el almuerzo y prendió el televisor, pero sus pensamientos volvían sobre el pobre Raúl. Siempre pensé, se dijo a sí mismo, que no era bueno para él juntarse con la Raquel. Nunca se lo había dicho. La Raquel no es mala pero ya había estado con varias parejas y siempre sus separaciones terminaban mal. Claro, ¿qué separaciones terminan bien? Tendré que ir al velorio. Comió casi sin darse mucha cuenta de la riquísima sopa que había preparado su esposa. Del televisor ni se acordó. Lo miraba sin verlo. Cuando terminó su almuerzo fue a echar una siesta.Continuará.
Autor: Manuel Clemente Rodríguez (Manu)
Imagen: De la red
EL ÚLTIMO BUDÍN DE PAN DE VALE
Han sido muchos los seres queridos familiares y amigos que se han ido de esta vida.
Y siempre los recuerdo a todos. Pero a veces, como hoy, una fotografía bastó para recordar a “la Gorda Valentina o Vale”, la que fue mi cuñada por muchos años. Con ella pasamos gratos momentos cuando yo era adolescente. Inigualables tallarines caseros de los domingos con una salsa que solo ella sabía preparar. Paseos a la cancha de fútbol para ver jugar a mi hermano Lito, defensor de primera división del Club del pueblo, “Estrella del Norte”. Antes había jugado en otro club, creo que se llamaba “Juventud” y después tuvo oportunidad de ingresar a un club de Posadas pero el presidente de Estrella del Norte no le quiso conceder el pase gratuito, había que pagar no sé cuánto dinero. Su gran anhelo había quedado solamente en un sueño.
Y siguiendo con el recuerdo de la Gorda Valentina, que ayer 3 de noviembre, estaría cumpliendo 81 años. No recuerdo cuándo fue que falleció, pero no solo me pasa eso con ella, ya que soy de olvidar las fechas de fallecimiento de muchas y casi todas las personas.
Recuerdo el día, cuando ya vivíamos en Buenos Aires, ella en Guernica, yo en Capital, me invitó a que fuera un domingo. Yo había aceptado la invitación, pero ese día, no recuerdo bien qué pasó, no pude ir pero avisé, y quizás avisé tarde. Ella había preparado budín de pan, ese que le salía tan rico como a nadie, nunca probé otro igual, ni siquiera en casas de comida. O son muy secos, o muy dulces, o les falta azúcar o algún ingrediente que le dé mejor sabor. En fin el budín de pan de la Gorda Valentina era exquisito, todos los que lo probaban opinaban lo mismo. Lo que yo no sabía era que ella se sentía enferma, porque las veces que hablábamos nunca se había quejado de nada, siempre me decía que estaba bien. Después de ese domingo que no pude ir, al poco tiempo Vale falleció. Sentí y siento hasta ahora haberme perdido esa oportunidad, tanto de verla, de charlar con ella y de saborear ese último budín de pan que había hecho para esperarme con mi postre preferido. Y según lo que me dijeron después, fue que si ella hubiera sabido que yo no iría, no se hubiese esmerado en prepararlo. Mi emoción fue más grande aún al enterarme de eso.
Agradezco haberla conocido y siempre la recordaré con mucho cariño.
Hoy le pido a Dios que la tenga siempre en su Santa y Bendita Gloria.Elsa Luchechen
Imágenes: Gentileza de Carlos Luchechen. Y otra de la red.

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS
A nuestros difuntos,
¡Una oración y luz para su evolución!
¡Qué descansen en santa calma!
Rodeados del amor de Dios.
Hoy en su día,
Celebramos su vida
Su paso por la tierra
¡Ha sido lo mejor!
De ellos, tenemos ADN
y experiencias, que nos
ayudaron en el crecimiento interior.
Son muchos aquellos que conocimos:
Compañeros de trabajo, familiares, amigos…
A los cuales extrañamos
Cada mañana, al levantarnos
Y en la noche, al acostarnos…
Es la ley de la vida,
Algunos mayores, parten
para dar espacio a otros que nacen
En este juego infinito
De almas en circulación:
Unos llegan, otros se despiden…
Para regresar a otros planos,
en este círculo indetenible de la creación…Autora: Sira Vargas De Biheller
Barquisimeto- Estado Lara. Venezuela
Imagen: Gerardo S. V. y de la red.

CONVIVENCIA
La imagen lo dice todo. Sería desmenuzar el significado de cada una y ver si las cumplimos o no.
Hoy quiero recordar a una persona, que si bien ya no está en esta vida, siempre se lo recuerda bien, al menos mi familia y yo.
Su nombre era José, como el del pueblo donde había nacido y vivía.
Fue empleado administrativo por mucho tiempo. Pasaban los gobernantes del Municipio, y a él nunca lo removieron. Seguramente desempeñaba bien sus funciones.
Algo que lo caracterizaba en su trabajo era el conocimiento que tenía sobre todas y cada una de las parcelas que formaban el pueblo. Es verdad, en un pueblo chico todos se conocen, y no había alguien que no lo conociera. Recuerdo que cuando estudiaba en el Profesorado, para aprobar el último año, tuve que presentar un trabajo práctico y elegí “Historia y actualidad del pueblo de San José”. Mucho material sobre el tema no pude conseguir y José me facilitó los planos del pueblo para fotocopiarlos y presentar adjunto a mi trabajo. También me ayudó con información sobre los primeros pobladores. Siempre tuvo muy buena predisposición para ayudar a la gente del pueblo. ¡Cómo no recordarlo!
Pero también recuerdo que a veces vivía ensimismado en quien sabe qué pensamientos.
La señora que atendía la panadería donde él compraba el pan a diario, decía que José saludaba al entrar, y si no había muchos clientes, le gustaba conversar con la chica que lo atendía y con los demás clientes. Pero al irse, no saludaba, simplemente, ya después de haber sido atendido, se daba vuelta y se iba, como pensativo y distante. A veces la gente le decía: “chau José” y él, sin darse vuelta, levantaba su brazo derecho y agitaba su mano.
Una persona (personaje) que quedará en la historia del pueblo.Malania
Imagen: de la red, gentileza de M. Julián T y de Gerardo S. V.
