QUIÉN ERES
A mí no me conoce nadie más que mi familia, algunos amigos y los que fueron mis alumnos. Seguramente éstos últimos ya ni me recordarán. O quizás sí. Pero, importe o no, no viene al caso.
Me pasó que estaba en una sala de espera para ser atendida por un profesional de la salud. Tardaban mucho en llamar, entre paciente y paciente había un intermedio que bien podría ser atendida otra persona. La gente empezó a impacientarse.
Una señora se me acercó y me dijo: -Hola Ester. A lo que respondí: -No soy Ester. – Y entonces cómo te llamas? – Pues no me llamo Ester, insistí.
Y así me preguntó más de una vez. No le dije mi nombre porque pensé ¿para qué lo quería saber?.
Bueno, no era mi mejor día jaja. El de ella tampoco.
Quizás en otro momento le hubiera preguntado de dónde conocía a la tal Ester, y así vería si lo que quería era simplemente entablar conversación, o había algún otro motivo detrás de ese interrogante. Quizás fue confusión, quizás no.
Las grandes ciudades se prestan para eso y mucho más, y la desconfianza está a la orden del día. Los engaños y los fraudes también.
Malania
Imagen de la red
UN MAR DE ENCAJE Y ALGODONES
EL AMOR ES
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4 Comentarios
miguelmarquez
Muy bueno 😃😃
Malania Nashki
Muchas gracias Miguel.
Buenos días
Maria rodrigues
Excelente e reflexivo texto.
Talvez a senhora estivesse apenas equivocada, mas nunca se sabe.
Infelizmente, como hoje se houve tanto falar de fraudes e vigarices, a desconfiança é uma boa arma, para evitar ser enganado.
Abraços
Maria
Malania Nashki
Me alegra mucho contar con tu visita María.
Y saber que te ha gustado lo que he escrito.
Un abrazo enorme.
Buenas noches.