Poemas

MÁGICOS VERSOS

Para ellas, o ellos, que también merecen nuestro respeto y consideración.
¿O no?

Ella caminaba rozagante,
como si llevara un sol escondido en los bolsillos,
ese brillo sospechoso
que hacía temblar a las ventanas.

En sus ojos chispeaban galaxias mínimas,
y sus gestos—lentos, sigilosos—
eran aves que aprendieron a volar sin ruido.

Ambas compartían, como adolescentes antiguas,
un deseo interminable,
un animal suave que dormía entre sus manos
dentro del territorio secreto de la clandestinidad.

No se atrevían a girar la vida como un cubo mágico
ni a desordenar los altares domésticos
que sostenían a sus familias.

Pero sabían, oh sí, sabían,
que sus versos tenían un poder extraño:
abrían puertas en el aire,
volvían líquido el tiempo,
y las dejaban suspendidas
en un mundo donde el amor
era un cometa que solo brilla
cuando nadie mira.

Malania

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