Relatos

COMO CORRIENTES ELÉCTRICAS

Para controlar la ira, la rabia y el inconformismo, debemos estar siempre atentos, porque estas son algunas de las cosas más difíciles de reprimir o de las que uno puede sacudirse para poder caminar tranquilo y despejado.

Por eso debemos estar siempre despiertos, porque cuando llega ese fluido o esas energías con esa fuerza, se nos sube un fogaje a la cabeza y uno quiere explotar. Pero, si estás atento, es ahí cuando tienes que demostrar lo valiente que eres para controlar tus propios impulsos y tus propios deseos.

Porque la ira es como corrientes eléctricas que llegan con esa fuerza y se disparan. Así como usted ve una corriente con fuerza que puede dañar un aparato eléctrico, así también esas energías pueden llegar a nosotros y desestabilizarnos.

Eso es lo que pueden llegar a producir: dañarnos, desestabilizarnos y hacer que no logremos encontrar lo bueno que está alrededor de nosotros en ese momento o en ese día. Porque cuando escogemos la incomodidad, la rabia y la ira, nos descontrolamos y abrimos una puerta a través de nuestros chakras. Y por ahí pueden entrar energías, pensamientos e influencias que no son nuestros, haciendo que permanezcamos todo el día perturbados y con pensamientos perturbadores, deseándole el mal a alguien, queriendo vengarnos o queriendo hacer algo que vaya en contra de la otra persona, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes nos estamos haciendo daño.

Porque si la otra persona hizo algo, se fue y ya se relajó, mientras nosotros seguimos con aquello en nuestra mente, ¿quién se está haciendo daño? Nosotros mismos.

Por eso tenemos que tener mucho cuidado y tratar de mantenernos relajados, mantenernos en paz, mantenernos llenos de alegría y de amor para poder seguir hacia adelante, siempre con nuestra mente despejada y abierta para captar esos fluidos y todas esas energías que llegan de lo alto. Si nosotros nos abrimos y las percibimos como son, podemos mantener siempre la serenidad y la paz interior, y empezar a vibrar en amor.

Esta fue una de las cosas que el Maestro Jesús explicó a sus discípulos y a muchas personas. Pero, muchas veces, se vio en la necesidad de hablarles mediante parábolas, porque la humanidad no estaba preparada para comprender plenamente aquello que quería transmitir.

Y, aun después de todo el tiempo que ha transcurrido, muchas veces no entendemos en su totalidad qué quiso decirnos en esas parábolas, porque son difíciles de interpretar. Pero cuando uno las lleva a la realidad de lo que está viviendo, se da cuenta de todo lo que allí estaba encerrado y de todo aquello que Él quiso enseñarnos.

Él nos habló para que despertáramos y tomáramos conciencia de quiénes somos nosotros y de lo que podemos realizar para vivir en paz, en armonía y en amor.

Autor: Eduardo Rivera C.
Colombia

Imagen: de la red

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