Poemas

QUIZÁ NO TE HAYAS DADO CUENTA

Tal vez no lo notamos,
que en nuestras manos
hay más dones
de los que alcanzan los ojos.
No brillan en papel dorado
ni esperan bajo un árbol,
pero laten, silenciosos,
dentro de nuestras vidas.

Cada sonrisa nacida
en medio del cansancio
después de un día agitado,
ya es un obsequio.
Cada abrazo sincero, aunque breve,
una forma de milagro cotidiano.

Miremos lento a nuestro alrededor,
poseemos una riqueza honda:
voces, presencias, risas;
nos nombran, nos buscan,
nos acompañan o simplemente
nos escriben y nos piensan.

Si  recordamos con amor
a quienes partieron,
si su recuerdo abriga y no duele,
ese amor que persiste
también es un regalo:
nos sostiene, nos guía,
nos empuja a seguir andando.

Por eso, en estas Fiestas,
detengámonos un instante,
reconozcamos lo que tenemos
lo que ya es nuestro,
o lo bueno que nos acompaña.
Porque lo que verdaderamente
colma el corazón y el alma
es aquello que ya vive
en nosotros, con nosotros
y por nosotros.

Malania
Imagen: de la red

6 Comentarios

Dejá tu comentario