Poesía

ALMENDRAS DE TERCIOPELO

Bajo la piel de terciopelo verde
duermen pequeñas lunas sin nombre,
como si el árbol guardara secretos
que aún no aprendieron a ser cielo.

Las ramas murmuran en un idioma
que sólo entienden los insectos distraídos,
y cada almendra es un pensamiento
a medio nacer en el viento que ya se ha ido.

Hay un reloj en la savia escondido,
marcando horas que no existen,
mientras la luz se filtra en fragmentos
como cartas que nadie pudo haber escrito.

Si observas y escuchas con paciencia,
vas a notar que son frutos inmaduros,
que son párpados cerrados del verano,
soñando con abrirse aquí y en otro mundo.

Malania

Imagen: Antonio M. N.

4 Comentarios

Dejá tu comentario